El arte es para quien lo descubre: Jorge Yázpik

El escultor presenta 26 piezas realizadas en roca volcánica, lámina de oro y plata, obsidiana, jade y madera, las que adaptó al lugar.
El entorno determinó el lugar donde se exhiben las obras.
El entorno determinó el lugar donde se exhiben las obras. (Raúl Campos)

México

En la inauguración de Anahuacalli, su más reciente exposición, el escultor Jorge Yázpik destacó la importancia de que el arte sea expuesto en lugares públicos, pues considera que una obra que se encuentra a la vista de todos genera una sensibilidad en el espectador.

“Existe un mercado del arte en el que se genera una cantidad de valores que intentan decir para quién es el arte, pero las cosas son para quien las descubre. Uno debe estar abierto y sentirlas, y en el caso de esta exposición, el pretexto sería el hecho de que ninguna de las piezas están tituladas, por lo que el enfrentamiento del espectador con ellas debe ser directo. Las lecturas tambiéndeben ser un esfuerzo personal que lo enriquezca”, expresó en entrevista con MILENIO.

“Mis esculturas son un objeto que no hay que sacralizar. Con estas piezas exteriores no tienen el problema de no poder tocar, sino que las sienten”, agregó.

Respecto a la muestra, integrada por 26 piezas realizadas en roca volcánica, obsidiana, lámina de oro y plata, jade y madera, el escultor afirmó que el tema de la exposición es el Anahuacalli mismo, puesto que sus espacios, difíciles pero espléndidos, le obligaron a hacer la selección de las piezas de acuerdo con él.

“El entorno es el que manda y el que me permite poner las piezas que creo que pueden funcionar. El espíritu del lugar te dice cosas a las que hay que responder, y el entorno te va a obligar a decidir qué sirve, qué fluye. Te dice: las reglas son estas y debes jugar con ellas, porque si las rompes chocas y dejan de funcionar”.

Añadió que lo pétreo del museo genera un entorno tridimensional que crea una fuerza telúrica generadora de un juego entre el espacio y la luz: “Es satisfactorio trabajar en una plaza abierta: entrar por los resquicios de los corredores, ver el cambio de luz solar por fuera resulta un reto interesante para generar piezas”.

El artista intervino el suelo del estudio de Diego Rivera con una maqueta del lago de Texcoco, la cual es una respuesta a “la forma cómo nos hemos desarrollado, el modo de ver el agua y lo pétreo de la ciudad”, y remarcó que el interés hacia el cuerpo acuoso se debe a que, por muchos años, se ha insistido en su reubicación.

“A todos nos encantaría tener un lago de esa magnitud; es cuestión nada más de orden, carácter, fuerza e inteligencia lograrlo, porque vivimos en una cuenca y negarlo es absurdo. Además, es encantador poder subirse a la maqueta, caminar sobre el lago y lo ves como si fuera un viaje de pájaro”, concluyó.

La muestra estará abierta hasta el 30 de agosto en el Museo Diego Rivera Anahuacalli, Museo 150, colonia San Pablo Tepetlapa.