Científicos demuestran vínculo entre alzhéimer y diabetes

Comprueban efectos neurotóxicos de proteína beta-amiloide para desarrollar la primera enfermedad y que eleva 2.5 veces el riesgo de padecer la segunda.
Isabel Arrieta Cruz, investigadora del Instituto Nacional de Geriatría.
Isabel Arrieta Cruz, investigadora del Instituto Nacional de Geriatría. (Especial)

México

Científicos de México y Estados Unidos demostraron los efectos neurotóxicos que tiene la proteína beta-amiloide para desarrollar alzhéimer y elevar 2.5 veces más el riesgo de sufrir también diabetes mellitus, de acuerdo con los resultados publicados en la revista científica internacional Journal of Alzheimer's Disease.

Investigadores de los institutos nacionales de Neurología y de Geriatría trabajaron de manera coordinada desde 2012 con la Escuela de Medicina Albert Einstein (Aecom), en Nueva York, para realizar un protocolo destinado a analizar los efectos que produce la proteína beta-amiloide, que se encuentra en el hipotálamo medio basal del cerebro y que se encarga principalmente de controlar los niveles de azúcar en la sangre.

Isabel Arrieta Cruz, investigadora del Instituto Nacional de Geriatría (Inger), que participó en el estudio, comentó que con el equipo de Roger Gutiérrez Juárez analizaron diferentes áreas de del cerebro usando modelos animales, a fin de llegar a esa conclusión crucial para delinear nuevas políticas de atención pública integral para pacientes geriátricos.

El estudio

Los resultados del estudio demostraron que la beta-amiloide impide que la insulina —hormona encargada de regular los niveles de glucosa— trabaje de forma adecuada, por lo que hay mayor riesgo de que las personas con alzhéimer desarrollen diabetes.

"No solo nos enfocamos en analizar los efectos neurotóxicos de la proteína en las regiones del cerebro que afectan la memoria y el aprendizaje, sino también en una región pequeña localizada en el hipotálamo medio basal que se llama núcleo arcuato, el cual regula funciones endócrinas y manda señales al páncreas y al hígado para tener (controlados) los niveles de glucosa", explicó Arrieta Cruz en entrevista.

"También es el centro regulador de saciedad y de los procesos de sueño, sobre todo los efectos en el procesamiento de los nutrientes para tener balance energético y sistémico, entonces cuando hay efectos neurotóxicos se impide la adecuada metabolización de los niveles de glucosa en sangre, por lo que los pacientes con diagnóstico de alzhéimer tienen 2.5 veces más riesgo de desarrollar diabetes mellitus", abundó la experta.

La experta resaltó la importancia del trabajo científico para abrir nuevas líneas de investigación enfocadas a crear tratamientos farmacológicos y de detección temprana en dichas zonas cerebrales ahora conocidas y descritas.

La diferencia

"La mayoría de las investigaciones están enfocadas a conocer los efectos neurotóxicos de la beta-amiloide en regiones del cerebro que están asociadas a funciones de memoria y aprendizaje", resaltó Arrieta Cruz.

Pero el estudio reciente revela que "muy probablemente la presencia de diabetes en pacientes con enfermedad de alzhéimer puede deberse a la alteración en la regulación de la glucosa, justo en esa región del cerebro".

La investigación abre un campo de discusión, ya que existen teorías que establecen que el alzhéimer puede estar también condicionado, al menos en una parte, por una resistencia cerebral a la insulina, por lo que los conceptos de un mejor control metabólico, especialmente en edades no muy avanzadas, permitirá un mayor rendimiento cognitivo.

En países como México, donde se está invirtiendo la pirámide poblacional, resulta esencial poder entender dos graves problemas de salud que ahora están asociados y que generan gastos catastróficos.

El alzhéimer es un trastorno neurodegenerativo, progresivo, irreversibles, incurable y mortal, que afecta a más de millón de mexicanos, aunque existen cifras del Instituto Nacional de Neurología que reportan hasta el doble, con la tendencia de elevarse cinco veces más para 2050.

La experta concluyó que en el país solo hay 400 profesionales certificados para atender a esta población, por lo que se debe contar con estas herramientas de conocimiento para hacer frente a los retos sanitarios del futuro.