Xavier Velasco, un rockstar de la FIL

Ovacionado por sus fans, el escritor festejó la primera década de su obra más célebre.
Ayer, durante su recorrido hacia el escenario.
Ayer, durante su recorrido hacia el escenario. (Luz Vázquez)

Guadalajara

Xavier Velasco es un asiduo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y cuando se presenta lo hace cual estrella de rock: reparte autógrafos y besos, se deja tomar fotografías, lo apapachan. Hace ya una década que comenzó a escribir su historia como autor cuando obtuvo el premio Alfaguara de Novela con Diablo Guardián, y su buena estrella no parece perder brillo.

Por eso no es raro que, desde por lo menos una hora antes de lo pactado, los jóvenes empezaran a formarse a las afueras del Salón Enrique González Martínez de la Expo Guadalajara, a fin de apartar su lugar para el encuentro Mil jóvenes con el diablo, a través del cual se festejan los primeros 10 años de existencia de Violeta y de Pig, ese personaje ya emblemático en la vida del narrador.

Cuando llega, además, confirma esa faceta de estrella: recorre poco más de 100 metros del salón, de un extremo a otro, y los aplausos se generan como una marea que acompaña sus pasos, mientras levanta sus brazos para saludar a los más de mil jóvenes reunidos en el lugar.

Un diálogo para reflexionar acerca de los personajes que lo han acompañado a lo largo de una década, sobre todo de sus pulsiones vitales, como las que hacen que Pig ame a Violeta, “esa traidora, esa pelada, racista, ladrona”, de la que, sin embargo, aún cree que tiene un corazón que late para él: “Quizás quiere inventarla”.

“También lo que amamos es aquello que inventamos: inventamos las cosas y las personas, las situaciones y los sueños, para poder amarlas. Pig es aquel ingenio, aquel loco que ama a las mujeres inconvenientes, aquel que va por ahí buscando su ruina, de cualquier manera y a cualquier precio.”

Entre preguntas de los jóvenes, interesados en la creación de los personajes de una historia que sienten tan cercana, Velasco dijo que fue algo que parecía no tener buen puerto: “Hasta el momento de escribir la historia yo estaba así de ser otro novelista frustrado: había llegado hasta la orilla del precipicio, miraba hacia abajo y de alguna manera sentía el vértigo, la fascinación por el abismo”.

Pero llegó Diablo Guardián y todo cambió en su vida; quizá por ello en este encuentro tapatío estuvo presente su padre, quien le dio la “beca” para terminar una novela que festeja 10 años de vida.