Balance crítico de la CNT

Merde!
Braulio Peralta
(Especial)

Ciudad de México

De la Compañía Nacional de Teatro hemos visto 20 de los 47 montajes que llevan desde que Luis de Tavira dirige la institución (2008). La calidad está por encima de lo que podríamos considerar creaciones fallidas. Sobresalen los directores de las obras por encima de los dramaturgos. Al elenco de actores y actrices es imposible atribuirles malas actuaciones. La CNT es sobria, seria, trabajadora. Lo que el Estado invierte en presupuesto, la compañía lo regresa con profesionalismo.

No debe ser menos. La CNT es el espejo del teatro nacional. Con todo, se hace necesario un balance, con los números y los nombres de sus creadores. Uno pediría, por ejemplo, la diversificación de la CNT a fin de extender sus propuestas escénicas a generaciones —antiguas y actuales—, más allá de una cofradía que supuestamente hace el mejor teatro de México. Pienso en nombres reconocidos, directores como Germán Castillo, Claudio Valdés Kuri, Marco Petrix, o generaciones nuevas de ya prestigiados como David Hevia, David Gaitán o José Alberto Gallardo. Hay más. Dramaturgos de la talla de Sabina Berman, el recién fallecido Vicente Leñero o Martín Zapata y Hugo Salcedo, de solvencia absoluta. Hasta hoy no los han invitado.

Uno no entiende, por ejemplo, que repitan hasta dos montajes de la CNT para dramaturgos como Bárbara Colio. O Juan Villoro, con apenas tres obras teatrales en su historia, contra un hombre de teatro, toral, como Óscar Liera, que este año cumple 25 de fallecido, o un dramaturgo impar, como David Olguín. Nada contra Colio o Villoro, aclaro: balance es balance. Felicitamos la incorporación de Alberto Villarreal y Richard Viqueira como directores invitados sin importar sus resultados estéticos. Lamentamos la ausencia del experimentado Jorge A. Vargas. O invitar a directores reconocidos internacionalmente como Daniel Veronese contra, por ejemplo, Juan Antonio Hormigón.

No es fácil el equilibrio en el arte del teatro pero es bueno procurarlo. Es loable que la CNT tenga su colección de Cuadernos de Repertorio a cargo de Alegría Martínez: dieciséis títulos que dan cuenta de montajes, con el libreto de la obra y entrevista a creativos. Pero insisto: falta el tono crítico en el mejor sentido del término. ¿Cómo mejorar la labor de una institución que ofrece lo mejor del teatro? No debe ser fácil dirigir una CNT en la que todos quieren estar. Luis de Tavira es un intachable director, pero dirigir a la gran familia teatral, la CNT, requiere liderazgo y rigor profesional más allá de toda reticencia contra algunos de los colegas del teatro. Ese equilibrio es lo que hace grande a las personas.

Nuestros montajes preferidos son los del propio Luis de Tavira, especialmente El círculo de cal, de Brecht. Seguiría Innana, de un antiguo libro sumerio, inédito, dirigido por Lorena Maza, y finalmente Ilusiones, del ruso Ivan Viripaiev, escenificado por  Mauricio García Lozano. Lo que menos nos ha gustado: Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de frente, de Wajdi Mouawad, en puesta escénica de Rolf y Heidi Habderhalden; El día más violento, de Bárbara Colio, en dirección de Mauricio Jiménez, y Carnada, de Bárbara Colio bajo la mano de Richard Viqueira. (Dicen que nos perdimos los montajes de José Caballero a la obra de Luisa Josefina Hernández. Debe ser.)

En el arte no se gasta: se invierte. No estaría mal conocer los presupuestos de la CNT para sus montajes: una deuda de la CNT en estos tiempos modernos.