Xcambó, listo para su apertura oficial

Es el único sitio prehispánico costero con estructuras monumentales que dan cuenta del sincretismo católico y el culto maya.

Dzemul, Yucatán

Uno de los puertos prehispánicos más importantes de la civilización maya fue Xcambó, palabra que significa “cocodrilo celestial o lugar donde se realizan los trueques”. Ubicado en la parte norte de la Península de Yucatán, será abierto oficialmente como zona arqueológica por el presidente Enrique Peña Nieto en el primer semestre de este año, aunque ya recibe visitantes.

De las más de 3 mil zonas arqueológicas en la entidad, es el único sitio prehispánico costero con estructuras monumentales que dan cuenta del sincretismo católico y el culto maya. En la actualidad, los pobladores de Dzemul realizan una peregrinación el último domingo de mayo, pues cuenta la tradición que ahí se apareció la virgen de Xcambó.

Por esa riqueza cultural, y porque se trata de un lugar accesible y estratégico que puede impulsar el turismo en la región, el jefe del Ejecutivo anunció —en la ceremonia con que se festejó, en diciembre pasado, la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en— que la zona arqueológica de Xcambó sería abierta con todos los servicios necesarios.

A 45 minutos de la ciudad de Mérida, este sitio asentado en medio de una zona lacustre en un petén o islote fue un centro estratégico para el intercambio comercial, explica a MILENIO el antropólogo Eduardo López Calzada, delegado del Centro INAH-Yucatán, durante un recorrido por la zona.

De acuerdo con investigaciones realizadas en la década de los 90 del siglo pasado por la arqueóloga responsable del sitio, Thelma N. Sierra Sosa, investigadora del Centro INAH Yucatán, se ha podido confirmar que Xcambó presenta diversas etapas constructivas que van de 800 años antes de Cristo a 300 años de nuestra era. Conformado por 11 estructuras piramidales, el sitio cuenta con una plaza ceremonial, unidades residenciales y áreas de actividades domésticas.

El antropólogo muestra que los basamentos en talud fueron edificados con grandes bloques de piedra, pues los mayas de aquella época tomaron en cuenta que estaban en una zona de huracanes, razón por la que también tienen esquinas redondeadas. Además, se advierten cuerpos escalonados, fachadas decoradas y enormes mascarones pintados y moldeados en estuco.

Descripción arqueológica y antropológica

Los vestigios encontrados en Xcambó han permitido a los especialistas recrear parte de la historia y del desarrollo de este lugar. Las osamentas y los restos de cerámica localizados a su alrededor dieron información trascendente para corroborar cuál fue la función económica de esa sociedad que vivió en este sitio, refiere Eduardo López Calzada, delegado del Centro INAH-Yucatán.

Aquí seguramente se intercambiaban muchos bienes de consumos, pero la evidencia es que funcionaba como un puerto que comercializaba la sal, que era utilizada para conservar lo alimentos, explica López Calzada.

La gente en Yucatán se pregunta por qué Xcambó fue uno de los sitios elegidos para ser abiertos formalmente al público. La respuesta se encuentra en el Gran Museo del Mundo Maya, de Mérida, pues ahí se recrea, con el apoyo de la antropología física, el rostro de un joven, cuya osamenta se encontró durante la exploración en el sitio.

Ese hombre, que medía 1 metro 55 centímetros de estatura, padeció meningitis, vivió en el clásico temprano y murió antes de cumplir los 20 años. Pues bien, ese personaje narra, gracias a los recursos multimedia, la importancia comercial de este puerto en términos de lo más convincentes.

De acuerdo con información facilitada por el INAH Yucatán, las primeras noticias que se tienen acerca de Xcambó provienen del arqueólogo Anthony P. Andrews, quien en 1976 recorrió este sitio, al igual que otros de la costa, como parte del programa del Atlas Arqueológico de Yucatán. Veinte años después se puso en marcha el Proyecto Arqueológico Xcambó para su exploración e investigación.

Polémica por el cobro de acceso

-Como este año el gobierno federal empezó a cobrar 57 pesos por acceder a esta zona arqueológica —considerada como un sitio AA, por el número de visitantes que recibe: más de 3 mil al año—, ha habido inconformidad por parte de los prestadores de servicios turísticos. Ellos son los que más visitan el lugar, con turistas que llegan de los cruceros a Puerto Progreso. Así lo pudo constatar MILENIO durante el recorrido por el sitio.

Eduardo López Calzada aclara que este sitio no cobrará una cuota extra por parte del gobierno de Yucatán, como sí lo hace en algunas de las 16 zonas de la entidad: Chichén Itzá, Uxmal, Dzibilchaltún y Ex Balam. El especialista precisa que el cobro por ingresar, del que están exentos los mayas de la región, es un derecho de acceso. Los recursos económicos obtenidos se usan para dar mantenimiento y conservar el sitio, a fin de evitar su deterioro y atraer más visitantes.