‘Anacleto Morones’: del cuento de Rulfo a la ópera

Luciano Berio la estrenó en 1994 en Italia, pero hasta ahora se dará a conocer en México; el director lamenta que solo se presente una vez.
El músico afirmó que trató de ceñirse lo más posible al cuento incluido en ‘El llano en llamas’.
El músico afirmó que trató de ceñirse lo más posible al cuento incluido en ‘El llano en llamas’. (Héctor Téllez)

Guanajuato

Que el maestro Luciano Berio haya seleccionado la ópera Anacleto Morones para que se estrenara en Italia en 1994 habla bien de la obra de Víctor Rasgado. Que no se haya presentado en México hasta ayer en el Teatro Principal de Guanajuato, en el Festival Internacional Cervantino, habla mal de quien resulte responsable.

Pero centrémonos en la obra que ayer tuvo su estreno en México (antes hubo una función en la Ciudad de México en formato de concierto). En conferencia previa, Rasgado declaró que se trata de “una ópera mexicana en muchísimos aspectos: primero, es el nombre de uno de los cuentos de El llano en llamas, que Juan Rulfo escribió en el México de los años 50 y que sirvió como libreto para una ópera que se estrenó en Italia”.

El tema es de lo más mexicano, agregó el compositor, pues aborda la historia de “un santero, un curandero, Anacleto Morones, como los que abundan en la República Mexicana y en muchos países de América Latina. Rulfo lo ubica en Amula; seguramente pensaba en San Juan Amula, pueblo entre los límites de Michoacán, Nayarit y Jalisco, zona cristera que fue importante en su obra”.

Lo interesante, comentó el compositor, es “la manera en que Rulfo trata temas como la enfermedad, la muerte, la violencia, el sexo y el dinero a través de un lenguaje humorístico y muy mexicano. Es maravillosa la forma en que se enfrentan los personajes en el transcurso de la ópera, porque en determinados momentos la realidad y la fantasía se confunden, rasgo muy común en el lenguaje del escritor”.

Rasgado afirmó que se sirvió de estos elementos para “jugar con ellos, dar un sentido a cada uno de los personajes, darles una especie de leit motiv a través de la instrumentación, la orquestación y los medios electrónicos. Por ejemplo, las mujeres en un inicio están acompañadas por una orquestación conformada, principalmente, por maderas y cuerdas. En cambio, el personaje masculino, que es antagonista, está soportado por las percusiones y los metales”.

Cuando la obra pasa a una fantasía, aparece la música electrónica y con ella los muertos, indica el autor: “En este caso, Anacleto Morones, el protagonista de la ópera, aunque en el cuento casi no aparece, está presente en todo momento. Los muertos son protagonistas en la obra de Rulfo”.

El compositor afirmó que trató de ceñirse lo más posible al texto. “Rulfo trata estos temas como la gente común lo hace en México: con humorismo y sarcasmo. Pero dentro de todo esto también existe una profunda crítica, que tal vez con la puesta en escena es mucho más cruda. El texto está intacto, no cambia ni una coma. No sigue el mismo orden del cuento porque lo modifiqué para hacerlo más dramático. Clara Aparicio, la viuda de Rulfo, vio el libreto y se firmaron los derechos”.

En el universo del escritor, advirtió el músico, “no hay ganadores ni perdedores. Es solamente un retrato de una realidad que vivimos en México y en otros lugares de América Latina”.

Asimismo, el compositor afirmó que le parece “una injusticia, tanto para los artistas como para el público, que la ópera solo se presente una vez y tengan que verla por televisión o por fotografías. Hay una diferencia abismal entre vivir el evento operístico y verlo en un video o en la televisión”.

Rasgado comentó que sería deseable que Anacleto Morones tuviera más funciones, dada la inversión que implicó su montaje. “Hay mucha ópera mexicana que merece ser más conocida, muchas obras nuevas que merecen ser estrenadas”.

UN TRABAJO CON GRANDES RETOS VOCALES

José Luis Castillo, director concertador, destacó el hecho de que la obra Anacleto Morones sea en primer lugar una ópera contemporánea, “un binomio que no sucede todos los días de una manera tan clara. En la obra hay acciones contrastantes a las que corresponden músicas contrastantes. Es un discurso claro, contundente, con niveles de orquestación muy refinados. Ciertos personajes tienen un tratamiento instrumental, y otros lo tienen diferente. Instrumentalmente es una ópera muy demandante, técnicamente es muy difícil”.

El también compositor aseguró que esta ópera “goza de universalidad y se puede representar en cualquier otra parte sin ningún problema. Sin embargo, vocalmente encierra muchos retos. Primero, porque el discurso melódico no es necesariamente lineal en todos los casos. Muchas veces es entrecortado, fragmentado con muchas aristas, pero hay una identificación de esa fragmentación con la del discurso textual de Lucas Lucatero, el personaje central de la obra. Las referencias a la ópera tradicional se dan de manera muy sutil”.