Se arma el bailongo en el Cenart

La Nueva Nostalgia, la Orquesta Nelson Candela y Son de Altura llenarán de rumba el recinto cultural durante tres sábados.
Ciclo de Música Afroantillana.
Ciclo de Música Afroantillana. (Arturo López/ Conaculta)

Ciudad de México

Los intereses económicos que están detrás de los festivales de la música afroantillana hacen que los grupos mexicanos que tocan este tipo de ritmos no sean programados como se debiera. Son las compañías trasnacionales las que definen el gusto de la gente y las que apuestan por lo seguro: los músicos extranjeros, dijo Rubén Pérez, integrante de la Orquesta Nelson Candela.

De ahí la importancia de que se organice un ciclo con este tipo de música durante tres sábados de junio (los días 6, 13 y 20) con grupos mexicanos, explicó el músico durante la conferencia de prensa que se realizó ayer en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), amenizada con “El son de las puntillitas”, de la agrupación Son de Altura.

En el encuentro —el primero en su tipo en ese espacio—, participaran tres agrupaciones mexicanas que han luchado a contracorriente para que se abran espacios en el que se puedan difundir de mejor forma el género: La Nueva Nostalgia, la Orquesta Nelson Candela y Son de Altura.

Julio Toledo, músico de la primera agrupación, coincidió con Pérez y agregó que otro de los problemas a los que se enfrentan los intérpretes mexicanos de este género, y que se debería considerar como una autocrítica, es que los grupos mexicanos no presentan proyectos nuevos y suelen tocar siempre lo mismo.

“Los productores suelen usar a los músicos mexicanos para abrir en festivales importantes”, comentó, al tiempo que Pérez explicó que cuando vienen al país a cantar los grandes intérpretes internacionales como Willie Colón, Oscar de León y Maelo Ruiz, entre otros, sus músicos son connacionales.

Para Gonzalo Sánchez, de Son de Altura, el malinchismo en este país es tan grande y está tan afincado que el músico mexicano es ninguneado: “Algo habrá del trabajo que no hacemos los intérpretes, pero dicen que nadie es profeta en su tierra”.

 

Son para siempre

Como parte de este ciclo musical, las tres agrupaciones presentarán algo de lo que las ha caracterizado a lo largo de su historia. La Nueva Nostalgia cantará baladas de los años ochenta que fueron adaptadas especialmente al son, dentro del programa Arroz con mango, “que, aunque parece extraño, sabe rico”, comentó Toledo.

Son de Altura cantará melodías del único disco que tiene, grabado en 2003. Pero también interpretarán canciones con el formato de charanga y las combinarán con orquesta, mencionó Sánchez. Por su parte, la Nelson Candela realizará una fusión de varios ritmos con la salsa, destacó Pérez.

Al preguntarles sobre el camino que debe tomar la música afroantillana en un momento caracterizado por tantas fusiones, Toledo dijo que este tipo de ritmos ha estado en el país desde hace mucho tiempo. De todos los que incluye, el son es el más tocado: “Hay son en cada estado de la República. Veracruz, por supuesto, es el lugar donde más se toca. Actualmente, este debe ser el momento en que más se baila son en México”.

Sánchez recordó que desde hace años se dice que el son se va a acabar o que ha muerto; sin embargo esto no es cierto: “Lo seguro es que nosotros moriremos y el son continuará, porque se ha arraigado entre los jóvenes”.

El Ciclo de Música Afroantillana iniciará con la presentación de la Orquesta Nelson Candela el día 6; continuará con La Nueva Nostalgia el 13, y cerrará con el concierto de Son de Altura, el 20. La cita es a las 16:00 horas en la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes, Río Churubusco 79, colonia Country Club. Entrada libre.