Emotiva presentación de 'Adiós a los padres'

Con la presentación del libro de Héctor Aguilar Camín en Chetumal, Quintana Roo, se inauguró de forma oficial el Festival Internacional de Cultura del Caribe.

Chetumal

El Parque de los Caimanes es uno de los espacios más emblemáticos para la vieja Payo Obispo, hoy Chetumal: en la novela Adiós a los padres (Literatura Random House, 2014) aparece en distintas páginas, por lo cual no podía existir mejor escenario para la presentación del libro de Héctor Aguilar Camín, con el que además se inauguró de forma oficial el Festival Internacional de Cultura del Caribe.

Una noche en la que el escritor estuvo acompañado de los suyos, de sus hermanos Emma, Pilar y Luis, además de múltiples personas cuyas historias de vida en algún momento se vinculan con la novela, a final de cuentas cuando nació Héctor Aguilar Camín, Chetumal era una población de apenas ocho mil habitantes.

Quizá por ello las emociones prevalecieron en la ceremonia de presentación, en la cual Luis Miguel Aguilar, colaborador de MILENIO, hizo un recuento de las distintas ocasiones en que su hermano, Héctor, buscó la aprobación literaria de su madre, doña Emma: la que buscaba de forma permanente, en algunas ocasiones de manera exitosa, en otras no tanto.

“Si un escritor como él ha dicho hermosamente que se hizo escritor para escribir este libro, creo que no hay mejor presentación: quiero que quede asentado aquí, ante el pariente y notario Enrique Aguilar, que a partir de la novela, Héctor queda absuelto en el tribunal narrativo-literario de su madre Emma Camín García, quien por fin se aviene a la amorosa certidumbre de que la historia no sólo sí era esa, sino que así era y concede al fin que su hijo Héctor la ha contado como sólo ella, con el indeclinable soporte narrativo de doña Luisa, pudo haberla contado.”

Una noche chetumaleña en la que Luis Miguel Aguilar declaró en público su “admiración desencadenada” por su hermano, no sólo en el ámbito personal sino en el literario, porque la obra narrativa del autor de Morir en el golfo, “hay una riqueza que es como una reunión de oficios: el del historiador, el del investigador periodístico, el de ensayista, incluso el de aforista; pero también, hay una mano de poeta y un poeta muy variado”.

Luego del acto de inauguración del Festival, encabezado por el gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo; el secretario de Educación y Cultura, José Alberto Alonso Ovando; y Lilian Villanueva, subsecretaria de Cultura, el investigador Raúl Aristides Pérez Aguilar destacó la importancia de un recorrido de unos 150 años de dos familia, que al final fueron uno: el apellido Aguilar Camín.

“Se hace preguntas que muchos de nosotros hemos hecho y no siempre encontramos la respuesta, no hay quien abra la boca y la memoria para echarnos encima el vaho de ese mundo que no vivimos, de esas fechas en las que no estuvimos, de esos aconteceres que nos son desconocidos, de esas subidas y bajadas por veredas y éxodos y esperanzas que conforman el pasado que ha dado origen al color de nuestros ojos o al tamaño de nuestras manos, al pan de nuestro carácter, al camino de nuestros gustos.”

En Adiós a los padres, recalcó el miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, se convierte en el historiador de sus emociones, en el hombre maduro que busca sus orígenes en la intimidad propia y ajena: “quedarán huecos sin llenar, pero no importa, porque en esa búsqueda aparecerán escenas inéditas, inverosímiles algunas, que van siendo estos eslabones perdido que concatenan un desandar de caminos, la apertura de nueva puertas”.

Una presentación entre los suyos, reconoció Héctor Aguilar Camín, de un libro que no deja de ser “un largo regreso a la ciudad de Chetumal y a mi familia, que tiene aquí sus orígenes y que aquí pasó, sin duda, la mejor parte de su vida”.