En el amor, sistema inmune mata carita

La mujer detecta con el olfato una proteína y, en caso de que el hombre sea compatible para tener hijos fuertes, el cerebro libera dopamina a fin de que ella se enamore.
Los hombres son más visuales para elegir a su pareja.
Los hombres son más visuales para elegir a su pareja. (Especial)

México

Investigaciones científicas confirman que en el proceso de enamoramiento principalmente es la mujer la que elige a su compañero a través del olfato y crea una red de vínculos emocionales para evitar que el hombre busque en otra ese torrente de dopamina, neurotransmisor que funciona como droga natural de la felicidad.

Eduardo Calixto González, científico de la Dirección de Investigaciones en Neurociencias del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, explicó a MILENIO que la mujer tiene la capacidad de oler una proteína conocida como complejo mayor de histocompatibilidad, que se produce en el sistema inmunológico.

Compatibilidad

“Cuando una mujer entra en contacto con uno o varios hombres se activan receptores que se encuentran en las fosas nasales y cuando huelen a un hombre (compatible) liberan dopamina” para que se enamore, explicó el jefe del Departamento de Neurobiología del instituto psiquiátrico.

“Su cerebro le dice: ‘Éste individuo tiene genes diferentes a los tuyos y la probabilidad de tener hijos inmunológicamente fuertes, que no se van a morir, es altísima’. No importa si es agraciado o poco atractivo”, comentó el especialista.

Sin embargo, acotó, la mujer puede rechazar a los hombres cuando al oler esa proteína no hay  compatibilidad, un principio similar a lo que sucede con los trasplantes de órganos.

“Sucede lo mismo cuando una mujer huele a sus hermanos, que tiene sus mismos genes y, por lo mismo, no le resultan atractivos para reproducirse. Esa capacidad de oler también explica por qué muchas mujeres se caen mal aunque nunca han cruzado palabra. Todo esto se explica porque cuando los genes son muy iguales se rechazan”, abundó.

En los hombres, abundó el miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, no existe este tipo de receptores para oler el complejo mayor de histocompatiblidad, por eso son más visuales para elegir a la pareja.

“Un hombre hace una evaluación del rostro y casi de inmediato fija la mirada en el escote o las caderas; por eso se enamora más rápido... Ve belleza y fertilidad cuando la mujer, antes de ovular, se le hace más terso el cutis, le brillan los ojos y los labios se vuelven más rojos, indicadores de jovialidad”, señaló el experto.

Química y tiempo

En una relación de pareja se activan diversos procesos químicos cerebrales con las sustancias dopamina, oxitocima, factor de crecimiento hormonal, serotonina y neuromelanina, que nos hace sentir felices, tener celos, experimentar ira o ser obsesivos.

La primera descarga es de dopamina que nos hace sentir mucho placer y emoción, nos gusta tanto que se busca repetir el proceso. “Cuando vemos a una persona que nos encanta liberamos ese neurotransmisor y la emoción nos quita todos los aspectos inteligentes, detalló Calixto González.

Entonces, abundó, “hacemos cosas convencionalmente no aceptables y nos quita los frenos sociales, porque la dopamina nos hace sentir deseo, placer y pasión. Pero no puede durar mucho, el cerebro no permite estar tanto tiempo en ese estado similar a un trastorno esquizofrénico, de modo que va disminuyendo de manera gradual, de ahí que los enamoramientos solo duren en promedio tres años”.

El experto explicó que al iniciar esa segunda etapa neurológica las personas, sobre todo los varones, empiezan a perder interés, se descubre que la persona tiene defectos, pues se le otorgaron a la pareja características proyectivas de lo que uno quiere, y no de lo que es.

Las personas que superan el rango de enamoramiento, incluso llegan a tener matrimonios de más de 30 años, lo hacen porque existe la oxitocina, que es la encargada de dotarnos de orgasmos y tiene como beneficios dar mayor capacidad de memoria y de aprendizaje.

“El enamoramiento se transforma en un amor compasivo, que razona, entiende que hay problemas y defectos. Ya desapareció el amor pero surge esa necesidad de convivir, de establecer un vínculo social y afectivo”, detalló el entrevistado.

No obstante, hay casos de personas que buscan compulsivamente el enamoramiento, pues “si no se da ese proceso de maduración, se buscará a una nueva pareja que nos vuelva a dar  dopamina, es un ciclo altamente adictivo que se compara con el efecto de la cocaína y el alcohol. Esto también explica la infidelidad”, acotó.

Por lo regular, dijo, “pensamos que somos los hombres quienes elegimos a las mujeres, pero en realidad son ellas las que nos eligen, hacen evaluaciones más intensas debido a que su etapa reproductiva es más corta, empieza su menstruación a los 11 años y termina su etapa reproductiva en promedio a los 40; no pueden perder el tiempo, en cambio el varón puede ser padre hasta los 70”.

Diferencias fisiológicas

El especialista también explicó que en una relación de pareja hay grandes diferencias fisiológicas que propician conflictos. La mujer, por ejemplo, tiene más grande el hipocampo en 25 por ciento, por eso tiene más capacidad de memoria.

Otra gran diferencia es que ellas tienen mayor capacidad de lenguaje, en español pueden hablar hasta 32 mil palabras  en un día, mientras que un varón promedia 17 mil. “Eso explica los reproches constantes de que los hombres son insensibles y no dicen lo que sienten”, argumentó.

Además, la mujer libera más dopamina y oxitocina; su orgasmo dura hasta 15 segundos y todo esto incide para que se enamore con más intensidad y tenga mayor apego, “tienen un cerebro más preparado para retener a los varones, ya que si no crean ese vínculo, se rompería de manera fácil la relación”, explicó.

En contraparte, “los hombres son superficiales, más prácticos y tienen menos apego. Su orgasmo dura siete segundos, diferencia que les reduce la intensidad de una emoción. Sumado a cuando tienen relaciones sexuales liberan sustancias que les provocan sueño”, concluyó Calixto González.