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Sábado , 20.10.2018 / 12:37 Hoy

Al rescate de los pachucos como elementos identitarios

“Siento que había una ausencia y un legado olvidado, quería escribir sobre el tema, pero no sabía cómo abordarlo”, apunta el autor.

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Las historias de los grupos sociales minoritarios en la Unión Americana o en México suelen permanecer extraviadas en sus crónicas, más, si esos sectores pertenecían a ambos países... o a ninguno, como los fueron los pachucos, toda una comunidad contracultural que tuvo una presencia más allá de la forma de vestir o de la música, como cuenta F. G. Haghenbeck, en la novela Querubines en el infierno (Suma de letras, 2015).

"Es una historia que me debía desde hace unos 15 años, cuando leí un artículo sobre las armadas invisibles: los mexicoamericanos que pelearon en la segunda guerra mundial, pero no sólo ellos, sino en especial un grupo que ha estado ausente de los libros de historia, como los pachucos", explica el escritor.

Una novela que se inicia en 1943, cuando cientos de marinos salieron a las calles a golpear y violar jóvenes de descendencia mexicana por el hecho de vestir como pachucos, una vergonzosa noche conocida como los Zoot Suit Riots, a quienes además les ofrecieron ingresar al ejército para limpiar su imagen de pandilleros. "A los pachucos los toma como estrella Octavio Paz en su ensayo, inclusive Carlos Fuentes —es extraño que los dos más grandes escritores hayan hecho ensayos sobre los pachucos—y nadie más los volvió a tomar hasta 'La maldita vecindad'.

"Siento que había una ausencia y un legado olvidado en México, quería escribir sobre el tema, pero no sabía cómo abordarlo, había que encontrar la voz perfecta y creo que los descubrí: escribí una novela muy intimista, desde un punto de vista muy familiar de dos hermanos y su mirada sobre un hecho que cambió el mundo", a decir de Haghenbeck.

Raíces

Querubines en el infierno es una novela con elementos históricos, en la que el narrador desempolva algunas anécdotas y hechos totalmente olvidados, pero al mismo tiempo con la idea de ofrecer una gran épica de personas que migraron a Estados Unidos y que son parte de la historia mundial, siendo fundamental el papel que jugaron los pachucos, más como un fenómeno contracultural, que folclórico.

"Ya el pachuco que recibimos los chilangos a través del personaje de Tin Tan estaba deslavado, maravilloso sí, pero ya asimilado para nosotros. El pachuco es una contracultura: realmente existe porque estaba en contra de las raíces de sus padres, pero también en contra de lo que quería Estados Unidos para ellos y ni siquiera era un movimiento mexicano, sino más bien de juventud: vamos a encontrar pachucos de color, como Malcom X, filipinos y hasta comunidades de judíos pobres de Los Ángeles que usaban el traje y la música del pachuco como elementos de rebelión, de protesta".

Con la novela, F. G. Haghenbeck buscar sacar a la luz todas esas pequeñas historias olvidadas, algunas completamente desconocidas, como las "pachucas", las mujeres que fueron pilares de la revolución sexual, al tratarse del primer grupo de mujeres que usaban pantalones abiertamente en la calle, "lo que ahora suena un poco arcaico, pero antes era mal visto que las mujeres usaran pantalones en la calle".

"Es toda una revolución la que hay detrás de eso y que la hemos tenido olvidada, tal vez vedada por la historia oficial, ya que parece ser que los méxico-americanos en el momento que se van son traidores a México", asegura el narrador.

Al recuperarlos, Haghenbeck los muestra como dueños de una cultura propia: no rompen con sus raíces mexicanas, pero tratan de ser asimilados en un país que no los quiere.

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