La accidentada historia del Teatro de la República

En este recinto se han desarrollado actos históricos como el Congreso Constituyente, el juicio al emperador Maximiliano y la fundación del PNR.
Para la magna celebración de la Constitución deberá ser restaurado.
Para la magna celebración de la Constitución deberá ser restaurado. (Nelly Salas)

Querétaro

En vísperas de conmemorarse el centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la historia del Teatro de la República deberá ser reescrita.

Esa nueva versión tendrá que contemplar una noticia: ese recinto, donde cada 5 de febrero los políticos y el Presidente de la República festejan la Carta Magna, tiene dueño: la Fundación Josefa Vergara y Hernández, que lo pone en venta y pide a la Federación 100 millones de pesos por él.

Pero antes lo que se tendrá que hacer es quitar los nombres de algunas personas que aparecen como constituyentes cuando no lo fueron, como es el caso de Francisco Ortiz Rubio, e inscribir con letras de oro los nombres de quienes sí participaron en ese congreso, pero que no están en muro de honor, dice Andrés Garrido del Toral, cronista de Querétaro.

Este historiador advierte que otro aspecto que generará polémica es que se deberá incluir en la historia la aclaración de que este sitio fue sede de las sesiones ordinarias y permanentes del Congreso Constituyente entre noviembre de 1916 y enero de 1917, y allí se firmó y protestó la Constitución de 1917, pero que fue promulgada por Venustiano Carranza en privado, en un despacho en el inmueble que era Palacio Nacional, hoy Archivo Histórico de Querétaro, en la calle de Madero 70, en el Centro Histórico de esa ciudad, a unas cuadras del Teatro de la República. Hay fotografías que así lo demuestran.

Habrá entonces que realizar el cambio en los libros de historia y en las monografías que se venden en las papelerías y se consultan en internet.

A ello habría que sumar el hecho de que muy pocas personas conocían cómo funcionaba el Teatro Iturbide, que en 1922 cambió su nombre a Teatro de la República.  Pero, además, ¿cómo pasó a manos privadas?

Quien lo aclara es Enrique Burgos, senador de la República: “El Teatro Iturbide pasó al patrimonio de la Junta Vergara, luego de que el ex presidente Antonio López de Santa Anna saqueara el patrimonio de la herencia de doña Josefa Vergara, al quedarse con las haciendas de La Esperanza y El Ciervo. El ayuntamiento de Querétaro decidió restaurar un poco los daños a la herencia de la benefactora y cedió en sucesión varios bienes inmuebles, entre ellos el sitio donde se construyó el teatro como codueña, y entre cuyos constructores aparece como benefactora dicha sucesión, mucho antes de que en ese sitio tuvieran lugar acontecimientos importantes para México”.

En la actualidad, explica Burgos —quien fue gobernador de Querétaro y decretó la creación de la Fundación Josefa Vergara y Hernández—, el Teatro de la República es administrado por el estado de Querétaro, “a través del Poder Ejecutivo, merced a un convenio verbal que existe y que se administra por la Dirección de Control Patrimonial de la Oficialía Mayor, a través del cual la Fundación Vergara recibe recursos gubernamentales para su alta labor social a cambio del uso del coso a favor del estados. La donación mensual es de 60 mil pesos, que entrega la secretaría particular del gobernador”.

Asbesto por plomo

Antes de que el Teatro de la República sea comprado por la Federación, tiene que ser restaurado por un equipo de arquitectos e ingenieros, que ya están analizando lo que se tiene que hacer para que el recinto esté listo para la magna celebración del año próximo.

Garrido del Toral propone que el primer paso a emprender deberá ser el cambio del techo de plomo, el cual fue desmantelado y utilizado por don Manuel Ramírez, artillero de Maximiliano, para elaborar balas durante la intervención de 1867. Para sustituirlo se colocó uno de asbesto que provoca un calor agobiante.

Recinto relevante

En 1845 el gobierno de Querétaro dispuso la construcción de un teatro y se erigió el Iturbide, inaugurado el 2 de mayo de 1852.

En el siglo XIX el predio y el teatro pasaron al patrimonio de Josefa Vergara.

Entre 1866 y 1883 la soprano Ángela Peralta tuvo cinco temporadas en ese recinto.

Allí se realizó el tribunal de guerra que condenó a Maximiliano de Habsburgo.

En marzo de 1929 allí fue fundado el Partido Nacional Revolucionario.