La artesanía popular en 1968: El viaje de los objetos

Cientos de piezas de varios países del mundo, presentadas originalmente durante la Olimpiada Cultural de 1968 en México, son recuperadas en el Centro Cultural Tlatelolco.
El viaje de los objetos. Fondo Exposición internacional de artesanías populares de 1968
El viaje de los objetos. Fondo Exposición internacional de artesanías populares de 1968 (Cortesía UNAM)

Las artesanías y sus procesos de creación están en un momento de revaloración por parte del público y los artistas. Esto debido a que, además de su belleza, son el registro y las consecuencias de periodos históricos determinados, de épocas muy antiguas y de la actualidad.

A partir de estas consideraciones, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco desarrolló la exposición El viaje de los objetos. Fondo Exposición internacional de artesanías populares de 1968, con la curaduría de Ana Elena Mallet, Deborah Dorotinsky y Julio García Murillo.

Las piezas se presentaron en el 68, dentro de la Olimpiada Cultural, en la que participaron 42 países que presentaron piezas representativas de sus pueblos originarios en la Exposición Internacional de Artesanías Populares. Después de eso prácticamente fueron olvidadas y circularon por varias instituciones, hasta llegar a la Dirección General de Artes Visuales de la UNAM.

Para esta muestra, nos dice Ana Elena Mallet, reconstruyeron el contexto de la época en que fueron traídas a México, para que el público pueda dimensionar el significado que tenían las artesanías entonces y cómo son vistas ahora.

En los últimos años, dice la curadora, se ha incrementado el interés del público, los artistas y especialistas en las artesanías, “gracias por ejemplo al trabajo del Museo de Arte Popular, al que se han sumado recintos como el Franz Mayer y ahora el Centro Cultural Tlatelolco. Esto ocurre porque la tendencia actual es la de revalorar los procesos de creación de las artesanías, ya sea para conservarlos, o bien para desarrollar nuevos vínculos con otras artes, así que es oportuno tener un parámetro como este para contribuir tanto a la apreciación de la belleza de estas piezas como a la comprensión del valor de las artesanías en nuestra sociedad, a lo largo del tiempo y en la actualidad.

“En los últimos 25 años, esta colección estuvo guardada en la UNAM, a donde llegó después de las Olimpiadas del 68. Durante ese periodo de tiempo, las investigaciones y estudio de las piezas estuvieron suspendidas, lo cual consideramos es un reflejo de cómo las artesanías son consideradas como un arte menor, un ornamento para la casa. Pero en realidad son creaciones que hablan de una sociedad en particular. Ese es el motivo de esta exposición”.

La muestra incluye 300 piezas y 300 documentos, de un total de cinco mil contenidos originalmente en la mencionada colección, la mayoría de ellos no se mostraban desde hace más de 20 años, sin investigar ni compartirla con el público.

“La curaduría en la muestra toma en cuenta estos factores para desarrollar una propuesta en que destacamos el contexto en que se originó, para mostrar así cómo se veía a las artesanías en la época, para luego hacer notar cómo a lo largo de los años su valor se modificó hasta casi perderse, para finalmente hacer notar que en años recientes por diversos factores, entre ellos el trabajo de recintos tan importantes como el Museo de Arte Popular, esta visión ha cambiado. Es sencillo ver esto en la muestra pues las piezas incluidas poseen una belleza que trasciende el tiempo y las fronteras.

“Además es posible apreciar cómo este Centro Cultural desarrolla exposiciones interesantes que se relacionan con la lectura de cada época, y en la actualidad las artesanías han cobrado nueva fuerza gracias a tendencias creativas que retoman la construcción de elementos necesarios para expresar una idea o una emoción. En este caso, todo está desarrollado en torno al 68, un año en el que ocurrieron cosas muy interesantes en el mundo, trágicas como en nuestro país, pero que nos ayudan a comprender el valor real de este tipo de arte”.

La exposición contiene varias máscaras africanas, cerámica alemana, elefantes de textiles de la India, teatro de sombras balinés, talismanes japoneses y retablos peruanos, todos son originales y aún conservan su aspecto primero, a pesar de haber estado olvidados durante largos periodos de tiempo. Para la exposición, los curadores se apoyaron en un grupo de estudiantes de la carrera de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quienes colaboraron en el trabajo de selección y conservación necesario, el cual contiene ejemplos de arte popular provenientes de 42 países.

Por ello El viaje de los objetos… constituye la primera revisión en su género, que destaca el contexto de su exhibición en México en 1968, el cual incluye las tensiones políticas y económicas en las que se generó, así como las ideas en torno a la artesanía y sus relaciones internacionales.

“El propósito central de la muestra original fue exponer el espíritu de las regiones de origen de las piezas; en tanto que la actual busca mostrar la forma en que comprendemos y exhibimos objetos considerados como artesanías, arte popular, arte turístico, arte religioso y objetos para el consumo masivo, en aquellos años y en nuestra época. Las piezas solo se habían mostrado en algunas ocasiones en recintos de la UNAM, durante los años noventa, pero después de eso no se les había tomado en cuenta hasta ahora, así que es sencillo tener la sensación de que se muestran por primera ocasión, aunque no es así.

“Lo que se presenta por primera ocasión es el contexto del 68 en México, para traer al presente tanto las piezas como su origen, de hecho las secciones en que se divide la muestra son una actualización geográfica de los países incluidos, por lo que para abrir la muestra incluimos un mapa de aquellos años, en otra sección mostramos, a través de documentos que encontramos en el Archivo General de la Nación y en otras colecciones privadas, cómo viajaron estos objetos a México; luego mostramos en qué exposiciones estuvieron presentes a lo largo de tres décadas.

“La segunda parte es una réplica de la exhibición del 68, incluidas las cédulas de sala, que encontramos en la colección de Pedro Ramírez Vázquez, entre otros. Finalmente están las siete partes que representan a los países de origen, como Estados Unidos, Indonesia, Japón, Alemania del Este, África, y Cuba, para que el visitante tenga una experiencia completa tanto de de las piezas como de su contexto histórico”.

En los últimos 25 años,

esta colección se mantuvo

embodegada en la UNAM