ENTREVISTA | POR ENRIQUE VÁZQUEZ

Germán Laris Artista Plástico

German Laris, artista plástico y curador prepara Caja de chicles, un libro de autor en el que documenta cerca de 600 piezas elaboradas en los últimos dos años. En exclusiva para los lectores de MILEN IO JALISCO habla de cómo surgió este y otros proyectos que realizó durante el 2014 y les dará continuidad en 2015


“Para mí ser artista es encontrar significados y sentidos de las cosas”

German Laris, artista plástico y curador prepara Caja de chicles, un libro de autor en el que documenta cerca de 600 piezas elaboradas en los últimos dos años.
German Laris, artista plástico y curador prepara Caja de chicles, un libro de autor en el que documenta cerca de 600 piezas elaboradas en los últimos dos años. (Especial)

Guadalajara

Pintor y escultor, Germán Laris, a lo largo de más de 20 años ha realizado performances y ha incursionado también como ensayista en diversas publicaciones universitarias y como curador en la Ache Art House. Además de contar con diez exhibiciones individuales, la última en 2012 titulada Déjame estar triste para hacer contigo lo que medé la gana, puede jactarse de vivir de lo que produce. A continuación habla de los proyectos que tiene en puerta y de su experiencia en el ámbito artístico local.

Después de 20 años de trayectoria, decides editar un libro…

Es un libro de autor. Decidí hacerlo de manera artesanal como una especie de códice que muestre de qué se trató toda la investigación que realicé durante un año. Este año estuve trabajando con papel algodón, cortando con navajas, haciendo ritmos fractales de estructuras geométricas y estudiando el pulso que es una de nuestras herramientas básicas de trabajo. Hice todo tipo de cortes, unos muy finos en donde logré hacer partes formadas de hilitos de papel.

Logré cien piezas y de ahí elegí siete que están expuestas en la estética Geeks, Pedro Moreno 1034, bajo el nombre de Tu ignorancia sólo te hace más sublime. El libro que titularé Caja de chicles quedará listo a finales de enero, será un tiraje corto, para los amigos y en él documento cerca de 600 piezas…

Por lo que comentas se escucha bastante laborioso…

Sí es, aunque también preparo un museo personal como los que dejan los faraones al morir. Creo que todos acumulamos objetos que en cuanto te mueres se convierten en una venta de cochera o en una herencia malentendida. Esos objetos que una vez fueron muy preciados terminan en una caja o maltratados. En mi caso son colecciones de lupas, objetos que he producido de resina, pastas especiales que manipulé para hacer objetos realistas y otros que parecen más maquetas de arquitectura.

¿Por qué decidiste exhibir en una estética?

Después de estar como curador dos años en la Ache Art House terminé fastidiado de los espacios normales en los que la gente va a ver una obra de arte. Hay un juicio previo de lo que se va a ver, ya no hay esta espontaneidad.  Resulta que una de las personas que tiene piezas mías tiene esta estética y planeamos hacer una instalación con espejos. En ella las piezas ni siquiera están integradas con ficha bibliográfica. Las colocamos justo enfrente del espejo en el que se ve la gente que va y se corta el cabello. Son siete piezas de papel algodón montadas cada una en un espejo.

¿Es como contradecir los usos y las costumbres que se realizan en un museo o galería?

Me situé en un ámbito de rebeldía cuando me enteré de que a uno de los pintores más famosos de Jalisco le dicen El divo. Pensé: si eres bueno y reconocido y terminas que te llamen El divo, uno preferiría no dedicarse al arte. Me parece que hay un malentendido de a dónde debe llevarte el ser artista. Algunos piensan que a ser una celebridad y yo creo que no. Para mí ser artista es encontrar significados y sentidos de las cosas. Se supone que el arte es un proceso de creatividad y en muchos de los casos termina siendo el alquiler de las habilidades de muchos artistas o la búsqueda de fama de una forma bien torpe. Pienso en todos los que entraron en el Salón de Octubre, que pusieron a consideración su obra a un puñado de jueces nada profesionales. Los artistas arriesgaron inversión y prestigio. Fue una buena decisión que al final hayan retirado su obra.

¿A qué crees que se den este tipo de sucesos?

No sé. Por un lado lo más interesante que producen los artistas locales se va quedando en su estudio. Muchos hacen mejores cosas que las que exhiben. No se atreven a exponer esos trabajos. Es una mentalidad de uso y costumbre, una reducción de que todo se constriñe al estado de producción predeterminado y al consumo. Hay un protagonismo fatal en el arte, el 90 por ciento de pintores no se asume como espectador. Por otro lado tampoco hay personas que hagan investigación y exploren el trabajo de los artistas. Se da muy poco esto de curadores, y se ha desprestigiado el término, funciona bajo ciertas bases y circunstancias.

¿Desde tu perspectiva cuál es el panorama de la plástica local?

Están los que trabajan con instituciones que por una parte tienen bastante tiempo y trayectoria y saben cómo presentar su trabajo, artistas geniales como Luis Espiridión, que es como un ejemplo de profesionalización del artista que sabe formalizar un proyecto. Existe también toda una serie de artistas grafiteros que se mueven bastante. Allí sí hay una gran cantidad de arribistas que realizan cosas convencionales, artistas que copian a otros y se repiten así mismos. Está otro grupo de artistas que exploran y que están con una idea de salirse de la ciudad y tienen otra conciencia de las cosas; exhiben de manera muy espaciada porque realizan toda una serie de actividades y se dan el tiempo de hacer cosas interesantes, hablo de un Garval o de un Vargas Pons. El otro es el grupo marginal que asume la marginalidad de un modo bien establecido. Yo me asumo ahí, aunque no sé si todos hacen lo mismo que yo, por ejemplo: Nunca he pedido beca, nunca he entrado a un concurso, he hecho diez exposiciones individuales y con una idea muy personal, casi no promuevo mi trabajo, generalmente investigo temas, materiales y no por eso dejo de vender. Este año vendí el 80 por ciento de lo que produje.

Entonces además de investigadores ¿qué haría falta en Guadalajara para tener alguna referencia global delo que sucede con la plástica local?

Un museo en donde pudieras encontrar obras de Arévalo, Campos Cabello, Martha Pacheco, José Fors, y obra de nuevos artistas, pero no lo hay. Lo más cercano podría ser la colección que tiene la Universidad de Guadalajara pero no es suficiente. El hecho de que no exista un espacio así, da la sensación que todo se irá perdiendo en el tiempo.