Xavier Velasco lleva 'Diablo Guardián' a Fráncfort

Tras presentar su novela en la Feria Internacional del Libro Fráncfort, el escritor mexicano confesó que se sintió “pequeño en un lugar tan grande”.
Xavier Velasco compartió unos minutos con bastantes fans en la edición 15 del Vive Latino.
El escritor mexicano Xavier Velasco. (Karen Julibeth)

Berlín

Diablo Guardián hizo acto de presencia en la Feria Internacional del Libro en Fráncfort, un evento donde su autor, el escritor mexicano Xavier Velasco, se sintió “pequeño en un lugar tan grande”.

En entrevista, confesó sonriente que ha sido una “experiencia estupenda, una impresión muy fuerte, todavía no acabo de digerirla, todavía estoy en medio del pasmo”. Una experiencia para la que, según platicó, contó con un amplio apoyo y orientación del Consulado de México en Fráncfort.

Contó su experiencia al encabezar una presentación en la Feria del Libro sobre su trabajo y su obra: “yo ni siquiera sabía de qué trataba, o de que iba esto, o si iba a ser en inglés o en español, y de pronto resultó que estaba hablando como si estuviera en mi país. Fue realmente muy estimulante. Te dan ganas de ponerte a trabajar más”.

El año pasado apareció una edición especial en México de su novela Diablo Guadián, eso la hizo llegar hasta estas latitudes, comentó Velasco, quien básicamente habló de su método de trabajo, de cómo escribió el libro, un poco presentar la novela y a sí mismo, tomando en cuenta que es la primera vez que está en Alemania como escritor.

Fue la primera vez que estuvo en la Feria Internacional del Libro en Fráncfort y su impresión “fue de pasmo. Tardarme 10, 12 minutos de ir de una sala a la otra, es la sensación de algo que uno no va a poder nunca abarcar. Es lo mismo que siente uno cuando llega uno a una biblioteca grande: no me alcanzan ni 10 vidas para leer esto, pues tampoco me basta una visita para recorrer todo eso”.

Su agente lo llevó a la zona “donde se acuerdan los grandes contratos literarios de todo el mundo. No deja de tener cierta mística para uno que se dedica a esto, es como llegar a la Meca del Libro, claro!”.

A la pregunta de si cambió su percepción del mundo del libro esta visita a la Feria de Fráncfort, dijo que más bien se la amplió bastante. “Yo tenía una idea más provinciana hasta que llegué aquí. Yo cada año visito la Feria de Guadalajara, que tiene fama de ser la segunda feria del mundo”, mencionó.

“Ahora que llegué a la primera, es completamente otra cosa. No es tanto una feria para el público como para negocios, para la misma industria editorial. Siempre para uno como escritor es muy revelador acercarse a los intríngulis de la industria editorial, que es el caso”.

Tuvo también una presentación en el Instituto Cervantes en Fráncfort. “Una persona del público me pidió que leyera un fragmento de la novela (Diablo Guardián) pero básicamente en el Cervantes lo que hice fue hablar del oficio de escritor, según mi visión, mi experiencia.

“Fue la primera vez que me presenté en un Instituto Cervantes, entonces llevaba también una carga emocional muy especial. Es un viaje que no se me va a olvidar”, añadió.

En el Instituto Cervantes había también un ciclo de cine mexicano “y hablé un poco de mi relación con el cine. Hasta dónde es una gran influencia para uno que escribe”.

Los escritores, consideró, tienen características muy semejantes, pero en aquello en que son muy distintos son las causas que los llevaron a escribir. Él, por ejemplo, llevó de niño una vida como de “lisiado social”, sin amigos.

Eso generalmente conduce a la gente a hacer otras cosas, a jugar solo: algunos tocan el piano, otros se ponen a escribir historias, que fue su caso.

“Yo nunca planeé ser escritor ni lo deseaba así, fue más bien al final como un acto de resignación, cuando uno dice: bueno, voy a tener que ejercer esta profesión que no sé cómo se le hace para alimentarse a través de ella”, señaló.

Sobre si se puede vivir de la literatura en México, comentó que él sí tiene la enorme fortuna de poder vivir de ella.

Supongo que finalmente si se puede vivir de ella, “el problema no es tanto vivir de ella como vivir para ella, es decir, no tener que dedicarse a otras cosas. Ese es el verdadero problema: el gran salto del artista de dejar atrás cualquier otro trabajo y entregarse completamente a la literatura”.

Con esas palabras terminó la estancia de Xavier Velasco en Fráncfort, quien hoy tomó el vuelo de regreso a México.