Con altares homenajean a personajes de San Ángel

El Museo de El Carmen dedica ofrendas a Guillermo Salas Peyró, Rafael Checa, Mimí Amor y Carmelita Mendoza, vecinos ilustres.
A Carmelita Mendoza la querían todos en el barrio.
A Carmelita Mendoza la querían todos en el barrio. (Raúl Campos)

México

Ayer fue abierto al público el tradicional altar de Muertos que anualmente instala el Museo de El Carmen, el cual en esta ocasión está dedicado a cuatro personajes de San Ángel: Guillermo Salas Peyró, fundador de Núcleo Radio Mil Comunicaciones; el padre carmelita Rafael Checa, y Mimí Amor y Carmelita Mendoza, quienes se esforzaron por mantener vivas las tradiciones de la colonia. Podrá ser visitada hasta el 15 de noviembre.

"El altar de este año es como los hemos venido haciendo: son ofrendas tradicionales que tratamos que sean lo más descriptivas de la personalidad de quienes las inspiran y a quienes se las ponemos. Esta es la primera ocasión que está dedicada a cuatro personajes que vivieron en San Ángel y que se dedicaron a procurar que el barrio estuviera cuidado, se respetara, no perdiera sus tradiciones y conservara su esplendor", explicó a MILENIO Alfredo Marín, director del museo.

El titular del recinto explica que seleccionar los personajes a quienes se dedican las ofrendas es una labor llena de complicaciones, puesto que se debe revisar la vida y obra de los residentes de este barrio, "y sé que muchísimos se quedarán afuera".

Los altares fueron relacionados con la personalidad de los homenajeados; Marín detalla que para el del padre Checa simularon una capilla, con imágenes virreinales y piezas pertenecientes a las colecciones del mismo museo, al convento de San Joaquín y al Templo de El Carmen, mientras que al de Mimí le pusieron imágenes de su jardín, al de Salas Peyró documentos y fotografías suyas, y al de Carmelita "su sillón, desde el cual nos platicaba muy divertida lo que era San Ángel".

Sobre los personajes, Marín destaca su labor altruista: de Mimí Amor, quien fue tía de Pita Amor, asegura que "apoyó mucho" a la gente del barrio al fundar el voluntariado de las Damas de San Ángel, que ayuda a personas de escasos recursos; el padre Checa "es el que, cuando se aplicaron las leyes de Reforma, vio lo que iba a pasar con el Templo de El Carmen y el convento; cuidó que no fueran destruidos y gracias a él se conservaron muchas piezas que dejaron los carmelitas".

Sobre Carmelita Mendoza, quien murió a inicios de este año con casi un siglo de vida, asegura que hasta el último momento fue defensora de San Ángel: se encargó de preservar las tradiciones locales, como la colocación de los altares de Dolores en Semana Santa y el festejo de la Feria de las Flores, que es la fiesta de la Virgen de El Carmen.

"Carmelita era un testimonio viviente: conocía a todo mundo y todos la querían. Siempre protegió a San Ángel y a sus tradiciones empedernidamente, y se preocupaba porque se conservaran. Desgraciadamente este es el primer año que no estará acompañándonos", agrega.

Guillermo Salas Peyró, fallecido en 2010, "fue una persona que todo el tiempo estuvo luchando por San Ángel y que se interesó en cuidarlo", ya que desde que hizo de la colonia su hogar a inicios de los años sesenta, fue nombrado presidente de la Junta de Vecinos, cargo desde el que desarrolló proyectos para preservar tradiciones como la Feria de las Flores, además de que ayudó al Conaculta con la restauración de la parroquia de San Jacinto.

"Los altares del Día de Muertos son una tradición que no debemos perder; a través de ella y durante dos días podemos recordar a aquellos que ya no están con nosotros, y para ello hay que homenajearlos y prepararles una ofrenda para que cuando lleguen tengan agua, porque llegan con sed; flores, que son las que les van a alegrar, y tengan lo que les gustaba en vida", concluyó Marín.