El afrofunk de Tony Allen toma la Alhóndiga de Granaditas

Definido como uno de los percusionistas más influyentes en la escena internacional, el músico nigeriano trajo esta noche su sonido Festival Internacional Cervantino.

Guanajuato

Primero de forma un tanto tímida y con el transcurrir de los minutos, Tony Allen y su banda lograron despertar a los cientos de asistentes a la Alhóndiga de Granaditas, a través de una propuesta de lo que se ha dado en llamar afrofunk, aunque en ciertos momentos sonidos emparentados con el jazz o con el soul, y siempre con una esencia de raíz africana difícil de ocultar.

Al comienzo de su presentación unos cuantos eran los que se habían levantado de sus sillas o del cemento, mas poco a poco sucumbieron al ritmo de las canciones de Secret Agent, la más reciente producción de Allen, quien es considerado uno de los percusionistas más influyentes en la música contemporánea y cómo no serlo si pese a que prácticamente no hubo solos de batería en su presentación, al final siempre se percibía el sonido de sus percusiones.

Ya al final, prácticamente todos los asistentes al escenario terminaron de pie, balanceándose al ritmo lo mismo de el sax o de la trompeta, que de un bajo y unos teclados que no dieron descanso a unos sonidos alejados de la baraja comercial; por algo, Brian Eno aseguró que no había nacido nadie como Tony Allen al frente de una batería, si bien el compositor y percusionista africano se considera un hombre como cualquier otro, sólo que con mucha disciplina.

Una disciplina que pierde sus límites cuando su genio se aparece: el artista que toca la batería como si fueran cuatro.

Previo a su presentación en la Alhóndiga de Granaditas, el músico nigeriano recuerdó que llegó a la batería de manera un tanto accidental: en su juventud trabajó en una estación de radio como velador y para distraerse durante las noches se acercó a los instrumentos que halló en el lugar, siendo la batería de la que se enamoró prácticamente desde el primer momento.

Con su experiencia de más de cuatro décadas en la escena musical, Tony Allen está convencido de que los músicos jóvenes “son muy flojos, no son disciplinados”, porque todo lo arreglan con los sintetizadores al final y sí tienen el deseo de producir buena música, “no tienen la disciplina para tocar físicamente un instrumento”.

Recientemente se publicó su autobiografía, en la que hace un recorrido por toda su trayectoria, desde sus inicios en la música, su vida en África o las evocaciones de cómo los líderes de las bandas con los que participó a lo largo de su vida se comportaban con los músicos jóvenes.

Desde su perspectiva, siempre y cuando se trabaje con disciplina, se puede tocar lo que sea, de ahí su interés porque la gente conozca su estilo, pero no para tocar como él lo hace, sino para explotar sus posibilidades, “mediante la disciplina”.