El arte del desastre: 30 años de Chernóbil

Libros, audiovisuales y música inspírados en la tragedia humana y ambiental que ocurrió un día como hoy en 1986
Una de las canciones favoritas de David Bowie y un premio Nóbel por obra inspirada en el accidente nuclear
Una de las canciones favoritas de David Bowie y un premio Nóbel por obra inspirada en el accidente nuclear (YouTube)

Hace 30 años el mundo fue testigo del máximo desastre nuclear de la historia. La planta Chernóbil de Pripyat en lo que ahora es Ucrania, explotó durante una prueba de seguridad, arrojando uranio y grafito al aire y llenando la atmósfera de partículas radioactivas. La zona de 30 km de radio, conocida como zona de alienación, permanece deshabitada hasta la actualidad, aunque más de 5 millones de personas fueron expuestas a la radiación derivada del accidente. 

La respuesta artística al accidente nuclear se extendió al igual que los gases que emitó la planta. Tres décadas después, existe valiosa música, documentales  y literatura inspirada en el accidente.


Libros

Voces de Chernóbil, Svetlana Alexiévich

En Voces de Chernóbil, publicado en 1997, Svetlana Alexiévich, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015, reúne los testimonios de la gente afectada por la catástrofe nuclear. Crítica feroz del gobierno bielorruso, la escritora dedicó varios años a enlazar una serie de monólogos que exponen las heridas incurables de una población. El libro es un homenaje a la memoria concebido desde el periodismo.

Accidente, Christa Wolf

Dos meses después de que el reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernóbil estallara, la autora alemana Christa Wolf comenzó a escribir Accidente.De manera paradójica, el texto de Wolfno pone la atención del lector en la tragedia de Chernóbil. En cambio, narra los pensamientos que tiene un escritor durante un día, inmediatamente después de que las noticias sobre la explosión del reactor se propagaran. Wolf terminó el manuscrito del libro cinco meses después de que ocurriera el evento. Por ello, representa uno de los primeros testimonios escritos que enfrentan el impacto de la tragedia.  Accidente es un informe crudo sobre el dolor que instauró una nueva forma de asumir la tragedia: a partir de la imaginación.

Chernóbil, La Zona, Francisco Sánchez

Es una novela gráfica que narra la historia de una de numerosas familias que, repentinamente, tuvieron que dejar en el pasado su vida cotidiana. Escrito por Francisco Sánchez e ilustrado por Natacha Bustos, el libro sugiere una pregunta inquietante: “¿Cómo reaccionarías si un día tuvieras que dejar atrás todo lo que tienes?”. Sánchez ha decidido evitar la rigurosidad del documental y ha elegido la ficción. Sus personajes son los integrantes de tres generaciones de una familia que, aunque surge de la imaginación, podría encarnar a cualquiera de las víctimas reales. 


Documental

Chernobyl, Armin Kurasz

 Filmado en 2015, este documental es uno de los materiales audiovisuales más recientes. El equipo de Armin Kurasz se instaló en el epicentro de la tragedia. A diferencia de otras cintas documentales, Chernobyl explora las repercusiónes que la explosíon tuvo en la vida cotidiana de los sobrevivientes. Los realizadores reunieron algunas voces de quienes atestiguaron la catástrofe nuclear y las confrontaron con el recuerdo que persiste a 30 años.



En la ciudad del fin del mundo, Jon Sistiaga

El periodista español Jon Sistiaga viajó a la Zona de Exclusión para hacer un video relato en primera persona. Su hazaña incluyó un recorrido por el interior de la central nuclear. Sistiaga se expuso a niveles muy altos de radiación, apenas soportables para un ser humano. El documental muestra cómo en la Zona de Alienación, la naturaleza ha devorado ciudades y aldeas que en otro tiempo estuvieron habitadas.


Música

Municipal Waste - Wolves of Chernobyl

La banda originaria de Virginia, incluyó en su cuarto álbum, Massive Agressive esta canción, que cuenta cómo la naturaleza prosperó después de la explosión de la planta nuclear. La fauna de “la zona” es más grande, en mayores números y más diversa que en décadas. Los enormes lobos se han convertido en el símbolo de la reapropiación natural del territorio.

 

David Bowie - Time Will Crawl

Aunque no fue uno de los grandes éxitos del británico a nivel comercial, la segunda canción del disco Never Let Me Down fue una de las favoritas de su carrera. “Trata con la idea de que alguien de tu propia comunidad pudiera ser responsable de que el mundo explotara” explicó el músico en una entrevista de 1987, un año después del accidente.

 

In memoriam: a las víctimas de Chernóbil - Larysa Kuzmenko

La pianista y compositora canadiense, realizó la pieza en la que describe a través de sonidos el momento de la explosión, con notas que crean un ambiente oscuro y desolado.Kuzmenko se inspiró en una canción tradicional ucraniana que describe cómo un cementerio le pide al viento que no lo deje morir y al sol que brille sobre él.La pieza está dividida en segmentos que cuentan la historia de la planta nuclear, el momento de la explosión, la calma después del caos y finalmente, el cuestionamiento del futuro del planeta.