Sinatra y Billie Holiday serán celebrados en 2015

También se cumplen 100 años de los nacimientos de Muddy Waters, Brownie McGhee, Les Paul y Alan Lomax.
Moisés Butze
Moisés Butze

México

Francis Albert Sinatra, la voz más célebre que ha dado Estados Unidos al mundo, nació el 12 de diciembre de 1915; por lo tanto, a finales de año estaremos conmemorando el centenario del natalicio de Blue Eyes. Pese a que estamos prácticamente a un año de esa fecha, las celebraciones ya han comenzado con una aplicación gratuita para iPhone, iPad y Android: Frank Sinatra 100 App. Hablaremos en su momento de las numerosas reediciones de discos y videos pero, para quienes rehúyen la tecnología, sépanse que diversas joyas analógicas —digámoslo así— podrán verse en la exhibición Sinatra: un icono americano en la Biblioteca Pública de Nueva York a partir de marzo, que será una vasta exposición que incluirá material audiovisual raro, correspondencia, fotos privadas, premios, música, documentales y muchas cosas más de uno de los grandes símbolos estadunidenses.

El próximo año se conmemora el centenario del natalicio de Billie Holiday, una de las cantantes más pasionales de la historia del jazz, aunque en ocasiones su desempeño artístico se viera opacado por una historia personal instalada en la sordidez. Para el crítico Scott Yanow: "La intensidad emocional que ponía en las palabras que cantaba (particularmente en los últimos años) era memorable y algunas veces casi terrorífica; con frecuencia realmente vivía las palabras que cantaba".

En 2015 se recordarán los centenarios de nacimientos de dos grandes del blues: Muddy Waters y Brownie McGhee. El primero, bautizado McKinley Morganfield, fue uno de los padres del blues eléctrico de Chicago, creador de canciones tan memorables como "Got My Mojo Working", "Hoochie Coochie Man" y "Rolling and Tumbling". Al guitarrista y cantante le debemos una frase memorable: "El blues tuvo un hijo y le pusieron rock and roll".El guitarrista y cantante Brownie McGhee, que alcanzaría la fama como parte del dueto Sonny & Brownie, con el cantante y armonicista Sony Terry, también celebra 100 años de nacimiento. Aunque se sabe que la relación entre ambos músicos siempre fue tirante, mantuvieron su alianza durante casi cuatro décadas y nos legaron discos maravillosos.

La guitarra eléctrica no sería la misma sin las aportaciones de Les Paul, nacido en 1915. Además de ser un gran guitarrista de jazz que tocó hasta días antes de su muerte, fue una figura fundamental en el desarrollo del instrumento. A él se debe el diseño de la Gibson Les Paul, una de las guitarras fundamentales de la historia del rock, así como varias innovadoras técnicas de grabación.Aunque no tocaba ningún instrumento, el musicólogo Alan Lomax, también nacido en 1915, es uno de los hombres que más han hecho por el descubrimiento de músicas que se hubieran perdido. Hijo de John Lomax, también musicólogo, grabó los cantos de los presos y trabajadores negros en las plantaciones y varios tipos de música folk de su país, pasando por el blues (sus grabaciones contribuyeron al éxito de Muddy Waters). También recopiló música folclórica de España, Italia, Irlanda, India y otros países.

Sinfónicos

Mario Kuri Aldana, quien solía escribir con la misma pasión obras orquestales que boleros, en una de sus canciones más curiosas escribió: "Hay que oír a Sibelius". La frase vendrá a cuento en el 2015, pues podremos escuchar mucho de la obra de Jean Sibelius, pero también la de Carl Nielsen, pues ambos celebrarán los 150 años de su nacimiento.

El danés Nielsen, quien también fue director y violinista, no se habría dedicado a la música, pues su familia quería para él un trabajo productivo. A los 14 años fue aprendiz de tendero; pero la tienda quebró y el joven comenzó a tocar metales en una banda militar y su relación con la música no paró.

Reconocido sobre todo por sus seis sinfonías, su quinteto de alientos y sus conciertos para violín, flauta y clarinete, Nielsen escribió en unas notas sobre su Quinta sinfonía: "La música es vida. Tan pronto como una sola nota suena en el aire o en el espacio, es resultado de vida y movimiento. Por eso la música (y la danza) son las expresiones más inmediatas de la voluntad de vivir".

El finlandés Jean Sibelius es considerado un compositor excepcional que creó su propio estilo. Su música le hizo ganar el aprecio de un compositor como Béla Bartók, quien lo situaba entre los grandes de la época, aunque Theodor Adorno decía que "si Sibelius es bueno, esto invalida los estándares de la calidad musical que han persistido desde Bach a Schoenberg". Por fortuna, la música ha saltado estas barreras de incomprensión y hoy en día su autor es considerado uno de los grandes sinfonistas de principios del siglo XX.

Para el crítico Tom Service, "las siete sinfonías de Sibelius se acercan amenazadoramente como estigmas oscuros y melancólicos sobre todo el repertorio orquestal. Noventa años después de que la última fue completada —la radical y todavía influyente Séptima sinfonía— todavía ofrece un reto a orquestas y directores entusiastas para darse cuenta de los nuevos y valientes mundos de sonido que impulsó".

Riley y Schuller

En el 2015, el compositor Terry Riley, quien fue uno de los iniciadores del minimalismo que influyó en compositores como Steve Reich, John Adams y Philip Glass, celebra 80 años. "La música tiene un poder de vibración muy grande y nos conecta a todos. Hay mucha música que solo es como papel tapiz, como la que estamos escuchando ahora, que esencialmente es ruido, contaminación. Eso se debe a que estamos viviendo en una época en la que cada momento debe ser llenado con algo, la gente no tiene mucha tranquilidad en sus vidas, le tiene miedo al silencio. Pero necesitamos el espacio alrededor de nosotros para que suceda algo".

Gunther Schuller, compositor, director de orquesta, cornista, arreglista, editor, maestro, productor y promotor de la música contemporánea y el jazz, celebrará su nonagésimo aniversario. Omnívoro de la cultura, en alguna ocasión dijo que cuando llegó a Nueva York se dedicó con la que sería su esposa a vivir la vida cultural de la ciudad. "Nueva York era, a fines de los treinta, los cuarenta y parte de los cincuenta, el paraíso cultural del mundo. Era increíble en su riqueza, ingenio, amplitud y profundidad".