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Lunes , 24.09.2018 / 07:44 Hoy

Amor y veneno

Hombre de celuloide


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La imagen en las películas de Paul Thomas Anderson es siempre tan atractiva que no resulta sorprendente lo hermoso de El hilo fantasma, inspirada vagamente en la vida de Cristóbal Balenciaga, el Picasso de la moda, ese modisto de quien Chanel dijo: “es el único que realmente sabe coser”. Reynolds Woodcock es un diseñador de alta costura que vive en Inglaterra. Su vida transcurre en torno a un horario construido con base en manías: sus espárragos con aceite de oliva y mucha sal, las salchichas con crema y su hermana siempre a la mano. Vive recordando a la madre muerta hasta que una mañana aparece en su vida una mujer hermosa y llena de la terrenal necesidad de ser amada. ¿Puede este hombre consagrado a sí mismo darse espacio para amar? He aquí el conflicto que conduce la película.

La imagen es vaporosa como en la publicidad de cremas y perfumes, aunque no llega nunca a ser tan petulante como la de, digamos, David Hamilton, ese olvidado fotógrafo de moda que incursionó en el cine cuarenta años atrás. La puesta en escena gira en torno a las telas: su vuelo, la costura, el brillo. En close up pareciera que tocamos los dedos maltratados de este hombre cuya vida consiste en hilos, agujas y bordados. No se piense, sin embargo, que El hilo fantasma se contenta con ofrecer imagen y nada más. Paul Thomas Anderson sabe construir historias con un sutil sentido del humor. Lo hizo en Boogie Nights, en Punch Drunk Love y en la más aclamada de todas, Petróleo sangriento.

Las similitudes entre Balenciaga y Woodcock son anecdóticas; lo realmente importante en esta película es la metáfora de lo que es el amor: un veneno. Un veneno que la amante puede inyectarnos, como quien es mordido por una serpiente, o que tal vez podemos consumir de forma voluntaria. Porque el amor, parece decir P. T. Anderson, no solo enferma: asesina al ego que impide la apertura hacia el otro, debilita la dignidad y al protagonista lo convierte en un niño capaz de buscar el seno materno en el regazo de una amante que en cualquier otra historia hubiese resultado banal. El hilo fantasma es una gran película. Por eso no ganó el Oscar y por eso demuestra que el amor mata, aliena y nos transforma en lo que amamos más.

@fernandovzamora


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