El arqueólogo busca historia, no tesoros: Eduardo Matos

En su más reciente libro el investigador explica el papel de los protagonistas de esa disciplina y su relación con la trascendencia.
Es necesario dar a conocer lo que representa la historia, afirma.
Es necesario dar a conocer lo que representa la historia, afirma. (Nelly Salas)

México

En las películas o en las series de televisión, los arqueólogos saben manejar el látigo y armas de fuego como todos unos expertos; en la realidad, su interés primordial está en desentrañar el pasado que resguardan los vestigios como un medio para tratar de contar el presente de los pueblos.

Al menos de ello está convencido Eduardo Matos Moctezuma, quien asegura que los arqueólogos son reconstructores del pasado, "pero también de los pueblos actuales, por lo que es necesario dar a conocer a estos sectores de la población lo que representa su historia misma o la historia de otros pueblos".

De alguna manera, tal es la intención del libro Grandes hallazgos de la arqueología. De la muerte a la inmortalidad (Tusquets, 2013), donde lo que su autor pretende es llevar de la mano al lector para hablar un poco de los dos protagonistas en ese proceso: el arqueólogo, quien con todo un bagaje técnico o científico va a encontrar al otro protagonista, que es el individuo o el personaje que está enterrado.

"A veces se piensa que el arqueólogo es un buscador de tesoros; no, es un buscador de la historia que se manifiesta a través de las obras del hombre mismo. Desde esa perspectiva, mi interés era, a través de los escritos de estos arqueólogos, llevar al público a saber cuáles fueron sus sensaciones, sus planteamientos para lograr estos hallazgos, lo que es importante porque te va a dar un acercamiento tanto al arqueólogo como al personaje. Por eso se habla de quiénes eran esos arqueólogos."

Desde la perspectiva de Eduardo Matos Moctezuma, la intención del libro era contar la historia de ambos protagonistas a
partir de todos los conceptos generados por el último sitio de reposo de estos individuos históricos, "que creyeron encontrar la inmortalidad; pero al final ésta se la da el arqueólogo en el momento en que descubre sus tumbas".

Una historia sin difundir

Tumbas como la de Tutankhamon, la imperial china, la 7, la de Pakal y la de Ahuítzotl son cinco de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos 100 años, recreados en estas páginas por quien, sin duda, se ha convertido en una de las voces más prestigiosas en el mundo de la arqueología.

"El común denominador del libro es lo que vemos en muchas sociedades, y diría que en todas: el hombre se niega a morir, no acepta que va a desaparecer, y trata de trascender. Aquí, entre el poder creador del hombre que crea a los dioses y los lugares a los que se va a ir después de la muerte, entran aspectos culturales que se resuelven de diferente manera.

"Entre los mexicas, por ejemplo, la manera en que morías determinaba el lugar al que te irías: si morías en guerra, acompañarías al Sol; si morías en relación con el agua, irías al Tlalocan, y si era cualquier otro tipo de muerte ibas a ir al Mictlán. En cambio, cuando entra el catolicismo, vemos que lo que impera es un sentido moral: si te portas bien vas a gozar; si te portas mal, vas a sufrir."

De alguna manera, Grandes hallazgos de la arqueología responde a intereses muy claro de Matos Moctezuma, un convencido de que la labor del arqueólogo, en cualquier lugar donde trabaje, va a ser siempre tratar de encontrar datos e información para reconstruir el pasado de una sociedad: "No es un buscador de tesoros; eso hay que dejárselo a los saqueadores que destruyen el contexto arqueológico y, por lo tanto, destruyen datos arqueológicos para poder reconstruir estas sociedades.

"Siempre he dicho que es muy importante el dato y la publicación científica, que por lo general va más dirigida al colega, quien tiene las herramientas intelectuales y el conocimiento para poder comentar, criticar o hasta alabar tu trabajo, pero desde cualquier rama de la ciencia necesitamos publicar en una forma más accesible, lejos de ciertos tecnicismos, para que el gran público se entere de lo que se está haciendo en las diferentes ramas de la ciencia", añade el investigador.

Desde la perspectiva de Eduardo Matos Moctezuma, en la arqueología cada vez resulta más importante no encerrarse en una torre de marfil, porque al fin y al cabo se trata de una disciplina que construye nuestra historia, "por lo tanto debe darse a conocer".