SLP sufre despoblamiento en 63% de sus colmenas

Los apicultores del estado denuncian el colapso de 15 mil panales en 2015 y 9 mil más en lo que va de este año; amenazan con realizar movilizaciones.
Los productores solo encuentran miel y crías abandonadas en los panales.
Los productores solo encuentran miel y crías abandonadas en los panales. (Nelly Salas)

México

Apicultores de San Luis Potosí denunciaron que los plaguicidas usados para controlar el pulgón amarillo en cultivos de sorgo provocó el colapso de 15 mil colmenas en 2015 y 9 mil más en lo que va de este año, lo que representa 63 por ciento de las 38 mil que se tienen registradas en el inventario reportado en 2014 en esa entidad. Ante la situación se demanda a las autoridades federales y estatales que prohíban el uso de los neonicotinoides, responsables del despoblamiento de estos insectos.

“Llegas a los apiarios y encuentras las cajas sin nada, secas, sin abejas, pero con miel y crías. Nada más abandonan; cuando hay hambre no dejan miel, cuando hay alguna enfermedad no hay cría.

“Existe un colapso; cuando fumigan ves un montón de abejas, no en las cajas, sino en el campo pataleando, moribundas de la fumigada, porque lo hacen con avionetas, con bombas. Nos está afectando demasiado, no nada más en San Luis, también en la colindancia con Zacatecas y Guanajuato”, relató Pedro Serna, presidente del Comité Estatal del Sistema Producto Apícola de la primera entidad que aglutina a 300 apicultores.

Acuerdo incumplido

En entrevista con MILENIO, Serna González explicó que al notar que el uso de plaguicidas provocaba el despoblamiento de las abejas de diversas regiones del estado, los apicultores llegaron a un acuerdo con los agricultores para que éstos les avisaran previamente y pudieran alejar las colmenas; sin embargo, esos acuerdos no se cumplieron y con el aval de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) continuaron las fumigaciones con los plaguicidas ya prohibidos en Estados Unidos y Europa.

“Necesitamos tomar acuerdos conjuntos para prevenir y, desde luego, un decreto de ley en el cual se prohíban los plaguicidas que afectan a la apicultura (…) Uno entiende a los agricultores, se les viene la plaga encima y a ellos les vale cacahuate y utilizan los plaguicidas, inclusive van y tocan a Sagarpa y ellos los subsidian. No queremos perjudicarlos, pero sí ponernos de acuerdo para cuando lo hagan nosotros retiremos las colmenas y que no usen plaguicidas prohibidos”, destacó.

Soluciones o movilizaciones

Señaló que en 2015 la Sagarpa solo los apoyó con 4 mil núcleos para repoblar una parte de las colmenas perdidas; sin embargo, subrayó que este tipo de apoyos no son la solución, sino que es urgente prevenir el despoblamiento de sus colmenas. De esa manera, consideró que las autoridades han sido omisas, por lo que amagan con realizar movilizaciones en la capital del estado.

“La apicultura en el estado y en el país está en peligro, en una crisis rotunda y la desesperación nos está llevando a realizar algunas manifestaciones.

“Estamos a punto de llevarnos camiones con colmenas a las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos y Sagarpa si no nos hacen caso (…) A nosotros no nos gusta hacer eso, nos dedicamos a trabajar, pero no lo descartamos; es el segundo año y las autoridades no le toman interés”.

Rastros de químicos

Como anteriormente ha reportado MILENIO, en un análisis de 94 residuos peligrosos realizado por Octavio Gaspar Ramírez, integrante del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco campus Nuevo León, encontró que cuatro clases químicas diferentes  de componentes se encontraron en todas las muestras de cera de abeja: organofosforados, piretroides bencimidazoles y derivados de piridina.

“En las muestras de San Luis Potosí, cuatro organofosforados y organoclorados se encontraron en todas las muestras de cera de abeja, mientras que el tiabendazol se halló en 100 por ciento de las muestras de abejas”, indica el estudio del investigador de ese centro, que pertenece a la red del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).