Con baja estatura hasta el 14% de los niños mexicanos

Debido a varios trastornos se presenta un retraso en el crecimiento durante la infancia y la adolescencia que, de no atenderse, motiva la corta estatura.
La talla baja se presenta con mayor incidencia en regiones empobrecidas, dice especialista.
La talla baja se presenta con mayor incidencia en regiones empobrecidas, dice especialista. (Mariana Hernández)

Ciudad de México

Salió igual al papá, a su mamá o a la abuelita”, justifican con frecuencia los padres ante un hijo que no es tan alto como otros de su edad, desestimando la posibilidad de que la talla baja sea origen de algo más grave que la sola herencia genética. En México el problema no es menor: se estima que hasta 14 por ciento de los niños pueden presentar una talla baja “anormal para su contexto”.

En efecto, la talla baja o baja estatura puede originarse por variantes normales -como la baja talla familiar- pero también por muchos padecimientos que son a los que alude el porcentaje citado.

Las principales causas son enfermedades no endócrinas: insuficiencia renal, tumores y enfermedades congénitas del corazón; desnutrición, mala absorción nutricional o haberse sometido a dietas muy restrictivas; nacimiento prematuro y diversos síndromes por alteraciones genéticas (como el de Down o el de Turner). Otra proporción sí obedece a problemas en el sistema endocrinológico como déficit de la llamada hormona del crecimiento, hipotiroidismo o el exceso de corticoides, enumera la endocrinóloga pediatra Ana Keselman, adscrita al Servicio de Endocrinología del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” (Argentina).

La especialista comenta que por esta amplia gama, el trastorno de talla baja se presenta en todo el mundo, con la mayor incidencia en regiones empobrecidas. “El crecimiento es también un espejo socioeconómico. Hay poblaciones que pierden centímetros en el tiempo, tras haber padecido hambrunas”, refiere.

No es raro que los países que hace un par de décadas mantienen un alto grado de bienestar, sean los de mayor talla promedio: Noruega, Suecia y Holanda.  

Keselman considera que el buen estado de salud se refleja en la talla, no en el peso y asegura que todo niño debe ser medido cada mes durante el primer año de vida, pero no olvidar el chequeo anual el resto de la infancia, pues lo común es que después de los dos años, solo vayan al médico si están enfermos.

Desde hace más de 25 años está disponible un tratamiento inyectable de hormona recombinante indicado para niños con déficit en la producción de la hormona del crecimiento, síndrome de Turner, crecimiento intrauterino retardado, alteración del gen shox y síndrome de Prader Willi; el cual permite recobrar centímetros perdidos, refiere a su vez María Dolores Rodríguez Arnao, endocrinóloga pediatra del Hospital General Universitario “Gregorio Marañón” (España).

El porcentaje de crecimiento que se logra recuperar varía de 5 a 20 centímetros, y dependerá del tipo de problema, la edad del niño –más temprano mejor- y la adherencia al tratamiento. Europa tiene reportados 100 mil casos exitosos, de niños y adolescentes que pudieron llegar a la talla genética que les corresponde sin efectos secundarios.

Sin embargo, la médica lamenta que no todos las niñas y niños del mundo tienen acceso a estos fármacos, y que muchos otros lo abandonen, pese a estar subvencionado por el estado. Y es que el tratamiento, advierte, se administra diariamente y a largo plazo: por años; lo que requiere la participación y acompañamiento de la familia.

En respuesta al reto de la adherencia, esta semana tuvo lugar el lanzamiento en México de un nuevo fármaco. Una solución líquida  (única fórmula derivada de células de mamífero) que facilita la aplicación de las inyecciones diarias, pues no requiere reconstituir el polvo liofilizado, y que además se apoya en un dispositivo electrónico que permite su dosificación exacta, su monitoreo por parte del endocrinólogo y que además lo hace divertido a los pequeños.

La farmacéutica Merck Serono anunció que buscará obtener la clave de registro para su inclusión en el cuadro del sector salud, a fin de que pueda llegar a todos los niños mexicanos que lo requieran.

En tanto, se dedicará a su difusión entre los endocrinólogos pediatras de todo el país para darles a conocer esta opción que puede combatir la talla baja por déficit de la hormona del crecimiento y los síndromes citados, y resolver un problema que no lo es de herencia. Hoy, 88 de cada 100 niños no tienen una correcta detección y diagnóstico, apuntó el doctor Juan Omar Toledo, gerente médico de la Unidad de Endocrinología y Fertilidad de esta compañía.

:CLAVES

CRECIMIENTO

Es el conjunto de cambios en el tamaño y estatura de un organismo no maduro.

Los factores que determinan el crecimiento son el código genético, la nutrición, el metabolismo y el sistema endócrino.

La estatura y no el peso, es indicativo del estado nutrición y de salud de un menor de edad.

Al nacer, la talla promedio de un bebé es de 50 centímetros. Deberá crecer cada mes durante el primer año de vida.

A los tres años de edad, la talla promedio de un niño es de 100 centímetros (es decir dobla su estatura de recién nacido).

Un niño normal crecerá cinco a seis centímetros por año.

Si un niño deja de crecer, hay un problema que debe ser indagado por el especialista.

Si el niño no cambia el número de calzado o talla de ropa de acuerdo a su edad es razón suficiente para acudir al pediatra para una evaluación.

Los problemas de desnutrición deben ser resueltos con una buena alimentación. Al corregirla, los niños recuperan los centímetros que dejaron de crecer. Si rebasan la infancia, ya no.

El tratamiento para casos de déficit de hormona crecimiento conlleva varios años. Su éxito varía en función de la edad, problema y adherencia al mismo.

De forma natural las mujeres dejan de crecer a los 18 años de edad, los varones a los 21

Fuente: Ana Keselman, endocrinóloga pediatra, Servicio de Endocrinología del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” (Argentina) y María Dolores Rodríguez Arnao, endocrinóloga pediatra, Hospital General Universitario “Gregorio Marañón” (España).