El acordeón, un orgullo norteño

El instrumento llegado a México en el siglo XIX, ha sido usado en Nuevo León para interpretar géneros tan distintos que van desde la polca hasta la cumbia.
En los últimos años el instrumento ha sido usado para interpretrar vallenato, ritmo de origen colombiano.
En los últimos años el instrumento ha sido usado para interpretrar vallenato, ritmo de origen colombiano. (Ariana Pérez)

México

Hay nombres que se pierden en la tradición; otros alcanzaron la fama de los medios de comunicación y con ellos perviven hasta nuestros días. Pero más allá de esos personajes, hay infinidad de niños y jóvenes que hallaron en un instrumento, el acordeón, no solo un medio de expresión, sino incluso un elemento de identidad que los acompaña a más de un siglo de haber llegado a nuestro país.

“El acordeón nos llega de la tradición centroeuropea desde el siglo XIX, pero comienza a arraigarse de manera muy poderosa y a surgir en la música popular a través de las polcas, que también vienen de fuera pero a las que nosotros le hemos dado un toque muy especial”, compartió Ricardo Marcos González, presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), durante la inauguración de Acordeones de Nuevo León. Fuelles de identidad, muestra en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP).

Tras exhibirse en el Museo Estatal de Culturas Populares de Nuevo León, la muestra arriba con alrededor de 250 piezas, entre acordeones, vestimenta, grabaciones y fotografías, en las cuales se refleja la importancia que ha adquirido ese instrumento para la población.

“Para Nuevo León es importante, porque es como dar un poco de nuestra cultura popular que ha trascendido las fronteras estatales, porque el acordeón se ha posicionado como uno de nuestros instrumentos, si no es que el más emblemático”.

En la inauguración, encabezada por Alejandra Frausto, directora general de Culturas Populares de la Secretaría de Cultura federal, y Gerardo Nevares, coordinador de la muestra, se resaltó la importancia de  dar un panorama de un símbolo de identidad.

“El acordeón es como este fuelle que bombea música, como bombea nuestro corazón sangre, y nos hace latir con la identidad de Nuevo León: una expresión muy poderosa de la cultura de todo nuestro país, aun cuando normalmente volteamos hacia el sur, pero en el norte también se tiene con qué”.

Significa todo

Entre las piezas de la exposición se pueden ver el primer acordeón de Celso Piña y los diferentes tipos que existen en la actualidad, pero también se conoce del papel del instrumento en diversos géneros, no solo en la llamada música norteña sino en la cumbia —que en barrios de Monterrey tiene un aspecto identitario— y el vallenato.

Se hace llamar Campa Valdez y durante más de dos décadas de sus 37 años de vida, ha tenido un acordeón entre sus manos, al igual que cientos o miles de personas que en el norte del país descubrieron en él un elemento de su propia identidad.

“Ahorita traer un acordeón colgado significa todo. Es un orgullo en Monterrey y en el norte: es como mi escudo, mi protección. Es un instrumento que te da muchas alegrías, sinsabores, tristezas, porque se convierte en tu fiel compañero y sabe qué pasa contigo: cuando grabas una canción se nota tu estado de ánimo, quiera o no, se siente”.

Entre sus ejecutantes más celebres están Lupe Tijerina y Ramón Ayala. Pero en cada uno de los barrios de Monterrey, no solo para la música regional sino incluso para el vallenato y la cumbia, hay un acordeonista dispuesto a hacer “llorar” a su instrumento, como explica el músico del grupo El Gran Silencio.

La muestra estará abierta hasta el 16 de octubre en la Sala Cristina Payán del MNCP, Hidalgo 289, Coyoacán.

Un híbrido muy loco

En la zona metropolitana de Monterrey, el acordeón es un instrumento indispensable, sin importar el género musical. A ojo de buen cubero, Campa Valdez calcula la existencia de cuando menos 10 escuelas de acordeón en la capital de Nuevo León, en las que hay desde niños hasta personas de más de 50 años.

“Di clases en la casa de cultura de Guadalupe, y también tenía una alumna de 60 años y otra de 45. Ahora se ha puesto énfasis en el cotorreo del acordeón, porque si bien desde hace mucho tiempo es fundamental para la música norteña, de unos 20 años a la fecha se arraigó en el vallenato de Monterrey, lo que ha generado un híbrido muy loco, porque la gente quiere aprender a tocar el acordeón porque busca tocar desde música norteña hasta vallenato”.

Ese proceso se refleja en Acordeones de Nuevo León. Fuelles de identidad, exposición en la que se muestra cómo se han logrado fundir diferentes géneros, en un primer momento tan distintos, pero que terminan por mostrar un parte de la identidad norteña.