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Jueves , 13.12.2018 / 16:58 Hoy

Acciones provocadas

Guía visual

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Cuando Carlos Monsiváis dijo que tomaría tiempo asimilar la estética de Nacho López se refería no solo a su obra en general sino a las célebres “acciones provocadas” del artista. Una de las más importantes, el propio Monsiváis la inmortalizó en la portada de A ustedes les consta. Antología de la crónica en México, que tiene como protagonista a Maty Huitrón, la chica que participó en el juego creativo del fotógrafo nacido en 1923, siempre adorador de la Ciudad de México de los marginados, de las comunidades indígenas también marginadas en los años en que se cantaba el milagro modernizador de la década de 1950. En 1953, Nacho López invitó a Maty Huitrón a caminar por las calles céntricas de la Ciudad de México, dispuesto a captar el instante en que el tan denostado macho mexicano, el chilango por excelencia, mostraba su admiración por una clásica belleza mexicana de cintura diminuta, caderas amplias y curvadas y frondosa cabellera rizada. Nacho López se ubicó estratégicamente, la siguió a pie, fotografiando todas las reacciones (por ahí anda la secuencia) y nos regaló la reacción admirada e ingenua de los jóvenes y no tan jóvenes de la época ante una mujer “despampanante”, como se decía antes.

La foto de Nacho López muestra que, en vez de irnos liberando de prejuicios sexuales, nos hemos ido llenando de ellos. En ese entonces el hecho de que Nacho López tuviera la idea, y la llevara a cabo, y tuviera una amiga que estuviera dispuesta a ejecutarla, nos habla de que la relación entre hombres y mujeres todavía no se deterioraba al grado de marcar estrictamente el “ustedes hombres”, “nosotras mujeres”. Aún la parte femenina gustaba a los hombres y viceversa. Éramos un todo y no hablo de que no hubiera ni machismo ni acoso o violaciones, siempre los ha habido, pero no se consideraba que una mirada o un piropo fuera una terrible agresión sexual. Lo demuestra la cara de Maty Huitrón en la foto quien, parafraseando a Octavio Paz, oye los piropos como quien oye llover, ni atenta ni distraída. Nacho López y su modelo, al realizar esta acción experimental, se estaban anticipando a uno de los sueños de Italo Calvino para el siglo XXI: la ligereza.

La exhibición estará hasta julio en Bellas Artes. Los curadores son José Antonio Rodríguez y Alberto Tovalín, para quienes es importante que las bellas impresiones del fotógrafo, que en octubre cumple su 30 aniversario luctuoso, sean apreciadas por las nuevas generaciones “formadas a partir del pixel”. La ciudad de los años cincuenta en adelante está en esta muestra, sobre todo las clases populares. El espectador podrá ver 235 impresiones, entre ellas Penitenciaría Lecumberri (1950), y las series La Venus se fue de juerga, el paseo de un empleado con un maniquí que sugirió a López sus acciones provocadas para narrar historias, colonias bravas como Santa Julia. A esta cronista le gusta en especial la serie Cuando una bella parte plaza por Madero (1953).

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