El Archivo Bolaño divide a los escritores mexicanos

Convocados por MILENIO, 25 autores opinan sobre la pertinencia de publicar textos inéditos, pero inacabados, del chileno, además del fenómeno de comercialización de su obra y figura.

México

La editorial Alfaguara lanza hoy en España (y en versión digital) Sepulcros de vaqueros, el noveno libro póstumo de Roberto Bolaño (1953-2003). Varios escritores mexicanos defienden que el archivo del autor chileno se siga “explotando”; otros lo reprueban. Ninguno, sin embargo, es indiferente a su obra ni al fenómeno de ventas que sobrevino después de muerte.

El autor de Los detectives salvajes dejó 15 mil páginas originales, 84 libretas, cuatro novelas, 26 cuentos, poesías, borradores y cartas, de acuerdo con la muestra Archivo Bolaño. 1977-2003, realizada en Barcelona en 2013.

Sepulcros de vaqueros ofrece tres nouvelles o relatos extensos escritos entre 1996 y 2001, en los cuales aparecen sus temas recurrentes: la dictadura chilena, el paso por México, Arturo Belano, las penurias en París...

Convocados por MILENIO, 25 escritores responden a dos breves preguntas que ponen en contexto el nuevo título: ¿es pertinente seguir explotando el archivo de Bolaño? ¿Los herederos y editores han convertido al autor en un mero producto comercial?

ÉLMER MENDOZA

Bolaño es un creador importante. Sus lectores merecemos conocer lo que escribió. De manera insana, desde luego, pero no nos importa. Qué bueno que tenía un archivo y qué bueno que sus herederos lo están dando a conocer. No sé si éstos y sus editores hayan convertido a Bolaño en un producto, pero espero que su familia viva con menos carencias que él. Esto siempre ocurre con los buenos escritores. Deseo que sigan publicando cosas de Bolaño, que siga brillando como autor.

JORDI SOLER

Estamos ante un escritor importante, pero no más que algunos de sus contemporáneos, cuyos libros no gozan de la misma fortuna. Me he perdido su producción de ultratumba; me quedé en 2666, una novela que me gustó menos que Los detectives salvajes. Sobre los libros póstumos, lo que importa es que sean buenos, pero es indecente e injusto para la memoria de un autor que se publiquen aquellos que él había descartado en vida o estaban a medio hacer.

ANTONIO ORTUÑO

El boom de Bolaño dejó un terreno propicio para sacar estos inéditos, pero han salido tantos que poco se puede rescatar. Los herederos apostaron por la ganancia y afectaron la obra. Pasó de ser un autor con un par de libros extraordinarios a ser un tipo del que conocemos hasta los recados de la compra. La academia lo estudiará y algunos libros suyos perdurarán, pero estos inéditos (que él descartó en vida) diluyen la calidad. Un nuevo libro de Bolaño suena a chiste.

CARLOS VELÁZQUEZ

Desde Los sinsabores del verdadero policía (2011) supimos que Bolaño era pésimo escritor: prosa fea, mala, deleznable. Un libro póstumo debe ser un hallazgo, no una carga. En el futuro se verá que hay pocas cosas rescatables de él. Bolaño confirma el vaticinio del argentino Rodolfo Fogwill: “Un día las editoriales se desharán de los autores”. Son capaces de lo que sea para vender. En la historia de Bolaño hay de todo: traición, dinero, infidelidad, menos buena literatura. La cagó en no destruir su archivo.

CARMEN BOULLOSA

No conozco los libros desenterrados y no puedo juzgar. Sé que Bolaño es el autor hispanohablante más querido en Estados Unidos. Rivaliza con Borges. Sin embargo, no estoy segura de que tengan en lo más alto su obra maestra, 2666. Creo que la más querida es Los detectives salvajes. ¿Cuánto durará su trono? No lo sé, quiero creer que largo tiempo. Nunca lo llamaría “autor latino”, es un escritor de nuestra lengua que nunca vivió en ese país.

GABRIELA JÁUREGUI

El archivo de un autor fallecido debe ser visitado, revisado e investigado por sus lectores. No creo que en eso haya un intento de explotación. Desgraciadamente los herederos de muchos escritores (pienso en Borges y Rulfo) se dedican a veces a cerrar el acceso al archivo, a la obra y hasta al nombre del autor. No sé si publicar una novela inédita sea malo o bueno. Desconozco las intenciones de los herederos de Bolaño. Ojalá que la obra sea buenísima. Habrá que leerla.

MARTÍN SOLARES

Uno agradece encontrar un texto inédito, no perfecto, medianamente logrado, que caracteriza la prosa de un autor admirable. Bolaño pertenece a esa categoría. Serán sus lectores los que decidan si compran estos libros, sabiendo que el autor no terminó de trabajarlos. Nadie puede impedir que se conozca la evolución de un autor que sacudió la literatura latinoamericana. No he leído todos sus libros póstumos, pero agradezco que existan.

VICENTE ALFONSO

No podemos culpar a los herederos del éxito comercial de Bolaño. Si el “dogma de la novedad” nos obliga hoy a comprar libros, pasteles o teléfonos, ¿por qué nos extraña que haya un Bolaño 9.0? Mi lado optimista augura que Sepulcros de vaqueros añadirá claves al imaginario bolañístico. Mi lado pesimista despotrica contra esa operación comercial. Mi lado realista me invita a leerlo para conocer su valor literario.

JESÚS RAMÍREZ BERMÚDEZ

Personalidades como David Bowie fueron capaces de diseñar y calendarizar su producción artística post mortem sin perder el control de ese proceso. No es el caso de Bolaño. No hay un auténtico diseño artístico que guíe el rescate y la reanimación de sus textos. La publicación post mortem es, por tanto, una traición al sentimiento de responsabilidad personal y diluye no solo la autoría, sino la calidad global de la obra pública.

JUAN PASCOE

Bolaño hizo una obra de arte de la sobrevivencia editorial. Tenía poco interés en lo económico, pero se preocupaba por sus hijos. En 1976 le imprimí su poemario Reinventar el amor, que nunca se vendió. Robaba libros que decía merecer por justicia literaria. A mí me robó una primera edición de Orlando, de Virginia Woolf, con traducción de Borges. Si sus herederos ganan dinero con esos libros, perfecto, lo que él quería era que la gente leyera.

GILMA LUQUE

La decisión de hacer público lo que se escribe solo debería ser del autor. Uno sabe que no todo es publicable, pero hay escrituras que guardamos por nostalgia. Los familiares tienen derecho a publicar si ese fue el deseo de Bolaño. En tanto, las editoriales hacen su trabajo: vender lo vendible, aunque se añora el trabajo de personajes como Kurt Wolff, editor de Kafka. Los lectores deberían ser más libres, pero creo que leen lo que se les vende.

PEDRO ÁNGEL PALOU

La familia tiene derecho a usufructuar su legado, pero sacar lo que se quedó en el cajón o en la computadora puede ser una falta de respeto para el autor, que no lo publicó en vida porque no le parecía decente. El efecto en el lector es que va desentendiéndose de una obra que atesoraba. El mercado es capaz de eso. Bolaño no necesita obras menores pululando, sino que sus libros mayores sigan leyéndose.

JULIO HUBARD

No soy buen lector de Bolaño, pero la desconfianza crece con cada nuevo libro. Los detectives salvajes no me parece mal, pero no pude con 2666. No compré los siguientes: algo ahí huele a podrido. Ojalá sus herederos se hagan ricos, pero la bajeza no es necesaria. Esa premura hace pensar que desconfían de su “producto” y quisieran apurar las ventas antes de que el fervor desaparezca. Mercancía, pues.

DANIEL HERRERA

No estoy a favor ni en contra de publicar libros póstumos, pero es probable que la obra más importante de Bolaño ya haya sido editada y solo estén exprimiendo su figura. En el fondo todo escritor desea que su obra siga leyéndose después de muerto. Personalmente no soporto a Bolaño: su prosa me asfixia y es tan esnob que me dan ganas de vestirme de cholo y bailar cumbias para combatir tanta pedantería.

ETHEL KRAUZE

Todo autor escribe para ser leído. Si murió antes de publicar su obra, salvo que haya dejado documentos firmados en contra, los herederos tienen derecho de aprovechar su archivo. El problema en todo caso es la sobreexplotación comercial de este autor, que me parece muy mediano. Lo que he leído de Bolaño me dejó boquiabierta por el abismo que hay entre su pobreza literaria y el boom de su nombre en las modas bestsellerianas de hoy.

CLAUDIA MARCUCETTI

Siempre me parece loable que la obra de un escritor valioso, que además fue cercano a México, como Bolaño, sea puesta al alcance de los lectores. No olvidemos que son ellos quienes tienen la última palabra. Ningún editor debería olvidarlo. Si hay lectores interesados en él, por las razones que sean, ¿por qué negarles la posibilidad de acceder a todos sus textos?

ARMANDO ALANÍS

Bolaño es el narrador hispanoamericano más exitoso desde el boom. Esa realidad provoca envidia. Se ganó la atención del público y de la crítica. En este sentido, es natural, aunque cuestionable, que su archivo sea explotado hasta la saciedad. No creo que el nuevo libro supere a Los detectives salvajes o 2666, pero no dejaré de echarle un ojo a Sepulcros de vaqueros —un título atractivo, por cierto.

GERARDO DE LA TORRE

Es atroz la explotación de su archivo. Un autor solo debe publicar lo que él decida. Está bien que los herederos aprovechen su éxito para obtener el dinero que no logró el muerto. Lo que no me gusta es que la familia se sume al “negocio” y autorice la publicación de libros deficientes o terminados a toda prisa por un amanuense veloz. No es justo para el autor.

LEONARDO DA JANDRA

A los restos de Bolaño los sobrevuela una fauna nociva y zopilotesca, además de pseudoeditores y críticos de ocasión. Cuando acaben con el cadáver, se acabará la ambición. Vender no es reprobable, pero sí poner el comercio por encima de la literatura. Si Bolaño viviera, sin duda impediría la publicación de sus residuos de juventud que, lejos de ganarle más lectores, podrán hacerle fruncir el entrecejo a muchos de sus fanáticos.

LUIS FELIPE LOMELÍ

En una cuestión dividida. Hay personas a quienes les encanta leer todo lo que haya escrito un autor, aunque éste no lo haya querido publicar en vida. Y hay otras personas que prefieren leer solo lo que el autor quiso publicar. Yo soy de estas últimas. Ahora bien, si un autor, vivo o muerto, se vuelve una celebridad y sus libros generan ganancias económicas, qué mejor.

BEATRIZ ESCALANTE

Si un autor no publicó sus textos en vida es porque no quería que fueran conocidos. Hay muchas obras de autores que debieron quedar inéditas y acabaron siendo objeto de abuso de sus editores. En el caso de Bolaño, pienso que su obra no publicada sí debe darse a conocer, porque sería una aportación al mundo literario, que de otra manera se desperdiciaría. Hasta donde se sabe, no hay señales de que haya dispuesto lo contrario. Por otra parte, no creo que haya un deseo de lucro de la familia.

EMILIANO MONGE

Explotar el archivo de un escritor fallecido va contra toda ética, sobre todo si quienes lo hacen son personas desvinculadas del autor. Es injusto para él, para sus lectores y para su editor histórico (Jorge Herralde). Bolaño fue un escritor con una obra de calidad, lo cual es realmente difícil en el mundo actual, pero sus herederos y su editorial lo han reducido a mera mercancía, que no tiene la calidad de los libros que publicó en vida. Es trágico. Me da pena cómo se saca jugo a sus despojos.

ALBERTO CHIMAL

Me sorprende que el Archivo Bolaño siga creciendo. No estoy contra las publicaciones póstumas, pues sin ellas no conoceríamos, por ejemplo, a Kafka. Sin embargo, ninguno de los “nuevos” textos de Bolaño tiene la calidad de lo anterior. Su reputación no depende de esos libros “recobrados” y por eso decepciona lo que hacen sus herederos. Estos libros no agregan nada a la obra publicada en vida por Bolaño. Y acabarán como los textos póstumos de Cortázar, que casi nadie visita.

FRANCISCO GOLDMAN

No juzgo lo que hacen su viuda o sus editores, pero rechazo la solemnidad que se le ha dado a este asunto. Si sale un buen libro de ese archivo, qué bueno. Por otra parte, todo escritor que publica es, en cierta forma, un producto vendible, y eso no quita méritos literarios. Yo estoy contento con los libros de Bolaño, los leo y los uso en mis cursos, especialmente el de literatura mexicana escrito por no mexicanos: Lowry, Burroughs, Greene, Artaud, Bolaño...