Vuelve El Mesón del Gallo, un espacio para exponer talentos

El negocio ofrece platillos norestenses, como flautas, asado de puerco, enchiladas...

Monterrey

Con una historia de 30 años, el Mesón del Gallo regresa a una calle que desde su inicio podría decirse que es suya: la vía de Padre Mier, en el Barrio Antiguo.

El espacio dedicado a promover la charla, el buen ambiente y la música, reabrió sus puertas hace algunas semanas, aunque oficialmente lo hizo la noche del viernes.

No podría ser de otra manera, expone su propietario Ernesto Pérez, El Gallo, pues ahora regresa a la escena cultural y musical de la ciudad de Monterrey un espacio de tradición como es el del Mesón.

“Se trata de provocar cosas, de generar diálogo y conocernos a nosotros, porque vivimos en un aislamiento”, expone Pérez en entrevista.

La historia del Mesón del Gallo viene desde su primera versión, allá por el año de 1984 (entre Doctor Coss y Diego de Montemayor); después se cambió en 1992 a Diego y Mina, para ahora estar en esa esquina. En las tres versiones ha estado sobre la calle de Padre Mier.

Incluso ha tenido otras subsedes: San Agustín, Revolución, e incluso, una en Puebla.

La música sigue siendo “la columna vertebral del espacio”, asegura El Gallo. El sitio también tendrá espacio para exposiciones de arte –hoy exhibe obra del ecuatoriano Bayron Navarrete–, pero además tiene un pequeño foro para presentar puestas en escena.

“Queremos que sea un punto de encuentro, que los jóvenes artistas sepan que aquí hay un espacio para exponer su talento”, menciona el cantautor Ernesto Pérez y propietario del lugar.

En lo que respecta a la cocina, el Mesón del Gallo apuesta por la comida tradicional norestense: flautas, enchiladas, asado de puerco, arrachera, así como diferentes guisos a la parrilla; todos aderezados con una salsa de chile piquín.

Por el momento estará ofreciendo comidas y cenas, prolongando la hora de cierre a las 01:00, al igual que el resto de bares ubicados en el Barrio Antiguo.

“Defender este tipo de espacio es por vocación, creo que este tipo de lugares tienen que adquirir su vocación y no sólo por su dueño, porque los dueños son los responsables de que la vocación continúe o se mantenga, pero los artistas y el público son los que dan la vocación de existir”, propuso.