El sonido de África es mi base, se oye mi esencia: Bona

“Al abrazar las diferencias, acoges la tolerancia, aceptas a otros, los respetas”, dice el bajista.
“Cada vez que toco escuchas a África en mí, ese es mi compromiso”, dice el músico nacido en Camerún.
“Cada vez que toco escuchas a África en mí, ese es mi compromiso”, dice el músico nacido en Camerún. (Especial)

México

Nacido en Camerún en 1967, Richard Bona es un músico atado a sus raíces. Sus canciones le recuerdan aquello que escuchaba cuando era niño. “Siempre que hago un concierto los recuerdos empiezan a fluir”, dice en entrevista para MILENIO el bajista y cantante, quien se presentará el próximo sábado 22 de octubre en el Zinco Jazz Club.

Sus canciones se refieren a la vida y muchas se relacionan con la naturaleza y el amor. Bajista extraordinario, de niño fue un virtuoso del balafón, instrumento tradicional africano con teclado de madera y resonadores de calabaza. “Su sonido es divino, muy hermoso —indica Bona—. Tocas en la madera y no necesitas ninguna amplificación, es un sonido muy orgánico. Te sientes realmente conectado con la naturaleza”.

El músico residente en Nueva York relaciona el balafón con los nueve instrumentos que domina, porque fue el primero. “A los otros instrumentos simplemente transportaba lo que aprendí en el balafón. Mi voz se relaciona con contar historias porque mi abuelo y muchos de quienes me rodeaban eran cantantes, lo que llamamos griots en África, son los narradores de historias”.

Bona llegó a París en 1989 y se integró a la escena del jazz y la música del mundo, y más adelante se trasladó a Nueva York, donde ha tocado lo mismo con Larry Coryell y Michael Brecker que con Paul Simon, Chucho Valdés, Herbie Hancock, Branford Marsalis, Pat Metheny y Joe Zawinul.

Zawinul fue un mentor para él, dice: “Empecé a tocar el bajo escuchando a Jaco Pastorius y su trabajo con Zawinul en Weather Report. Terminé conociendo a Joe y me volví un gran seguidor de su música. Formé parte de su grupo y nos volvimos amigos hasta que murió. Grabé dos álbumes con él y luego, cuando dejé su grupo, mantuvimos contacto. Me habló una semana antes de morir”.

“Puedes tratar de cambiar tus raíces, pero la música no tendría la misma resonancia”


¿Cómo recuerdas a Zawinul?

Zawinul fue un mentor para mí. Empecé a tocar el bajo escuchando a Jaco Pastorius y su trabajo con Zawinul en Weather Report. Terminé conociendo a Joe y me volví un gran seguidor de su música. Formé parte de su grupo y nos volvimos amigos hasta que murió. Grabé dos álbumes con él y luego, cuando dejé su grupo, nos manteníamos en contacto. De hecho me habló una semana antes de morir. Fue un músico maravilloso, con su muerte el mundo perdió a un gran ser humano.

Antes de escuchar a Jaco, quien fue tu gran influencia, ¿tenías intención de ser bajista?

No, porque tocaba el órgano en la iglesia y la guitarra en los bailes en la ciudad. No me atraía el bajo hasta que escuché a Jaco. Era su primer disco, no una canción específica, aunque la primera pieza que escuché fue su versión de “Donna Lee”, de Charlie Parker, con Don Alias en la percusión.

No pierdes tus raíces africanas.

La música africana es mi base. Estoy en un proyecto flamenco y terminé otro con músicos cubanos, y en ambos escuchas mi esencia. La música no tiene barreras: somos capaces de unir fuerzas y crear algo nuevo. También permite mostrar que, al abrazar las diferencias, abrazas la tolerancia, aceptas a otros, los respetas. Llegas a entender que la mayor parte del tiempo aprendes de la diferencia: de la gente diferente es de la que más aprendes.

¿Cuál es tu compromiso con tu cultura?

Cada vez que toco escuchas a África en mí: ese es mi compromiso. No puedo cambiar mis raíces. Puedes tratar de cambiar tus raíces, pero la música no tendría la misma resonancia porque tiene que ser real.