La música andina, sonido de la tierra: Manuelcha Prado

Junto con Jean Pierre Magnet, Luis Quequezana, Dina Paúcar y Eva Ayllón, se presenta con la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú.
La agrupación estará hoy en Bellas Artes.
La agrupación estará hoy en Bellas Artes. (Paola García )

Guanajuato

Guitarra en mano, que acaricia con gesto amoroso, el peruano Manuelcha Prado afirma que su música "es el sonido de la tierra, la belleza de los Andes, el legado de la historia. Es, también, la rebeldía de nuestros pueblos por su constante ansia de justicia, de pan y de belleza".

Prado, El Brujo de la Guitarra, junto con Jean Pierre Magnet, Luis Quequezana, Dina Paúcar y Eva Ayllón, es parte del contingente de artistas populares que son solistas de la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú (OSNP) en su gira por México. Tras presentarse ayer en el Festival Internacional Cervantino, hoy tendrán un concierto en el Palacio de Bellas Artes, donde la orquesta tocará también temas de autores sinfónicos de su país.

Prado es uno de los máximos representantes de la música popular andina y gran defensor de las raíces indígenas. En entrevista con MILENIO, dice que "la gama de esta música es inmensa, que va desde las sutilezas que nos dan los vientos, con la guitarra en toda su profundidad y la fuerza de la zampoña. La música andina está constituida por géneros diversos que han sobrevivido a través del tiempo, a pesar de los problemas históricos que hemos tenido".

Los jóvenes que quieran acercarse a esta música, reflexiona, "deben hacerlo con espíritu libre para poder beber de las fuentes y del manantial inmenso que es la música andina. En estos conciertos vamos a hacer apenas una pequeña muestra".

Manantial inagotable

Originario de Puquio, donde nació en 1955, el guitarrista y cantante creció en una zona quechua. Dice que puquio significa manantial y que la población "es también un manantial inagotable de música. Una de las primeras canciones que recuerdo es 'Coca quintucha', un himno del cancionero ayacuchano", dice para luego cantar en quechua: "Coca quintucha, hoja redonda/ El sol eclipsa, la luna mengua/ ¿Por qué delito padezco tanto?/ Coquita de hoja redonda/ tú conoces mi vida/ lo que lloro en tierras extrañas/ lo que padezco en otros lugares".

Una de las misiones de los músicos tradicionales, explica, "es recuperar el silencio, las sutilezas de la música que se nutre del silencio. Somos buscadores empedernidos de ello y de la necesidad de que el mundo diga: alto a la bulla, al ruido, a la contaminación sonora; volvamos a la música y al silencio".

Sobre el proyecto con la OSNP, bajo la dirección de Fernando Valcárcel, Prado indica que la agrupación les brinda a los músicos "un soporte emocional y técnico, en la medida que ellos se van adentrando en la música que hacemos. Por suerte, el director tiene raíces andinas, entonces entiende el lenguaje, lo mismo que algunos integrantes. La sinfónica y la música popular, andina en este caso, tienden a ensamblarse de manera feliz, quizá no del todo, porque es un trabajo en proceso, pero va saliendo".

Mientras platica, por momentos Prado toca algunos acordes y voltea a ver a su instrumento, una hermosa guitarra española. Con una sonrisa dice, como si a su lado estuviera la mujer amada: "Dormimos, despertamos, viajamos juntos. Es mi compañera inseparable, es una dama. Tengo unas guitarras peruanas, pero me he acostumbrado a ésta. Es una guitarra Orozco, pero que suena andina".

Inculcar en las nuevas generaciones el amor por la música andina no es fácil, reflexiona: "Todavía estamos luchando contra la corriente, pero intentos como trabajar con la orquesta permiten que lleguemos con más fuerza a los medios de comunicación. No debemos dejar atrás la tradición porque, en tiempos de globalización, a veces podemos ser barridos, y es peligroso. Nosotros recogemos el encanto de los Andes peruanos y los andes peruanos también tienen su embrujo, su magia, eso es lo que tratamos de transmitir".