El agro lagunero en lienzo, trazos de nostalgia

Parte de la obra de Juan Carlos Monreal destaca por el reflejo de escenarios típicos de la vida campesina y el proceso de la siembra, pizca y maquila de algodón, el de uva y preparación de vino.

Torreón, Coahuila

Algunos de los creadores comarcanos llevan en su interior la esencia de una Laguna que está en extinción: la rural.

Muchos de los pintores que plasmaron en sus obras los escenarios de lo que hace más de 40 años era una constante en la región, ahora lo realizan como una forma de rendir un homenaje a su memoria o a la de sus seres queridos.

Entre ellos Juan Carlos Monreal, pintor que recuerda su infancia cercana a este tipo de ambiente.

"Es algo que mucha gente ya no ve aquí, pues en Torreón no existen cultivos o siembras. Es retomar algunas anécdotas que me contaban del campo y en base a esa temática trabajo en una exposición", afirma.

El público para su obra se divide entre aquellos que como él y su familia, trabajaron directamente en labores del campo y aquellos que siendo dueños de tierras y medios de producción generaron riqueza y son los empresarios del hoy.

El creador que abandonó recientemente su oficio en la albañilería, hace nueve años tomó los pinceles guiado por su todavía maestro, Tomás Ledesma, y tiene presente cuando su abuelo solía llevarlo a las pizcas de algodón en el oriente de la ciudad, donde ahora predomina el pavimento de las vialidades rápidas y los centros comerciales.

“Era un espacio amplio a diferencia de hoy donde ves muros de casas y colonias, antes veías el horizonte libre”, rememora sentado a las afueras de una iglesia situada en el sector en cuestión.

La ascendencia de Carlos Monreal es la de un campesino zacatecano, quien migró a La Laguna por la bonanza algodonera que todavía existía hace 40 años, sin embargo en unos años esa tradición fue perdiéndose de forma imperceptible.

“Fue gradual y poco a poco se fueron dando otras cosas. No se sintió”, asegura. Juan considera que la principal consecuencia de que esa bonanza llegara a su fin tiene que ver con el paternalismo fomentado por los gobiernos del siglo pasado y que hasta hoy impera.

“El gobierno siempre vio al campesino como menores y aparte muchos no tenían el espíritu de progreso porque agarraban dinero y en vez de guardarlo o invertirlo lo gastaban. No había ese cultivo o mentalidad empresarial y fue lo que definió la decadencia del campo”, argumenta.

Considera que México careció de un seguimiento oportuno a lo que fue el reparto agrario que en 1936 llegó a la Comarca Lagunera por orden del entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río.

RECUPERAR LA MEMORIA

Juan Carlos Monreal al igual que otros pintores como Tomás Ledesma, actualmente coordinador del Colectivo El Tendedero Lagunero, tienen en común reflejar mediante los lienzos que pintan parte de la bonanza que alguna vez caracterizó a La Perla de La Laguna.

Parte de la obra de Monreal destaca por reflejar escenarios típicos de la vida campesina y el proceso de producción de la materia prima: la siembra, cosecha (pizca) y maquila del algodón, el cultivo y preparación de la uva, así como los paisajes cotidianos de sus antecesores.

Afirma que la temática del campo guarda una armonía en su color importante, lo que impresiona al espectador y por eso le resulta atrayente.

“Tiene cierta estética muy impactante y eso es el fin, a mi criterio, del pintor: mostrar algo que le dé a la gente o ciertas personas un recuerdo. Se me han acercado personas diciendo que eso lo hacía su papá, en el rancho, es el efecto que tiene decirle algo a la gente”, expresa.

Las imágenes en particular las realiza de su memoria y adapta rostros o personas con base a la gente que actualmente conoce. Pintar esos escenarios también significa para Juan Carlos retomar parte de la quietud que alguna vez reinó en La Laguna.

“Había más paz y todo era más quietud y para nosotros que éramos niños había más libertad. Vivíamos en un campo abierto y eso ya no ocurre”, afirma.

La ascendencia de Carlos Monreal es la de un campesino zacatecano, quien migró a La Laguna por la bonanza algodonera que todavía existía hace 40 años, sin embargo en unos años esa tradición fue perdiéndose de forma imperceptible.

Según el creador, el público para su obra se divide entre aquellos que como él y su familia, trabajaron directamente en labores del campo y aquellos que siendo dueños de tierras y medios de producción generaron riqueza y son los empresarios del hoy.

Es decir, tuvieron una relación directa, mas no igual con el pasado agrícola de La Laguna.

“Hay un público para este tipo de obra. El perfil es que tienen que ver con esto: o su familia trabajó en esto o tenía tierras, que ahora son empresarios”, detalla.

Juan Carlos actualmente afina los detalles de su exposición sobre persistencias que hay en La Laguna y en la que va incluida una selección de 20 cuadros pintados al óleo.

“Es sobre lo que fue La Laguna en sus inicios y más específicamente en las actividades que se hacían y en este caso el campo, lo que es la siembra de algodón, la uva, el melón y la sandía, la ganadería”, ahonda.

La pintura y muralismo enfocado a temas regionales no es nueva, aunque uno de sus principales pilares es el campo y Juan Carlos menciona que unos pocos ejemplos de pintores enamorados de sus tierras son el fallecido Raúl Esparza que plasmó parte de esta iconografía en sus murales situados en centros culturales y gubernamentales, así como Tomás Ledesma Fuentes, quien con el colectivo “El Tendedero Lagunero” elaboró uno en la Casa de la Cultura de Viesca.

Aunque ese último aborda la historia de aquel municipio, figura también la riqueza que La Laguna tuvo por su agricultura: la siembra de melón de la sandía y de la uva.