“Ser artista no es vivir en el negocio”

Con más de 40 años de trabajo a cuestas, Benito Zamora, junto con Alejandro Colunga, Luis Valsoto, Toni Guerra, José Fors y Daniel Kent pertenece a una generación de artistas plásticos que ...
Benito Zamora realizó su primera exposición en 1977
Benito Zamora realizó su primera exposición en 1977 (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Para mí, ser artista es un estilo de vida. Vivir de lo que a uno le gusta. Vivir en el ocio creativo, no en el negocio. Podría prescindir de algunos aspectos del arte como es el prestigio social, pero es necesario porque para que la gente pague por lo que uno hace, se necesita cierto

reconocimiento, trayectoria, haber expuesto. Ahora es más fácil, ya

hay más mercado. Pero a fines de los setenta casi no había galerías.

 

Todos se tenían que ir a buscar a otro lado. Yo he sido muy localista.

Y he logrado, desde hace cuarenta años vivir de mi obra”.

 

Benito Zamora (Guadalajara; 1951), uno de los artistas más reconocidos de Jalisco, heredero de Tamayo, hijo de ferrocarrilero y modista, tuvo su primera exposición en 1977, y la más reciente en el 2013.

 

Ahora participa en la muestra Pintura Contemporánea de Jalisco que se

inaugura hoy en el Museo de Sitio Palacio de Gobierno. Aquí, Zamora

describe los claroscuros de su oficio.

 

Usted es más bien autodidacta…

“De hecho aprendimos entre los amigos. Gran parte de mi generación

y hacia atrás, muchos somos autodidactas, como (Alejandro) Colunga, por ejemplo. Antes de mí estaba por ejemplo Miguel Ángel López que tampoco tiene nada que ver con la Academia. Ahorita hay un montón de egresados pintando monos, muy Artes Plásticas, una escuela que tiene 60 años, con muy pocos egresados que hayan sobresalido. Los figurativos que somos autodidactas somos menos realistas”.

 

Se define como “realista fantástico”…

“No encuentro otra forma de acercarme a una obra de arte. Utilizo un método que es muy simple: la forma y el contenido. Aunque en la forma misma hay implícito, siempre, algo ideológico. Por eso utilizo la frase: en la forma soy realista pero no académico, y en el contenido soy realista pero mágico porque utilizo símbolos”.

 

¿Su inspiración es el arte primitivo?

“Gran parte de mi metodología es a través de la antropología. El arte

primitivo me resulta muy interesante porque no hay ruptura entre la creación artística con el grupo que la crea, era parte de la vida diaria. Hoy la gente paga la marca.

 

El arte primitivo para mí ha sido un motivo, pero sin desvincularme de

la actualidad”.

 

¿Por qué le parece importante desmarcarse del arte contemporáneo?

“Parece que lo contemporáneo se convierte en una marca y no en lo que quiere decir la palabra. Por otro lado, todo el arte es conceptual.

 

Mi postura plástica, antes que todo es plural. Pero una pluralidad muy parecida a la democracia, es decir, con crítica. En la democracia todos juegan igual, hay diferentes corrientes, igual lo veo en lo plástico.

 

Lo que no estoy de acuerdo es que los espacios públicos, cuya única

exigencia debe ser la calidad de lo que ahí se presenta, se privaticen

para una estética determinada. Creo el arte no debe ser una forma de

colonización, ni llevarlo a los barrios con la mentalidad de ‘te voy a sacar de la ignorancia porque te llegó el mero arte chido’. Los museos y galerías deben exponer cosas de calidad y dejar que la gente decida. El arte es un objeto liberador, una forma de expresión. Y este es un problema de los artistas: comunicarnos con el espectador sin caer en trivialidades, desde luego con creatividad, con algo complejo. Parece que vamos al contrario: parece que volver el arte menos accesible, inentendible, lo consideran bueno”.

 

¿Cuál es la vigencia de la inspiración primitiva, en un contexto  tan urbano?

“La preocupación de los artistas, debe ser resolver el problema comunicativo del arte. ‘Elitizarlo’ es un contrasentido del mismo arte.

Y eso pasa si tu leguaje no le dice nada a la gente. Hay expresiones estéticas que son como los chistes regionales que sólo los entienden en un grupito muy reducido. Muchos de esta tendencia del arte contemporáneo subestiman a la gente, creen que la gente es tonta porque no los entiende”.

¿A qué aspira con su obra?

“Me gusta que la gente sencilla lo reconozca. Sin que la obra sea simple, que sea algo complejo pero que a la gente le diga algo. Aspiro a seguir financiando mi manera de vivir y dedicarme a pintar que es lo que me interesa”.

 

Antes no se usaban las becas…

“Antes no se usaban, y además, por convicción no las he pedido. Para mí una beca es contraria a la idea de ser profesional. Me parece ofensivo tener que pedir una beca si no puedo vivir de mi trabajo después de 40 años. Una cosa es pedir una beca y otra que te den una beca, lo segundo representa un reconocimiento. Tampoco es lo mismo que te inviten a exponer que pedir una exposición”.

 

¿Nunca le ha interesado hacer escuela?

“Ahora menos. Es como trabajar dos turnos. Tendría que dedicarme a la docencia. Y luego, el problema de los maestros de Artes plásticas es que enseñan a los alumnos a pintar como ellos. Si ya tienes un lenguaje propio la técnica viene después, con el trabajo”.

 

¿Qué le ha dejado ser pintor?

“Algunos escritores dicen que uno hace la obra, pero que también la obra te hace a ti. Se supone, aunque de pronto tengo mis dudas, que el

arte te hace mejor persona. A veces te suceden cosas que te llevan a

asumir posturas que no te imaginas, porque el arte es una forma de conocimiento.

 

Pintura Contemporánea de Jalisco. Benito Zamora, Alejandro Colunga,

Toni Guerra, Enrique Magaña, Luis Valsoto, José Fors, Daniel Kent.

 

Se inaugura hoy a las 19:30 horas en el Museo de Sitio Palacio de

Gobierno, ubicado en Corona 31. Entrada libre.