“Me siento amada por mi gente”: Tania Pérez Salas

La bailarina se presentará los días 7, 8 y 9 de agosto en el Cenart; estrena "Macho Men"
Ganó el Premio Nacional de Danza en 1993.
Ganó el Premio Nacional de Danza en 1993. (Especial)

México

La bailarina mexicana Tania Pérez Salas regresa al país para presentarse en el Teatro Raúl Flores Canelo, del Centro Nacional de las Artes, los días 7, 8 y 9 de agosto, donde estrenará el proyecto Macho Men, que hará acompañar de las coreografías Macho Men XX, lo cual será un estreno, así como de Las aguas del olvido y Ex–Stasis.

Durante su larga trayectoria, Pérez Salas ha ganado varios premios, como el Nacional de Danza en 1993, como mejor ejecutante femenina; el Virginia Fábregas en 1994, como mejor bailarina y coreógrafa, y el Nacional y Continental de Coreografía, en 1994, entre otros.

Ha sido invitada al Festival de Danza Latinoamericana en Montreal, Canadá, 1997; al Encuentro Generación en Barcelona, España, en 1999, y a la Biennale de la Danse de Lyon, Francia, en 2002, para presentar tres obras. En entrevista con MILENIO, habla de su nuevo proyecto.

¿Cómo surgió ‘Macho Men’?

Al estar fuera de México quería hablar de la violencia. Hace unos cinco años había hecho una gira por Egipto y me impresionó el machismo en el mundo árabe. Asimismo percibí una conexión entre la cultura popular, el machismo y la violencia de género en México y la violencia por sí sola. Me pareció que tenía un hilo conductor. Por primera vez quise trabajar con música latinoamericana, especialmente mexicana, la de Nortec, que está relacionada con el sentido del humor mexicano, por el que, a pesar de haber temas inquietantes, sabemos hablar de nosotros mismos y de aquello que nos duele de una forma muy particular. Macho Men juega con los estándares y los roles tanto de hombres como de mujeres en la sociedad, estereotipos estructurados de lo que puede representar lo masculino y lo femenino.

¿Cómo definirías tu relación con el escenario?

Muy humana, amorosa e íntima.

¿Y tu quehacer dancístico?

Es una vocación, es el amor a la vida; son estos lazos que puedo entablar con la sociedad que me rodea; es poder comunicar mis inquietudes personales, cuestionarme y crear un diálogo conmigo misma y, desde luego, generar un trabajo social y, espero en un futuro próximo, académico.

En una entrevista dijiste que la danza es el espacio que te vincula con el mundo...

En mi caso, no solamente es la danza: también es el arte. La danza fue el vehículo con el que me puedo vincular, pero me gusta la pintura. En la danza se encuentran la literatura, la temperatura de la luz, las imágenes, los conceptos, lo abstracto, el vocabulario con la expresión corporal.

¿Qué otras disciplinas artísticas influyen en tu trabajo?

Todas. Los artistas nos retroalimentamos de lo que vemos. El cine, por ejemplo, me enriquece.

¿Es cierto que, como bailarina, te percibes fuera de la danza?

Sí. Desde luego. En este momento el vehículo es la danza, pero antes de dedicarme al baile, a pesar de que siempre practiqué danza, tenía inquietudes por la pintura; hice teatro: mi primer salario fue como actriz; me gusta mucho escribir. Desde luego la danza ha sido el vehículo más importante con el que me he podido expresar, pero no cierro las puertas.

¿Sientes que has sido más reconocida fuera de México que dentro?

Es difícil saber. No sé que hubiera pasado si este esfuerzo lo hubiera desarrollado en otro país que no fuera el mío. Me pregunto usualmente si hubiera sido más sencillo desarrollarme en otro lugar. Me siento amada por mi gente. También agradezco lo que pasa con el público extranjero. Lo que me ayudó mucho a ser reconocida internacionalmente fue la invitación a la Biennale de la Danse de Lyon, Francia 2002.

¿Sigues el trabajo de otros bailarines mexicanos?

Me gusta mucho como baila Claudia Lavista, directora de Delfos Compañía de Danza.