“El arte es como un atardecer”: Alberto Ramírez Jurado

Hoy concluye su exposición "Entre el cielo y la tierra", de 16 piezas, en la galería GB.
Su obra privilegia el color, que representa “armonía y sonido”.
Su obra privilegia el color, que representa “armonía y sonido”. (Especial)

México

Durante una visita a su más reciente exposición, Entre el cielo y la tierra, Alberto Ramírez Jurado, Raju (1978), artista plástico originario de Milpa Alta, puntualizó que la función del arte, más que contemplativa, es entablar un diálogo con el espectador, a la vez que le muestra a este la forma en que el autor percibe al mundo.

“La función del arte es, más que nada, comunicar y darle a quien ve una pieza una manera diferente de ver las cosas, la forma en que uno ve al mundo, pues en este existe un diálogo entre el creador y el espectador en el que la obra funciona como mediadora”.

El pintor, quien estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, aclaró que dentro de una pieza la parte conceptual debe amalgamarse con la material para que logre ser armónica. A pesar de que cada artista pertenece a un espacio y una temporalidad determinados, todos deben reflejar dentro de su trabajo un retrato del tiempo universal, que, “en mi caso, es mediante abstracciones coloridas”.

“Mis obras representan cómo es mi persona y mi relación con este mundo, aunque la interpretación que se da a cada una es libre. Por ello mismo muchos de mis cuadros no tienen título, sino que están libres a la interpretación de quien los vea”, agregó.

El colaborador de El Mural del MILENIO detalló que la muestra es un extracto de 16 piezas de su proyecto Estudio sobre la memoria, en el que aborda los elementos provenientes del color y los recuerdos, que se fusionan con experiencias personales y sitios transcendentales para él.

“Para ello fui retomando algunas formas y lugares especiales para mí, como aquellos en donde trabajo y los que he pintado a lo largo de mi vida, para de esa manera hacer una estructuración armónica que resulte en una obra. Todo es color, y dentro mi producción éste significa armonía y sonido, que son evocaciones de lo pasado”.

Raju, quien ha sido coordinador del Museo Regional de Milpa Alta, explicó que la música puede escucharse en el interior de su obra pues, al igual que aquella, sus pinturas están correctamente estructuradas para poder crear una armonía visual, en la que los vacíos o silencios le permiten estructurar conceptos como el cono y la escalera, que “forman parte de ese simbolismo inconscientemente”.

“En las piezas que conforman Sobre el cielo y la tierra utilizo muchas manchas, pero particularmente los borrados. En aquellas se juntan ideas que crean un horizonte en el que convergen y se constituyen nuevas ideas y sonidos inéditos inclusive para mí, algunos más puros y otros más cálidos. Son resonancias estructuradas en distintos colores, creadores de una armonía que es igual que una composición musical”, explicó.

“El arte es para todos los públicos, tengan o no conocimientos teóricos. Cuando yo le pregunto a alguien si mis cuadros le parecen bonitos y me responde que sí, me doy por servido, porque el arte es como un atardecer: nada más lo ves, lo disfrutas y punto. Que deje un buen sabor de boca”, concluyó.

Ramírez Jurado fue seleccionado en el Salón Internacional de Arte Siart en La Paz, Bolivia, y en la Bienal Nacional Diego Rivera, en 2004. También fue escogido para el proyecto Talento Joven, del GDF.

Entre el cielo y la tierra concluye hoy en la Galería GB, Baja California 295, colonia Hipódromo Condesa.