Estructura elástica /Y II

En "Yo, Pierre Riviere, degollé a mi madre, a mi hermana y a mi hermano", sorprende que los personajes estén construidos desde los cánones clásicos de la dramaturgia.
Alarde de estilo y contenido.
Alarde de estilo y contenido. (Especial)

Yo Pierre Riviere... no solo es la crónica de un suceso espeluznante ocurrido en la campiña francesa del siglo XIX, sino también una magnífica construcción de personaje, donde la estructura y estilo evitan la identificación, el bizantinismo y lo explícito para que veamos los acontecimientos desde lejos. Por eso los autores cuidan la desmelodramatización; lo contrario sería tomar partido y traicionar el archivo periodístico. La forma estructural y el estilo son los componentes que permiten que sean los espectadores quienes tomen una decisión.

En este sentido, sorprende que los personajes estén construidos desde los cánones clásicos de la dramaturgia, lo cual ayuda a que la narración fluya, que nos tenga atrapados en un problema de pareja que poco a poco va generando las motivaciones de Pierre, sustentadas en el chantaje y manipulación de la madre e hija y cuyo único interés es perjudicar al padre. La película no intenta justificar comportamientos, pero sí vemos la conformación de una patología familiar enganchada en la intolerancia y el desamor, que es lo que conduce a Pierre a la desestabilización emocional.

En la película solo hay un acontecimiento que los autores repiten en un par de ocasiones. Uno desde el punto de vista del padre: cuando se entera que la madre regaló las herramientas que heredó de su padre carpintero, él le reclama, pues sabe que están endeudados, pero ella le dice que no le importa, que al cabo eran de su propiedad. Y el otro, desde el punto de vista de Pierre, es la gota que derrama el vaso: es el momento en que el joven piensa en el matricidio.

El tono de la secuencia es como una suerte de oxímoron cinematográfico, con una interpretación fría y distante, como un modelo bressoniano. Pero en el interior hay una deflagración que se manifiesta cuando coge la hoz y cruza el poblado con una sola idea en la cabeza; sabemos qué va a hacer, ¡produce escalofrío!

Aquí queda claro por qué Eisenstein afirmaba que el cine tiene mayor conexión con la literatura que con el teatro, pues la estructura literaria, específicamente la novela, tiende a la elasticidad porque en ella puede incorporarse cualquier cosa. En Yo, Pierre Riviere... Allio hace un alarde de estilo y contenido, logra la recreación de una atmósfera valiéndose de pura imaginación: los dibujos del siglo XIX, las imágenes congeladas, el raccord no lineal, el falso testimonio y el personaje principal hablando a cámara para obtener una tragedia con visos de reportaje periodístico. Sin lugar a dudas, toda una novela cinematográfica.

Yo, Pierre Riviere, degollé a mi madre, a mi hermana y a mi hermano (Francia, 1976), dirigida por René Allio, con Claude Hébert y Jacqueline Millére.