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Jueves , 18.10.2018 / 01:00 Hoy

Baltimore es el mundo

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Veintiocho años tenía el reportero David Simon cuando pidió integrarse al grupo de homicidios de la policía de Baltimore. Llevaba más de un lustro contando crímenes en el periódico más importante de la ciudad, el Baltimore Sun, y todos los días veía que la situación no mejoraba. Entonces comenzó a preguntarse por qué. “Ese es el periodismo adulto, el que quiero hacer”, se dijo a sí mismo y habló con el comisario para convertirse en la sombra de los investigadores. Después de estar un año entre ellos escribió Homicidio, “una obra maestra”, según Martin Amis, y “el mejor libro sobre policías jamás escrito”, según Norman Mailer.

Cuando cumplió 35 años, a Simon le propusieron un “despido incentivado”. Aceptó y se fue del periódico. Estaba terminando su segundo libro, La esquina, un relato sobre el súper mercado de la droga: el cruce de las calles Fayette y Monroe, donde la policía y los servicios sociales no hacían gran cosa por evitar el tráfico. Para entonces ya le habían propuesto transformar Homicidio en una serie de televisión, así que planeó aprender a hacer guiones y al poco tiempo ya estaba estructurando la serie. Quería que fuera clásica y diferente al mismo tiempo. Que no fuera la típica lucha entre buenos y malos. Que le exigiera al espectador inteligencia y audacia al implicarse en la comprensión de un relato audiovisual. De la unión de Homicidio y La esquina nació The Wire. El periodismo perdió a un agudo reportero y la televisión ganó a un guionista y productor excepcional. Su campo de acción, sin embargo, siguió siendo el mismo: las calles de Baltimore. Fueron 60 capítulos, repartidos en cinco temporadas, transmitidos de 2002 a 2008 en el canal estadunidense HBO.

La editorial Principal de los Libros ha publicado en España las dos primeras obras de David Simon. Joan Eloi Roca, su traductor, me cuenta que se ha topado con “un autor dificilísimo de traducir. Porque tiene un estilo muy cargado, lleno de frases que buscan un efecto de novela negra en el lector. No lo ubica a propósito. Pero lo sabe llevar hasta el final, sin permitir que se le escape en algún momento. Utiliza una serie de diálogos muy coloquiales, muy de la jerga de Baltimore. Tiene un ojo exquisito para los detalles”. Roca agrega: “Es una prosa rica y madura con un mensaje político devastador: tarde o temprano el sistema establecido consume a los individuos”.

Sobre esto habla el propio David Simon en el prólogo de The Wire. Toda la verdad, un nuevo libro–guía de la serie, capítulo a capítulo, con textos de su equipo de guionistas: “Lo juro por Dios, The Wire no trata sobre el crimen ni sobre el castigo. Ni sobre la guerra contra las drogas. Ni sobre política. Ni sobre raza. Ni sobre la educación, los sindicatos o el periodismo. Trata sobre la ciudad. […] The Wire muestra un mundo en el que el capital ha triunfado completamente, en el que el trabajo ha sido marginado y en el que el dinero ha comprado la suficiente infraestructura política como para asegurarse de que sea imposible poner en marcha una reforma del sistema”. Por eso Baltimore resume lo que hoy es el mundo entero.

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