Vivos se endeudan para festejar a sus muertos

Es costumbre el 28 y 31 de octubre y el 1 de noviembre, a las 2:30 de la tarde, sonar las campanas del pueblo para anunciar que las “almas” de los fieles difuntos han llegado

Puebla

La tradición de colocar altares monumentales en Huaquechula implica, en ocasiones, que la gente si no tiene dinero para desembolsar de 40 mil a 100 mil pesos, que es lo que cuesta en promedio un retablo para los muertos, venda su terreno de siembra o solicite un préstamo.

Cada año en la celebración de Todos los Santos, el municipio recibe a miles de personas del estado, de territorio mexicano y del extranjero para conocer los altares dedicados a los que fallecieron en el último año.

Pocas veces se destaca el esfuerzo que hacen los vivos para desembolsar para un altar monumental.

Según narran los familiares que en este año perdieron algún ser querido, el 28 y 31 de octubre, y el 1 de noviembre, a las 2:30 de la tarde se hacen sonar las campanas del convento franciscano del pueblo para anunciar a la población que las “almas” de los fieles difuntos han llegado.

El área de Turismo del ayuntamiento de Huaquechula informó a Milenio Puebla que desde la época prehispánica y de la Colonia se colocaban ofrendas en Huaquechula en honor a los muertos.

Lo característico del municipio son los “altares monumentales” que se montan, principalmente, en los hogares donde murió alguien durante el último año. Estos pueden estar forrados de plástico o de tela.

Generalmente un altar tiene tres niveles: el primero (o el de la parte de abajo) representa la vida terrenal, parte en el que se coloca la ofrenda, como alimentos y bebidas que eran del agrado del difunto.

El segundo nivel simboliza la unión de la tierra con el cielo, o lo terrenal con lo divino; y el tercer nivel (parte alta) representa la máxima divinidad y está terminada con un crucifijo en caso de que el difunto hubiera sido adulto, o un Niño Dios si fue un bebé.

En el primer nivel también se coloca una foto, la cual es reflejada en un espejo, que simboliza la entrada del inframundo a nuestro mundo. Asimismo pueden ser puestos flores, veladores, incienso y copal.

Los altares de Huaquechula son una fusión de lo prehispánico con lo hispánico. La estructura comúnmente es revestida de satín, raso o plástico, dependiendo de la economía de la familia, pero siempre de color blanco.

Se ofrendan otros elementos como la cera, que sirve para iluminar su camino en la oscuridad, así como agua que ayuda a mitigar la sed del recorrido.

Un altar puede medir más de 4 metros de largo y dos de alto, dependiendo de las dimensiones de la sala donde se coloca la estructura.

El altar tiene un diseño especial y son elaborados por artesanos de la zona, a quienes se les hace el pedido con más de un mes de anticipación, y quienes cobran por la mano de obra más de 5 mil pesos, los cuales se suman a los 40 mil o 60 mil pesos que se gastan para el material.

Huaquechula está a casi una hora de distancia de la ciudad de Puebla, unos 10 kilómetros adelante de Atlixco, sobre la carretera federal a Matamoros, hay un camino que entronca a dicho municipio donde cada año la tradición se muestra “viva” como desde hace 500 años cuando, según la población, las culturas prehispánicas que habitaban ese lugar ya colocaban altares.

[h2]Atrae de Tlacotepec sus veladas sobre tumbas[/h2]

Cada municipio del estado de Puebla tiene su propia tradición, por ejemplo, en Tlacotepec de Benito Juárez la gente acostumbra velar a sus muertos en el cementerio.

El día 1 de noviembre por la noche se va al panteón a adornar las tumbas de los seres queridos, con flores, velas, ofrendas y el aroma del incienso o copal.

Esos son elementos que acompañados de oración se usan para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar sin peligro.

Durante la velada, los familiares, amigos, conocidos y visitantes conviven tomando café, acompañado de pan, rezos, misa, y algunos con mariachi.

El municipio de Tlacotepec de Benito Juárez donde la tradición es velar a sus difuntos en las tumbas, data de al menos 700 años y cada año llegan en promedio cinco mil turistas.

Desde el primero de noviembre por la noche hasta la madrugada del día siguiente los cerca de 12 mil pobladores acuden a los 11 panteones a platicar con sus familiares que ya están muertos.

La gente generalmente lleva flores, incienso y ceras. También hay habitantes que comparten música, comida o bebidas a sus seres queridos para recordar lo que gustaban en vida.

Los turistas también pueden recorrer en el municipio las diferentes ofrendas que pobladores colocan en sus viviendas, en las que gastan un promedio de dos mil a tres mil pesos.

Entre los elementos que utilizan para las ofrendas son: barbacoa, chapulines, xoconostle, dulce de calabaza, mole poblano, pan de muerto.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) está investigando la antigüedad de las celebraciones de muertos en el municipio, particularmente la de velar a sus muertos.

Tlacotepec de Benito Juárez está a 90 kilómetros de la ciudad de Puebla, el costo del boleto en transporte foráneo es de 60 pesos, mientras que la habitación de los hoteles oscila entre 250 y 450 pesos.

El 92 por ciento de los pobladores de la junta de San Marcos Tlatoyalco conserva sus raíces popolocas. El día previo decoran sus tumbas y ofrecen frijoles y tortillas.

[h2]Altares guían camino de 47 almas fallecidas este año[/h2]

El presidente municipal de Huaquechula, Raúl Marín Espinoza, informó que en este 2013 se colocarán 47 altares monumentales, que representan al mismo número de fallecidos, niños y adultos.

Las ofrendas podrán ser visitadas hasta el próximo 2 de noviembre.

Dijo que los habitantes ya comenzaron con elaboración las estructuras, para lo cual la administración hace una invitación a turistas para que acudan a visitarlos.

La gente acostumbra abrir las puertas de sus viviendas para que los visitantes puedan ingresar. Los mismos pobladores explican a los turistas el significado de los retablos.

El alcalde destacó que la muerte tiene un significado importante para sus habitantes y señaló que los inician desde el momento en que fallece una persona, porque los familiares tienen que ahorrar para la colocación de los altares.

Resaltó que los altares monumentales de Huaquechula forman parte del Patrimonio Cultural del estado desde 1997 y aseguró que éstos eran colocados desde la época prehispánica.

Explicó que los altares constan de tres niveles: en el primero se coloca lo que en vida le gustaba a la persona, el segundo nivel representa la unión del cielo con la tierra o lo humano con lo divino y el tercer nivel es una manifestación del cielo.

Para los habitantes de este municipio, el Día de Muertos significa la llegada de las ánimas a los domicilios donde vivieron y donde son recibidas con los olores de las flores de temporada y el incienso.

[h2]Venta de cempasúchil superará los 80 mdp[/h2]

Una derrama económica superior a 80 millones de pesos, prevé el gobierno de Atlixco por la venta de cempasúchil, ya que la maleta de 500 flores tendrá un precio de 70 a 80 pesos.

Este año se cultivó una superficie superior a las 500 hectáreas de flor de muerto en todo el municipio, comentó el alcalde, Ricardo Camacho Corripio.

Explicó que de los 4 mil productores organizados que cultivan flor a cielo abierto, más de mil se dedican de manera exclusiva a la siembra y cosecha de cempasúchil, característica de la temporada de Día de Muertos.

Comentó que el precio de este tipo de flor se fija conforme a la oferta y demanda del mercado, basándose en los costos que se registran en estados productores como Guerrero, Estado de México, Michoacán y Oaxaca.

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial, el municipio de Atlixco es el principal productor de flor de temporada en el estado de Puebla, luego que el año pasado cosechó más de 800 hectáreas.

Camacho Corripio, dijo que las lluvias del mes pasado no afectaron los cultivos de cempasúchil, por lo que, este año se augura una temporada favorable.

“Estamos esperando tener una buena temporada de venta, comercializar más de un millón de maletas dependiendo del precio, este lo fija el mercado, nosotros dependemos de la cantidad que se produzca y la demanda”.

El año pasado, productores del estado cultivaron más de 6 mil 900 toneladas de cempasúchil, en municipios como Cholula, Calpan, Huejotzingo, San Martín Texmelucan, Tianguismanalco, Tochimilco, Tepeaca, Acatzingo, Palmar de Bravo y Tecamachalco.

La flor de cempasúchil se cultiva principalmente para las festividades de Todos Santos, para decorar altares y tumbas, Marín embargo también se utiliza para fines médicos, químicos y alimenticios.