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Atronador concierto de Lang Lang en el Palacio de Bellas Artes

Su actuación, que incluyó obras de Mozart, Chopin y Ponce, también fue transmitida a una pantalla gigante en la explanada del palacio en plena tormenta.

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El pianista Lang Lang es un músico que despierta pasiones. En un foro de internet donde se discute el tema "¿Es Lang Lang bueno o no?", la pasión ha tocado los extremos: si algunos lo coronan como el rey de los pianistas de su generación y veneran su desempeño escénico, otros se sienten insultados por lo mismo, pues lo consideran muy afectado, y afirman que es un artista sobrevaluado.

En un plano intermedio, alguien que se firma Pianowolfi, considera que es uno de esos músicos que motivan a la gente a estudiar el piano, así que, "¿por qué hablar mal de él? Es una estrella pop de la música clásica y necesitamos gente como él. Hay gente que habla sobre él, en lugar de hacerlo sobre Richard Clayderman, aunque este último ha inspirado a uno de mis mejores estudiantes cuando era más joven... ¡ahora está más involucrado en Chopin".

Lo dijo también, en otros términos, María Cristina García Cepeda, directora del INBA en la conferencia de prensa del pianista chino, cuando afirmó que "Lang Lang, además de su virtuosismo, que lo ha llevado a ser uno de los músicos más reconocidos a nivel internacional, ha jugado un papel muy importante en la formación musical de millones de niños alrededor del mundo. Se calcula que más de 40 millones de niños chinos han sido motivados a aprender a tocar el piano debido a este fenómeno conocido como el efecto Lang Lang".

El efecto Lang Lang llegó al Palacio de Bellas Artes la noche del lunes y desde la entrada del pianista al proscenio, la gente estaba completamente entregada. Dentro y fuera del foro –pues en la explanada se instaló una pantalla gigante– se le recibió con gran entusiasmo. Con ese estilo casi teatral de acercarse al instrumento, que anuncia sus movimientos como si fuera un bailarín de ballet, Lang Lang dedicó la primera parte del concierto a celebrar la obra de Mozart, con las sonatas números 3, 5 y 8.

Como si respondiera al pensamiento de Artur Schnabel, quien afirmó que "las sonatas de Mozart son únicas: son demasiado fáciles para los niños, y demasiado difíciles para los artistas" –idea citada por Juan Arturo Brennan en sus notas al programa–, el pianista las ofrendó con un espíritu fresco. Música de esencia delicada que comulga con su estilo, fue creciendo en intensidad hasta llegar a la Sonata número 8, coronada con un estruendoso aplauso.

Y si el país estuvo inundado de pantallas gigantes para ver el partido de futbol entre México y Croacia, al menos hubo una dedicada a proyectar el concierto de Lang Lang. Así, el segundo tiempo, perdón, la segunda parte, mostró otra faceta de la música, presenciada a la intemperie. El segmento dedicado a las baladas 1, 2, 3 y 4 de Chopin, se inició bajo una pertinaz lluvia que aumentó de intensidad hasta desatarse en tormenta. Entre truenos, vendedores de rayos láser "de novedad", capas de plástico "para que no se moje" y el golpeteo de la lluvia en el toldo que protegía a los espectadores, la lluvia parecía responder a las imágenes musicales, pues en los momentos álgidos los truenos llegaron a coincidir con las metáforas atormentadas del compositor.

Mientras comenzaban a salir a la venta los discos piratas del pianista, éste regresó al escenario para agradecer la atronadora ovación del público cautivado, dentro y fuera, por el efecto Lang Lang. Como encores ofreció una versión de Estrellita de Manuel M. Ponce levemente dramatizada y, tras un rápido cambio de imagen para regresar con una playera de futbol con el número 10, la Marcha turca de Mozart, tocada en un plano ultra ligero, más en un ánimo celebratorio al estilo futbolístico que pianístico.

Ahora, el problema será pensar qué hacer si de 40 millones de estudiantes de piano en China, debido al efecto Lang Lang, el 5 por ciento se dedicara profesionalmente al instrumento: ¿a dónde irán a parar estos 200 mil pianistas? Ahora hará que generar fuentes de trabajo acordes a sus habilidades...

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