XIX Festival universitario de teatro

El encuentro cumple así 19 años desde que lo ideara el dramaturgo y gestor Daniel Serrano.
Una dirección limpia.
Una dirección limpia. (Especial)

México

Acercarse a las dos décadas de vida significa para un festival no solo un gran logro de tenacidad, visión y criterio para programarlo y gestionarlo, sino también sobrevivir a los cambios de autoridades que no siempre comprenden el papel que una universidad pública debe cumplir en el concierto del desarrollo cultural de un país. No son pocas las entidades educativas que se cagan sistemáticamente en su obligación de preservar y difundir la cultura, que suele formar parte de su Ley Orgánica. La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) ha sostenido el esfuerzo del Festival Universitario de Teatro (FUT), con pocos vaivenes que lamentar. El encuentro cumple así 19 años desde que lo ideara el dramaturgo y gestor Daniel Serrano. Este año arrancó con la Compañía Nacional de Teatro como invitada de honor.

Entre sus objetivos está el de hacer convivir expresiones escénicas profesionales con trabajos de egresados y pasantes de la licenciatura en teatro de esta casa de estudios, lo cual se vuelve un agasajo de teatro y camaradería entre practicantes de alto nivel con aquellos que estudian para relevarnos.

En paso fugaz por el Festival Universitario de Teatro, la posibilidad de ver teatro que no haya consignado en esta columna con anterioridad se reduce a la obra Yepeto, del argentino Roberto Cossa, que ha sido montada con limpieza y sencillez por el director cubano-mexicano Jorge Folgueira. La sorpresa es que el actor que encarna al maduro maestro enamorado de una alumna de 19 años lo encarna nuestro admirado Ángel Norzagaray, uno de los dramaturgos y directores más importantes del país, del que podríamos pensar que es muy difícil de ser dirigido por un tercero. Sin embargo, como nos relató Folgueira, “nunca me había encontrado con un actor tan disciplinado, estudioso y humilde” en toda su carrera. Norza comparte la escena con un egresado de la UABC que también arrastra la pluma y tiene dotes que prometen para la dirección: Gilberto Corrales.

Si bien me parece limpia la dirección, quizá el homenaje que Norza hace, al engolar la voz, al poeta chileno Gonzalo Rojas, a veces me parece un tanto mentiroso y creo que no lo requiere el personaje. Ángel podría asumirlo más desde una relajada admisión de su cercanía con el personaje y nos tendría completamente atrapados, porque sus dotes actorales son excelentes. El desempeño de Gilberto Corrales es perfectamente armónico con el personaje que desempeña: un joven deportista que no quiere que su novia sea seducida por su maestro de literatura. Con producción de Arturo Barba y actuación de Damián Alcázar, esta obra puede verse en la Ciudad de México bajo el nombre de El profesor (Teatro Chapultepec).