[Multimedia] Almas robadas

Las almas robadas, las imágenes capturadas, van a parar a los bancos de imágenes, que las distribuyen entre editores, periodistas, ilustradores, cineastas, publicistas.
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(Corbis)

Ciudad de México

Es como si nos hubieran robado el alma. Como ladrones de almas veían los indígenas, las tribus africanas más atrasadas, a los fotógrafos empeñados en capturar su imagen. Algo de ellos, de nosotros, tal vez nuestro espíritu, se va con las fotografías, dentro de la cámara, en la mochila del dueño del aparato. En algunos casos, las almas robadas, las imágenes capturadas, van a parar a los bancos de imágenes, que las distribuyen entre editores, periodistas, ilustradores, cineastas, publicistas. Un negocio extraño que deja buen dinero a quienes han tenido la visión empresarial para echarlo a andar. Uno de esos banqueros de imágenes es Bill Gates, ese señor a quien imaginamos sentado frente a una computadora o repartiendo donativos entre los más necesitados. Es el hombre más rico del mundo y no sólo en dinero, también en imágenes.

O lo era, más bien. Acaba de vender su banco de imágenes, Corbis, uno de los más nutridos en el mundo, con alrededor de 200 millones de imágenes, al consorcio Visual China Group. Tal vez ni el vendedor ni el comprador tuvieron plena conciencia del tamaño de la operación comercial que emprendían mientras negociaban con toda discreción el precio de la historia del mundo en imágenes desde que se difundió el uso de la cámara fotográfica, más o menos a mediados del siglo XIX, hasta nuestros días. Quizá ande por ahí en el catálogo que es ahora chino su rostro o el mío, el de mamá, papá, los abuelos o nuestros hijos. Lo que sí es seguro es que la empresa asiática ya tiene bajo su custodia las imágenes de Lady Di agonizante y ensangrentada, o la de Brezhnev y Honecker festejando con un sentido beso en la boca el 30 aniversario de la RDA, en 1979, captadas por un fotógrafo de la agencia Sygma; los retratos de Carlos Marx y millones de imágenes más, entre ellas las más significativas, las más espectaculares, las más célebres por el talento de quienes las captaron. Está ahí, de hecho, el registro amplio y preciso de lo sucedido en el deporte, la política, los espectáculos, la página roja, la vida social y las guerras a través de más de un siglo. Fotografías con derechos de reproducción protegidos o de libre uso, por las que Corbis cobra a sus usuarios entre 34 y 189 dólares por cada una. Un gran negocio sin duda. Hasta que se cerró la operación de compra venta hace poco, Corbis contaba con oficinas en América, Europa, Asia y Australia, que ofrecían los servicios de su banco de imágenes en más de 50 países.

Pero lo que preocupa a los medios periodísticos de buena parte del mundo es la tendencia a la censura que el gobierno chino dejó ver cuando se empeñó en impedir la difusión de las imágenes que daban cuenta de las protestas populares en la Plaza de Tiananmen en 1989. Esas imágenes figuran en el catálogo que acaba de vender Gates y muchos se están preguntando ahora cuál será su destino. Imaginan a los chinos guardando bajo llave millones de almas robadas.

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa