Xcabal, en espera de su apertura

Los trabajos para que el sitio sea accesible al público se han visto retrasados debido a que los terrenos donde se asienta tienen diversos dueños.

México

No hay fecha definitiva para la apertura de Xcabal, la antigua ciudad maya con basamentos arqueológicos de más de 40 metros de altura y unos 200 metros de base —lo que los hace más grandes que los de Kulkulcán, en Chichén Itzá—, localizada en el ejido de Bacalar, municipio de Othón P. Blanco, en el sur de Quintana Roo.

Aunque la zona fue descubierta en 1995 y los trabajos de exploración iniciaron en 2003, la zona todavía no tiene fecha para poder ser visitada por el público, debido a que los terrenos en que se ubican las pirámides tienen dueños.

La arqueóloga Adriana Velázquez Morlet, delegada del Centro INAH Quintana Roo, asegura que los trabajos continúan en este sitio arqueológico, cuya importancia radica en que pueda responder múltiples interrogantes sobre las ocupaciones del Preclásico Tardío y el Clásico Temprano, en el actual territorio quintanarroense, pues se trata de la época en que se desarrollaron los grandes centros ceremoniales y sociopolíticos mayas.

"Ya tenemos los fondos para darle continuidad al proyecto y arreglar el problema de la tenencia de la tierra, y ya se cuenta con el apoyo del gobierno de Quintana Roo para que se puedan comprar esos terrenos, consolidar los basamentos piramidales y así poder abrir la zona al público".

Pese al avance en los trabajos, la apertura se ha detenido debido a que el ejido de Bacalar se negaba a ceder la tierra para la zona de amortiguamiento, ya que abarcaría alrededor de tres mil hectáreas, considerando que cuenta con, por lo menos, cinco enormes estructuras piramidales que forman una plaza principal.

Los funcionarios de Quintana Roo lo vislumbran como el sitio arqueológico maya de mayor envergadura; incluso el Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya tiene la esperanza de que se convierta en el mayor atractivo turístico del país, pues hay quienes lo han llegado a comparar con las pirámides de Egipto.

La especialista dice que no se atrevería a decir que el sitio sea más importante que Chichén Itzá, como algunos han dicho, ya que son espacios pertenecientes a distintas épocas: Xcabal es un sitio temprano del Preclásico, con los mascarones más antiguos que hablan de la historia prehispánica, reveladores de un periodo del que se tiene poca información.

"Descubrir estos basamentos piramidales ha sido largo y complicado, porque los estucos tiene base de lodo, lo que significa que es muy complicada su preservación, además de su consolidación", refiere la delegada del Centro INAH Quintana Roo.

Con toda la información que salga del lugar, precisa la especialista, se podrá escribir la historia del preclásico del sur de Quintana Roo: "Ya sabemos que los mascarones son muy tempranos, de un arte distinto, que alude a la iconografía del Preclásico, vinculado a las tradiciones y producción maya".

Los trabajos se iniciaron con el desaparecido arqueólogo Enrique Nalda, quien fue el gestor del proyecto arqueológico; tras su muerte las labores fueron interrumpidas, ya que el sitio cuenta con un sinnúmero de pequeñas construcciones. Ha sido un proyecto de largo plazo, ya que en casi 20 años desde su descubrimiento no se ha podido abrir al público.

Controversias y conflicto detienen las obras

Para garantizar la preservación de los vestigios de la zona arqueológica de Xcabal, asegura Adriana Velázquez Morlet, delegada del Centro INAH Quintana Roo, el sitio será explorado y preservado, ya que se trata de una ciudad enorme, tan importante como Calakmul, en Campeche.

Mientras tanto, se cuenta ya con un camino de acceso, desarrollado por el INAH, el gobierno estatal y el Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya, para poder ingresar al sitio.

El tema ya ha comenzado a tomar tintes políticos, pues el diputado local José Alfredo Contreras Méndez ha lamentado en distintas ocasiones que todavía no esté lista la zona arqueológica de Xcabal.

Dentro de sus acusaciones ha señalado que el INAH no tiene voluntad política para abrir el sitio a la visita del público, sobre todo tras el fallecimiento del arqueólogo Enrique Nalda, encargado de dicho proyecto. Pidió al INAH un informe en el cual estableciera la fecha en que se finalizarían los trabajos de consolidación del sitio, pues dijo que en dos años no había avance alguno.

El legislador local señaló que el ejido Bacalar le ha ofrecido al INAH todas las facilidades para la expropiación de las tierras; sin embargo, las autoridades federales se han aferrado a exigir al ejido tres mil hectáreas para conformar también una zona de amortiguamiento.