Usan ratones transgénicos para saber más sobre el alzhéimer

Científicos de la UNAM investigan en esos roedores dos marcadores neuronales, las proteínas beta-amiloide y tau, las cuales expresan el desarrollo de la enfermedad mental.
Clorinda Arias, especialista del Instituto de Investigaciones Biomédicas.
Clorinda Arias, especialista del Instituto de Investigaciones Biomédicas. (Especial)

México

Con el estudio de dos proteínas llamadas beta-amiloide y tau, que son marcadores neuronales patológicos, Clorinda Arias Álvarez, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM, indaga el origen y desarrollo de alzhéimer, una enfermedad neurodegenerativa que representa la forma más común de demencia y en México afecta alrededor de 800 mil personas, según el Instituto Nacional de Geriatría.

"Trabajamos con un modelo de ratón transgénico que genera estas placas de beta-amiloide, que aumentan en presencia de dicha afección, y analizamos cuáles son las consecuencias del desarrollo de aquéllas en la función mitocondrial de las sinapsis", detalló la especialista en un comunicado de prensa.

"En el laboratorio nos interesa saber qué factores de riesgo y estilo de vida favorecen el envejecimiento patológico y contribuyen a la aparición de algunas demencias, en particular de la enfermedad de alzhéimer", dijo la académica.

Para saberlo, Arias y su grupo emplean modelos animales en condiciones que generan estrés oxidante relacionado con la proteína beta-amiloide, directamente asociada al padecimiento.

Origen desconocido

La beta-amiloide es endógena, es decir, una proteína que produce el organismo humano a lo largo de la vida, pero normalmente a un nivel muy bajo. "El problema es que todavía no se sabe por qué inicia la sobreproducción de esta proteína en algunas personas que desarrollan alzhéimer", explicó Arias Álvarez.

Con la beta-amiloide como marcador neuronal, la universitaria y su grupo estudian qué factores (metabolismo energético, el estrés oxidante, las dietas altas en grasas y el colesterol) promueven la acumulación excesiva de dicha proteína y, por ende, que propician del desarrollo del padecimiento neurodegenerativo.

En lo que llevan de la investigación, reveló la especialista, "nos interesa más (enfocarnos en) el colesterol que afecta directamente el metabolismo neuronal, porque hemos visto que el cambio de colesterol en la membrana de neuronas o de astrocitos puede promover el metabolismo patológico de esta proteína e incrementar su producción".

Arias Álvarez abundó que entre los factores de riesgo que han encontrado asociados con el desarrollo de la enfermedad mental están una pobre estimulación cognitiva, alimentos ricos en azúcares, consumo exagerado de dietas con ácidos grasos saturados y una vida sedentaria.

Parte de la investigación de la UNAM consiste en vincular esos elementos con la aparición de dichas proteínas en cantidades anormales en el cerebro.

Tres modelos

Para analizar la acumulación de beta-amiloide asociada al alzhéimer, Clorinda Arias y su grupo trabajan con tres modelos experimentales.

"Hay uno con neuronas de origen humano in vitro. Son de un neuroblastoma, que es un tumor, y las diferenciamos a neuronas. Ahí estudiamos el metabolismo que genera la proteína beta-amiloide, y exponemos estas células cerebrales a estrés oxidante, a ácidos grasos saturados, a exceso de colesterol, y vemos cómo se modifica la producción y la toxicidad de la proteína", expuso.

Otro modelo es de ratas in vivo, que se someten a dietas altas en grasas, colesterol y fructuosa, el azúcar de los refrescos, que se transforma casi toda a ácidos grasos saturados.

Un tercer modelo es de ratón transgénico, que sobre expresa beta-amiloide. "Pretendemos saber cuáles son las consecuencias tóxicas de esta proteína en las neuronas y cómo prevenirlas".

En los animales notaron que si además de sobre expresar la proteína se les da una dieta rica en grasas, la situación se agrava.

Hay otras lesiones asociadas a la enfermedad, que tienen que ver con otra proteína, llamada tau, que forma marañas entre las neuronas, lo que impiden la comunicación entre ellas y hace que el paciente pierda la memoria y sea totalmente dependiente de otras personas. La tau es ahora explorada por la universitaria y su equipo como un segundo marcador neuronal.