Vivo una vejez un poco locochona: Villoro

El escritor mexicano abrió el Festival Letras en Tepic con un concierto de canciones contadas, acompañado por varios miembros de Los Caifanes.

Tepic

Cuando llegó a los 50 años de edad, Juan Villoro comenzó a escribir teatro; ahora, cerca de las seis décadas, su proceso creativo empezó a definirse por el riesgo, porque "una de las cosas más terribles que le pueden pasar a alguien que se trata de dedicar a una actividad creativa, es que empiece a repetir una fórmula.

"Lo vemos en las exposiciones retrospectivas de algunos pintores: de pronto encuentran un estilo y en los últimos años de su vida parece que están pintando el mismo cuadro. Lo mismo ocurre con ciertos novelistas que cada dos años publican una novela muy parecida a la anterior. A mí eso me parece el infierno de la creatividad: el ser un eco de ti mismo, una sombra de lo que ya hiciste en el pasado. Esta es una oportunidad de ir a un territorio sin mapas, donde puedo tener el privilegio de ser un principiante".

El narrador se refiere al espectáculo literario musical Mientras nos dure el veinte, proyecto desarrollado con algunos integrantes de Los Caifanes, que ya se presentó en el Vive Latino y anoche fue parte de las actividades con las que se abrieron las actividades de la segunda edición del Festival Letras en Tepic. "Me pareció una gran oportunidad hacer el experimento: tratar de trasladar las historias a la música. A Diego Herrera se le ocurrió que en vez de que la música fuera incidental, que interrumpiera la lectura, que más bien la arropará tratando el texto como si fuera una canción. Entonces creo que son canciones contadas, en lugar de canciones cantadas.

"Nos presentamos en Vive Latino esperando cualquiera tipo de reacción, preparados para fracasar, y que esto quedara como una experiencia divertida y nada más. Afortunadamente hubo buena respuesta y pensamos en extender el concierto-lectura; luego, en el Museo del Chopo pudimos hacer una grabación. Ha sido muy grato tratar de demostrar que la palabra puede tener la presencia de una guitarra eléctrica y no necesariamente la palabra cantada, sino la palabra que cuenta historias".

Integrista del rock

Hacia 1977 Villoro tuvo en Radio Educación el programa El lado oscuro de la luna, que se definía por el lema "La región desconocida de la música de rock", donde se contaban las historias de los grupos y el contexto en el que habían surgido. Era bastante literario, "y desde entonces he tratado de vincular ambas cosas".

Añade: "Durante un tiempo fui un integrista del rock: solo escuchaba cierto tipo de rock y era capaz de retirarle el habla a una persona que oyera a Fleetwood Mac, que me parecía demasiado fresa. Mi frontera era Queen, pero estaba muy metido en la new wave, el primer punk, el rock progresivo, el heavy metal... Yo era muy intransigente, muy intolerante. Luego me fui a vivir a Alemania y descubrí que ahí la música clásica es como el futbol en Brasil, y que me iba a perder de muchas cosas si no entraba a ese mundo".

Mientras nos dure el veinte se basa en textos del libro Tiempo transcurrido, que trata de vincular la mitología del rock con la vida mexicana; por eso a Diego Herrera se le ocurrió hacer composiciones sobre estas historias, pero como una mezcla de palabra y música.

"Eso es algo que muchas veces nos parece negativo. Pero creo que es una de las cosas más libres el poder empezar sin tener antecedentes. Empecé a escribir a los 50 años y ahora estamos con esto. Es una vejez un poco locochona", destacó Villoro.

Con la muestra El cristal con que se mira. Imágenes de Alejandro Magallanes, con la presencia del alcalde Leopoldo Domínguez, y con Mientras nos dure el veinte, inició el Festival Letras en Tepic.