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Martes , 23.10.2018 / 18:12 Hoy

Adam Thirlwell: la novela es una partida entre el novelista y el lector

La publicación del ensayo 'La novela múltiple' actualiza el debate sobre la salud del género más popular de los tiempos modernos y su capacidad para reinventarse en cada obra única.
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Para hablar del arte de la novela y la traducción, el escritor inglés Adam Thirlwell se planteó hacer una indagación de tintes casi policiacos sobre la historia secreta de las obras maestras del género, valiéndose de autores como Roland Barthes, el semiólogo que odiaba la novela pero al final de su vida decidió escribir una; de Flaubert, que descubrió que lo superficial también era profundo; de Laurence Sterne, que abrió el camino al yo puramente lingüístico y mostró que para escribir una verdadera novela el novelista debía adoptar la perspectiva de lo infinito; de Bohumil Hrabal, quien escribió buscando definir su propio yo y exploró si había sido alguna vez una identidad; de Nabokov, que comprendió que la sucesión de fracasos y errores que llamamos vida parece estar estructurada mediante las elaboradas propiedades formales del arte; de Kafka, de Joyce, de Gadda, de Borges, de Monterroso, de Macedonio Fernández, de Gombrowicz, de Diderot, de Kundera… y con todo ello escribió el ensayo La novela múltiple, una ambiciosa y fascinante obra que Anagrama publicó recientemente en nuestra lengua y que el autor define en entrevista exclusiva con Laberinto como “una exploración novelística sobre la historia de la novela como una historia de los inventos radicalmente únicos”.

Seleccionado por la revista Granta como uno de los mejores escritores jóvenes británicos de su generación, Thirlwell (1978) —autor de las novelas Política y La huida, y quien obtuvo con este ensayo, cuya primera versión en inglés se tituló Miss Herbert, el prestigioso Premio Somerset Maugham— afirma que la idea de una “novela múltiple” tiene, a su vez, múltiples significados: “Es en parte mi definición de la novela como una forma en sí misma: esta forma que es capaz de ser multiplicada en otros idiomas mientras sigue siendo la misma. Y es también mi definición del libro que he escrito desde el momento en que se trata de un libro hecho de otros libros, y también de un libro que existe en más de una versión”.

¿Considera usted que la novela es el más perfecto artefacto artístico de nuestro tiempo?

No sé si cualquier forma artística es la forma artística perfecta. Pero sí creo que la novela es la mejor forma artística jamás inventada en la historia sobre cómo pensamos, así que supongo que, de alguna manera, es la más completa desde que el pensamiento es el más amplio y completo de nuestras acciones. Pero nada es perfecto. Quizá la forma artística perfecta sería algo que usara cada forma artística: una película y un performance y una novela.

Al leer La novela múltiple se puede apreciar la misma estructura de los ensayos de Milan Kundera (El arte de la novela, Los testamentos traicionados y El telón). ¿Fue Kundera una de sus principales influencias, y qué otras citaría?

Es verdad que los ensayos de Kundera fueron una gran influencia, pues muestran que es posible escribir sobre novelas e historia de las ideas de una manera novelística. Pero este libro, después de todo, no es una novela, sino que está escrito de forma novelesca; es decir, lo que quería era demostrar algunas de las ideas de la novela acerca de la ironía y las historias múltiples, en la forma y no solo en el contenido. Y Kundera no ha sido el único que ha hecho esto. Me encanta el libro de Louis Aragon sobre Matisse, al que llama también una novela. Y el modelo inicial fue un comentario aislado de Nabokov, en el que dice que seguir la historia de una idea podría constituir la novela ideal. Así que se trata de una novela acerca de la idea de la novela.

En ese sentido, ¿cuál fue la forma en que compuso este ensayo?

Comencé con un problema básico: en qué medida la historia de la novela fue al mismo tiempo la historia de los inventos radicalmente únicos y también una historia internacional. Siempre he creído en la novela como una forma de arte vanguardista y transnacional, pero de pronto me preocupó en qué medida eso era filosóficamente posible. Así que decidí explorar esa idea de una manera novelística, con temas y personajes recurrentes, que de alguna forma la suturan. Entonces este ensayo fue compuesto de la misma forma en que podría escribir una novela, con pequeños elementos que de forma gradual se relacionan con otros elementos, y así el diseño va gradualmente emergiendo. Este era el libro que publiqué en inglés (Miss Herbert). Pero como pensé que este libro podía ser publicado en otros idiomas, me pregunté si era necesario cambiar algunos elementos. Y me atrajo el hecho de jugar a cambiar un libro sobre la traducción en una traducción, así que reorganicé el libro: eliminé algunos elementos y añadí otros. Pero ahora, lo juro, ya he parado de hacerlo.

¿Lo que llama “novela múltiple” puede ser también un hipertexto hecho de novelas?

Este es un libro que juega con la idea del artista múltiple como una copia que es idéntica al original. El hipertexto es una idea fácilmente asimilable al contexto posmoderno, pero estoy más bien interesado en hasta qué punto la novela puede ser autorreferencial y se reescribe cada vez en otra, mientras a la vez permanece como única, sin que se convierta en un pastiche infinito.

Traducción, plagio, copia, collage, influencia, tradición, ¿qué palabra o palabras considera usted que describen mejor el arte de la novela?

¡Es una pregunta imposible! Para mí, lo interesante es que las semejanzas y las diferencias son indefinibles en la historia de la literatura. Uno tiene que hacer algo nuevo, pero solo puede hacerse mientras se inscriba dentro de una tradición, así como solo podemos hacer un collage de un elemento preexistente, y a partir de ello creamos un nuevo original.

Siguiendo a Borges, Ricardo Piglia ha escrito sobre la importancia del lector en nuestro tiempo, así como del contexto en el cual un libro es leído. El lector, dice Piglia, es quien da relevancia a un libro. ¿Está de acuerdo?

Sí, y esa es una de las razones más importantes por las que quise reescribir la primera versión de La novela múltiple. Cada vez más, creo que la presencia del lector tiene que ser valorada en la manera en que se piensa acerca de la novela. La novela es una partida entre el novelista y el lector.

¿Podría definir a algunos personajes de su ensayo: Nabokov, Kafka, Hrabal, Macedonio Fernández y, por supuesto, Laurence Sterne?

Todos ellos representan distintos caminos o modelos de la novela del futuro.

Nabokov es el camino de la metaficción y lo espiritual.

Kafka es el camino de lo onírico.

Hrabal es el camino del monólogo.

Macedonio es el camino del lector.

Y Sterne es el camino de la digresión total.

No puedo imaginar ninguna novela futura sin ellos.

Por último, en estos días en que la literatura está infestada de libros malos, libros sin ambición literaria, ¿qué clase de novelas o composiciones cree que necesita la literatura?

Creo que siempre es la misma tarea: hacer novelas que sean únicas.

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