Descubren acueducto del S XIX en Linares, Nuevo León

El Instituto Nacional de Antropología e Historia dio a conocer el descubrimiento de la construcción, misma que se encuentra en buenas condiciones.

Nuevo León

El Instituto Nacional de Antropología e Historia dio a conocer el hallazgo en la ciudad de Linares, Nuevo León, de un acueducto del siglo XIX que se encuentra en buenas condiciones ya que estuvo escondido durante varios años bajo la vegetación.

Benjamín Valdez Fernández, arquitecto del Centro INAH Nuevo León, destacó la importancia del acueducto ya que no existe en la región una similar.

Se trata de un acueducto de piedra con 33 arcos estilo neogótico, que no son los característicos de medio punto con los que se construyeron otros acueductos en el país, lo que habla de un excelente trabajo arquitectónico.

También se reveló que solo tiene colapsadas algunas piedras en tres de los 33 arcos, a los que se les aplicará una restauración mayor, en tanto el resto de la construcción recibira mantenimiento en la boquilla entre las piedras.

Para la realización de los trabajos se utilizarán planos y dibujos de todo el desarrollo del acueducto, desde su inicio hasta la parte final donde, dijo el arquitecto Valdez Fernández.

 “Al llegar a su parte más baja, el acueducto cuenta con restos de lo que suponemos fue asiento de una rueda motriz (hoy desaparecida) que al girar generaba  el movimiento de poleas y ejes del molino, la cual estaba soportada por unos muretes que debieron haber sido parte de los muros del molino de caña, lo que se dedujo porque en una de las paredes de esta caja de muros de piedra hay rastros de un rozamiento en forma circular y es el fin del acueducto”.

Con sus 33 arcos tipo Tudor, el canal, de 110 metros de longitud por cinco de alto, se erige como una construcción sin igual por su estilo en toda la región.

El agua que llegaba a través del canal movía la rueda que a su vez activaba todo un mecanismo de poleas que ponía en funcionamiento el molino de caña. En la parte superior hay una especie de cajón, que era la atarjea (desague), construida con ladrillo y recubierta con mezcla de cal-arena (bruñido) por donde corría el agua.

En la estructura del canal se encontraron algunos números grabados, mismos que pueden ser referencias de los constructores. También se aprecian dos círculos seccionados en cuatro partes, que podrían ser signos topográficos del nivel o distancia de la construcción.

Para la restauración cuentan con el apoyo del arqueólogo Enrique Tovar, quien busca referencias gráficas de la construcción, pero por la poca información encontrada se deduce que los constructores no contaban con planos sobre los que trabajaban.

La renovación consistirá en la aplicación de algún hidrofugante (repelente de agua) a la estructura en su parte superior, lo que se supone era el desague, para evitar la filtración de humedad. También se reforzarán las uniones entre piedra y piedra, las que están sueltas se colocaran en su lugar, para finalizar con una limpieza de todo el conjunto.

Fundado en 1712, el municipio de Linares (Villa de San Felipe), fue uno de los primeros productores de caña de azúcar en el noreste de México durante los siglos XVIII y XIX.