ENTREVISTA | POR DPA / MATTHIAS HOENIG

Günter Wilhelm Grass Escritor

El Nobel de Literatura 1999 habló de su relación con el legendario líder socialdemócrata alemán, a cien años de su nacimiento.

"Willy Brandt volvió a civilizar a Alemania"

Willy Brandt y Günter Grass.
Willy Brandt y Günter Grass. (DPA)

Lübeck

El próximo 18 de diciembre se cumplirán 100 años del nacimiento del legendario líder socialdemócrata alemán Willy Brand. Con motivo del redondo aniversario, el Premio Nobel de Literatura Günter destacó la figura del canciller, un amigo personal a quien respaldó activamente a nivel político.

En una entrevista con dpa, el autor de "El tambor de hojalata" sostuvo que el jefe del gobierno germano entre 1969 y 1974 "volvió a civilizar a Alemania" tras el espanto del nacionalsocialismo y allanó el camino hacia la caída del Muro de Berlín con su política de acercamiento al Bloque Comunista en plena Guerra Fría.

Según Grass, un legado de Brandt que nunca se llevó a la práctica fue el Informe Norte-Sur que confeccionó en 1980 por encargo de las Naciones Unidas, en el que advirtió que la brecha cada vez mayor entre el norte rico y el sur depauperado es caldo de cultivo para el terrorismo.

-¿Cuál es el legado político de Willy Brandt?

Grass: Son fundamentalmente dos cosas: Nos mostró a los alemanes una vía de salida de una situación encallada como la construcción del Muro mediante una política de pequeños pasos, es decir, un constante diálogo con el rival político de la parte comunista, y con el que consiguió avances y allanó el camino hasta la caída del Muro. Ese fue un gran logro.

-¿Y el segundo ...?

Grass: Es uno que no fue suficientemente percibido, y por ello estamos pagando hasta ahora las consecuencias. Cuando ya no era canciller pero todavía presidía el Partido Socialdemócrata, Willy Brandt escribió en 1980 un informe Norte-Sur por encargo de la ONU. En él alertó sobre la situación en el llamado Tercer Mundo. Propuso un nuevo orden económico en el que los Estados del Tercer Mundo negociaran de igual a igual con las naciones industrializadas, algo que no ocurrió.

-¿Qué consecuencias trajo aparejadas?

Respuesta: Willy Brandt ya lo había advertido: la ira, la indignación y la cólera aumentan en estos países, espoleadas por la necesidad, la pobreza y la miseria. Un caldo de cultivo ideal para el terrorismo. Nosotros mismos somos en buena parte responsables del terrorismo con el que lidiamos hoy en día porque no llevamos a la práctica estos escritos visionarios de Willy Brandt.

-¿Se puede resumir la obra política de Willy Brandt en un solo título como: "El canciller de la paz, el arquitecto de la política de distensión"?

Grass: No, la obra de su vida no puede reducirse a un mínimo denominador. Se puede decir que civilizó a Alemania. No marginalizó a la generación joven que comenzaba a protestar y con buenas razones en tiempos muy frágiles. Asumió la cancillería en 1969 y en 1967/1968 las protestas estudiantiles derivaron en el nacimiento de grupos comunistas y de los precursores de la Fracción del Ejército Rojo de Andreas Baader y Ulrike Meinhof. Abrió el SPD a la gente joven, lo que no estuvo exento de problemas. Es admirable que tuviera el valor para "atreverse a más democracia".

-¿Fue usted el que inventó ese lema como colaborador de campaña del SPD y asesor de Willy Brandt?

Grass: Muchas cosas surgieron de nuestras charlas. Puede ser que yo lo haya formulado así o algo parecido. Pero no quiero hacer valer derechos de autor (ríe).

-Usted conoció a Willy Brandt desde principios de los 60. ¿Cómo era como persona?

Grass: Cuando lo vi por primera vez lo encontré en una situación muy vulnerable. Eran tiempos del canciller Konrad Adenauer en los que Brandt fue difamado como bastardo y emigrante. La Unión Demócrata Cristiana y la prensa de la editorial Springer vociferaban en su contra y fue algo que lo tocó mucho, que le costó mucha energía durante años. Era una persona tímida, necesitaba tiempo para acercarse, también a las personas que conocía de mucho tiempo. Pero de repente sorprendía con una afectuosidad y una necesidad irrefrenable de contar chistes.

-¿Y sus dotes de orador?

Grass: Era un maestro de la improvisación. En público se lo conocía como un tribuno del pueblo, que llenaba las grandes plazas y las salas. Pero también lo vi muchas veces hablar sin manuscrito ante 40 ó 50 personas. Era todo un virtuoso. Estos discursos estaban mechados con anécdotas ejemplares de su experiencia política.

-¿Qué sintió cuando se enteró de la muerte de Brandt en 1992?

Grass: Con su muerte llegó definitivamente a su fin una era que había despertado muchas esperanzas. Mucho había sido encaminado y debiera haber sido continuado. Al menos se retomaron algunas cosas como, por ejemplo, la política de los pequeños pasos que adoptó Brandt en contra de la resistencia de la CDU/CSU y que fue bautizada más tarde como "la nueva política alemana". Su sucesor y correligionario Helmut Schmidt prosiguió con esta política, que después fue adoptada también por Helmut Kohl. Era un proceso irreversible. No esta inconsistencia que vemos hoy. La actual canciller Angela Merkel es un buen ejemplo de ello: puedo hacerlo así, pero también puedo hacerlo de otra manera.