“Las fronteras siempre están moviéndose”: Toscana

El autor regiomontano adoptó la faceta de historiador y habló sobre los diversos cambios que ha tenido el límite entre México y el vecino país del norte.

Guanajuato

Si algo nos ha contado la historia en múltiples ocasiones es que las fronteras, o límites, nunca están estáticos, sino todo lo contrario, están siempre en movimiento.

Sobre esta referencia, el autor regiomontano David Toscana ofreció la charla Vivir entre fronteras: México-Estados Unidos, como parte del eje temático Frontera(s) propuesto por el Festival Internacional Cervantino (FIC).

Teniendo como foro el Auditorio General de la Universidad de Guanajuato, Toscana adoptó la faceta de historiador, no sólo ofreciendo un panorama sobre la evolución del noreste, sino de su relación con Estados Unidos.

Si bien expresó que no era la primera vez que se le encasilla como escritor fronterizo "porque lo asumen al saber que soy de Monterrey" ─aunado a que refirió sobre su residencia en Varsovia desde hace algunos años─, Toscana adoptó el tema y habló sobre los diversos cambios que ha tenido el límite entre México y el vecino país del norte.

"Como novelista siempre me ha interesado la frontera pero desde otro enfoque, más allá de las líneas divisorias", comentó ante más de 50 estudiantes.

Sobre la solapa a izquierda de su saco, el autor de El ejército iluminado lucía las banderas de México y Polonia. Por poco más de media hora explicó como México y Estados Unidos han modificado su frontera durante los más de 200 años de vida independiente de ambos países.

Al respecto, debatió sobre el sentimiento de "pérdida del territorio" de los mexicanos en 1848.

"Decimos que perdimos medio territorio con Estados Unidos, ¿pero realmente quién nos dijo que esa mitad era nuestra, si sólo se trataba de una herencia colonial?".

El tratado Guadalupe-Hidalgo o la firma de la venta de La Mesilla son sólo algunos ejemplos de cómo la línea que divide a ambos países está en constante movimiento. Incluso recordó el pasaje de cómo las familias del antiguo Laredo, al determinarse la frontera, decidieron ubicarse mejor en México, con todo y sus muertos, y así fundar Nuevo Laredo.

"Si algo nos ha enseñado la historia es que la frontera, como línea, siempre se está moviendo y en un futuro seguirá pasando", señaló.