Zappa: memorias contra la estupidez

Un espíritu crítico plagado de buen humor se expresa en las "Memorias" del músico, que ahora son publicadas en español por la editorial Malpaso.

México

Dweezil Zappa no duda en decir que su padre fue un genio, título que muchos otros también le han otorgado a Frank Zappa. Y es que su originalidad se hizo extensiva hasta los nombres de sus hijos: Moon Unit, Ahmet y Diva Mufin, además de Dweezil (quien fue bautizado Ian Donald Calvid Euclid Zappa, nombres de sus músicos).

En entrevista con MILENIO, Dweezil dice que la palabra genio “es usada con mucha frecuencia, pero en este caso la gente sabe por qué la digo. Fue un compositor que tenía una banda de rock como orquesta, aunque también tuvo la oportunidad de trabajar con algunas orquestas y ensambles. Componía en partituras y las partes que escribía eran tocadas por los músicos del grupo”.

Con discos fundamentales de la música del siglo XX, como Freak Out!, Hot Rats, Uncle Meat, Absolutely Free y 200 Motels, formó un universo sonoro propio. Por ello no ha de extrañarnos, al hablar de universos, que dedicara La verdadera historia de Frank Zappa. Memorias (Malpaso), a Stephen Hawking, entre otros.

Libros sobre rock hay muchos, pero el de Zappa destaca por su sentido del humor y su virulencia contra un sistema y una industria que se oponen a mentes creativas. Quien quiera dedicarse a la música, cualquier música, habría de ilustrarse con estas memorias.

Zappa fue censurado con frecuencia: por ejemplo, algunas canciones de su disco We’re Only In It for the Money fueron mutiladas en la edición y solo lo advirtió hasta que lo escuchó cuando iba a recibir un Grammy. Entonces dijo: “No puedo aceptar esta estatuilla. Prefiero que le den el premio al que modificó el disco porque (…) refleja más SU trabajo que el mío”.

Escribe que los estadunidenses, por haberse educado con canciones de amor, sufren de “mala salud mental”. Más adelante afirma que “la mayor parte de las ‘normas de conducta’ que adquieres aparecen planteadas en las letras de esas canciones de amor para retrasados. Se trata de un entrenamiento subconsciente que genera el deseo de una situación imaginaria que nunca sucederá”.

Zappa y sus Mothers of Invention tuvieron grandes momentos de conexión con el público: desde subir a un trío de marineros y estimularlos para destrozar un muñeco imaginando que fuera un bebé coreano, a invitar a alguien que no supiera tocar ningún instrumento para integrarse a la banda y participar en performances que en ocasiones rayaban en lo grotesco, pero casi siempre resultaban divertidos. En un concierto prácticamente vacío se vistieron de meseros y atendieron a los pocos asistentes además de sentarse a platicar con ellos; en otro, prestaron sus instrumentos a la decena de fans que habían llegado y los dejaron subir al escenario para tocar.

Para Zappa los bajistas “son a menudo guitarristas frustrados”, los bateristas quieren demostrar ser “animales” que le pegan fuerte a su instrumento, y los tecladistas son guitarristas frustrados. Agrega: “Muchos músicos están convencidos de que tienen que ser el GUITARRISTA PRINCIPAL para que les hagan la gran mamada tras el concierto”.

El libro registra una de sus grandes citas: “Algunos científicos sostienen que el hidrógeno, por su abundancia, es el componente básico del universo. Yo discrepo. Afirmo que existe menos hidrógeno que estupidez y ésta es el componente básico del universo”.

En estas páginas de Zappa hay suficientes elementos para combatir la estupidez y conocer, de primera mano, una vida plena, dedicada a una obra creativa que cada vez brilla más.

Nostradamus del rock and roll

Dweezil Zappa, quien tocará la música de su padre en el Festival de la Riviera Maya el 27 de noviembre, afirma que ésta “es atemporal y puede traducirse culturalmente en cualquier parte. Algunas de las ideas políticas y humorísticas de sus letras puede que no lleguen tan plenamente, pero la mayoría de su música es instrumental, lo que la vuelve universal. Su obra trascendió fronteras: tenía rock, jazz, funk, clásico... En ocasiones todo esto en una canción. Demostró que no hay nada sagrado, puedes romper cualquier regla e ir hacia donde quieras. Él lo hizo con resultados sorprendentes”.

El guitarrista dice que la música de Zappa “era una combinación graciosa de cosas sofisticadas y complejas, y al mismo tiempo estaba el humor, que en su mayor parte era sobre cosas muy estúpidas. Muchas de las canciones tienen que ver con problemas sociales actuales, y algunas podrían ser encabezados de un periódico de hoy, pero fueron escritas hace casi 40 años. ¡Es como si fuera un Nostradamus del rock and roll!”.