La aventura del eclipse total de sol

El objetivo era claro: crear una especie de protocolo de instalación y desarrollo para la captura de al menos unas 700 imágenes, con la idea de hacer un breve time-lapse del fenómeno.
Cientos de personas esperaron para ver el eclipse en su totalidad.
Cientos de personas esperaron para ver el eclipse en su totalidad. (César Cantú)

Wyoming

Intentaré describir el entorno del pasado Eclipse Total de Sol que atravesó el continente americano, partiendo en dos a los Estados Unidos de América y que se consideró uno de los eventos, si no el que más, mejor publicitado y generador de una gran derrama de dinero para los afortunados pueblos por donde cruzó la totalidad del eclipse.

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En toda narración siempre hay un principio y en esta se remonta al mes de agosto de 2016, cuando preparándome para esta aventura reservé hospedaje en el hotel Ramada Inn en la población de Casper, en el estado de Wyoming, pues ésta tenía dos atractivos fundamentales: el eclipse duraría apenas unos segundos menos que en el lugar de mayor duración y que, por estar en un altiplano, habría una oportunidad dorada para que estuviese despejado.

Con mi reserva en mano, podía ahora planear instalar una noche antes, ahí en cualquier jardín del hotel, mi montura ecuatorial para darle perfecto seguimiento a todo el eclipse, con un telescopio equipado con una cámara CCD refrigerada y filtros de bloqueo de hidrógeno-alfa, sin preocuparme de prisas, aglomeramientos y mucha seguridad.

Ya con todos estos planes, ensayados en domingos por la tarde, para conocer a la perfección lo que había que hacer y crear una especie de protocolo de instalación y desarrollo para la captura de al menos unas 700 imágenes, con la idea de hacer un breve timelapse del eclipse, a mediados de febrero de 2017, es decir siete meses después de la reservación, recibí un simple email donde el hotel me informaba que habían cometido un error en su sistema y que por ello debían cancelar mi reservación.

Así las cosas, la calma y seguridad de los ensayos se vino abajo. Y por supuesto la pregunta fue: ¿Y ahora qué hago? Todos los hoteles de Casper, que son tres, estaban saturados, las tarifas oscilaban los $2,500.00 dólares diarios, (en este punto entendí por qué me cancelaron, yo había reservado a tarifa normal de $95.00) así que no hubo más remedio que contratar un hotel en Rowlins, Wy, a unas dos horas de Casper y que ahí no habría totalidad del eclipse.

La opción no era placentera para tanta ilusión y tanto plan. Buscando, encontré que alguien rentaba una explanada de su propiedad en las montañas cercanas a Casper, donde además habría totalidad, eso implicaba llegar un día antes, pernoctar en tienda de campaña, esperar al eclipse, fotografiarlo y regresar al famoso, ahora, pueblo de Rawlins.

Era una buena opción en ese momento y resultó excelente decisión llegado el día del eclipse. Un día antes del eclipse, el 20 de agosto, me trasladé temprano de Rowlins a Casper, y la carretera fue bastante tranquila, incluso muy vacía.

Al llegar a Casper, pasé por un WalMart para comprar hielo y me llevé la primera sorpresa agradable, el estacionamiento estaba a reventar, pero de gente que llevaba campers y también tiendas de campaña y que decidieron tomar por asalto los estacionamientos de los centros comerciales y convertirnos en su lugar de observación.

En plan de broma, me pregunto: ¿Cómo no se me ocurrió esta opción? Una vez en el lugar que alquilé, monté el campamento y se nubló y empezó a llover, consulté la app de mi teléfono móvil del TheWeatherChannel y este servicio informaba que el cielo mejoraría sensiblemente a las 23:00, ojalá, pensé ahí mismo, los meteorólogos no se equivoquen.

Y no se equivocaron, a las 23:00 el cielo lucía esplendoroso, tanto, que hice una imagen de la Vía Láctea emergiendo de un bosque de pinos, delimitado por las tiendas de campaña de otros compañeros ansiosos de que el clima fuese perfecto para observar el eclipse.

Al día siguiente, amaneció medio nublado y fue despejando hasta acercarse la hora de inicio, pasadas las 10:00 hora local, una hora menos que en Monterrey.

El desarrollo del eclipse fue excelente, se nubló en los últimos 10 minutos, por ahí de las 13:00. Así que pude obtener las 700 imágenes propuestas para realizar el timelapse que había planeado con más de un año de anticipación.

Durante la totalidad, debía salir de una pequeña tienda, desde donde controlaba la montura, la cámara y la toma de las imágenes, a fotografiar en directo y sin filtros, esta parte que es francamente alucinante.

Había que aprovechar unos instantes de sacar los ojos del eclipse para encontrar el universo alrededor y busqué el horizonte que me rodeaba para encontrar un leve color naranja en los 360°, arriba, había estrellas y planetas que brillaban, como si la noche nos hubiera alcanzado en un breve, muy breve día, pero lo más significativo fue la gran flama que rodeaba a un Sol negro, ocultado por la Luna.

Un espectáculo que en México podremos deleitar en el año de 2024 en un eclipse que también cruzará a México de Sinaloa a Coahuila.

Pues una vez terminado el eclipse, había que empacar de nuevo todo y regresar a Rowlins, con la idea de procesar las imágenes obtenidas, y para no variar toda esta planeación de más de un año, nos encontramos con un tráfico muy intenso en la carretera.

Casper tiene 30,000 habitantes y fue visitado ese día por 350,000, así que el regreso en lugar de durar un par de horas se convirtió en una peregrinación de casi ocho horas.

Sin embargo, no hay inconvenientes, cancelaciones o tráfico de carretera que sean problema cuando se viene de ver un espectáculo tan impactante y extraordinariamente bello, por ello si puede, planee desde ahora visitar la franja de totalidad del gran eclipse mexicano de 2024, porque el espectáculo gratuito de nuestro sistema solar es una belleza natural a la que se tiene acceso pocas, muy pocas veces en la vida.