Los artistas independientes chinos triunfan en el exterior

Pese a cierta tolerancia, los creadores que están en desacuerdo con el régimen comunista enfrentan difíciles condiciones para su trabajo.

Pekín

Se definen como "artistas independientes" y sus creaciones suelen tener un componente de denuncia e irreverencia al que China no da su visto bueno. Eligen salirse del sistema para que nadie dicte su obra, aunque eso complique su vida.

"Muchos no se atreven a cooperar con nosotros por causas políticas", dice Gao Qiang, uno de los Hermanos Gao, en una cafetería que los artistas regentan en una antigua zona industrial al norte de la capital que actualmente acoge modernas galerías de arte.

La suya está muy cerca, pero solo la utilizan como lugar de trabajo. El gobierno chino la cerró al público en el año 2007, aunque allí todavía almacenan varias de sus obras insignia. Entre ellas, la llamativa Ejecución de Cristo, en la que seis réplicas de bronce del Gran Timonel apuntan a un Jesucristo en posición indefensa, o varios indecorosos bustos de Mao con delantera femenina y las extremidades abiertas en postura de alumbramiento.

Su última exposición en Pekín les fue permitida en 2010. Desde entonces, viven de su éxito en el extranjero, donde la rebeldía de sus creaciones ha llamado la atención de actores de Hollywood o altos ejecutivos de Wall Street, según fuentes próximas a los artistas.

Pese a su reputación y a que el gobierno chino les devolvió su pasaporte en 2003 y pueden viajar, aseguran que eso no es ninguna garantía. "El que estemos seguros ahora no quiere decir que lo estaremos después. Cualquier acción nos puede causar un problema. En China la política es como el aire: está en todas partes", dice Zhen Gao.

"No hemos sacado ni un fen (una centésima del yuan) del Partido Comunista y no vamos al campo como ellos quieren. Estamos fuera del sistema y no nos afecta", cuenta Yang Weidong, autor de un volumen de entrevistas sobre temas delicados, como la democracia.

La línea entre los artistas oficiales y los independientes es difusa. En ciertos círculos se critica que algunos, como los Gao o Ai Weiwei, están protegidos por su fama internacional, o que el gobierno es más permisivo porque cuentan con un padrino del partido.

Pero Yang, quien afirma ser primo del vicepresidente Liu Yuanchao aunque no le conoce personalmente, cuenta que "al menos cinco policías" lo vigilan "siempre".

Tanto los Gao como Yang han decidido quedarse en China y aprovechar su influencia desde dentro del país, pese a que el gobierno de Xi se ha mostrado más represivo hacia intelectuales, activistas y artistas.