Ramón Montaña Simón abrió camino a caballo

Cruzó el continente con el objetivo de llegar a Cuba para encontrarse con José, su hermano mayor, quien lo esperó en la isla solamente para ubicarlo antes de partir a México.
Vitrales Montaña mas allá de las iglesias.
Vitrales Montaña mas allá de las iglesias. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

A los doce años Ramón Montaña Trias cruzó el continente con el objetivo de llegar a Cuba para encontrarse con José, su hermano mayor, quien lo esperó en la isla solamente para ubicarlo antes de partir a México.

Después de tres años de laborar en una tienda donde fue mozo y dormía en un aparador, tomó ruta hacia México siguiendo los pasos de su hermano.

En la capital del país comenzó a trabajar con un suizo de apellido Pellandini quien tenía su fábrica de espejos biselados, grabados, pinturas y cromos.

El tiempo y las distancias, así como los propios intereses personales separaron de nueva cuenta a los hermanos, que disolvieron la pequeña empresa en San Luis.

Allí Ramón entabló relación con maestros vitralistas españoles y catalanes.

Su nieto Fernando recupera sus pasos. En las iglesias y los edificios de Zacatecas se observa trabajo artesanal de cristal grabado y muchos de esos detalles provinieron de la Casa Pellandini.

"Lo primero que empiezan a hacer ellos es comprar cromos, establecen rutas y a caballo se ponen a vender. Mi abuelo venía hasta acá a Torreón, agarraba para Monterrey, Ciudad Victoria o se iba para Chihuahua o Ciudad Juárez.

Para 1913 se establecen en San Luis Potosí, están en asociación su hermano y un señor Martí de San Luis Potosí, establecen un centro, se siguen surtiendo de Casa Pellandini y tenían las rutas hacia Acapulco y Morelia.

Mi abuelo era el que venía al norte y empieza a ver la prosperidad de aquellos años en Torreón y entre 1917 y 1920 decide quedarse y se funda la primera casa Montaña Hermanos y Martí sobre la avenida Morelos”.

El tiempo y las distancias, así como los propios intereses personales separaron de nueva cuenta a los hermanos, que disolvieron la pequeña empresa en San Luis.

Ramón Montaña funda entonces Casa Montaña de manera independiente sobre la avenida Juárez, a un lado del edificio de la Comisión Federal de Electricidad, en el centro histórico de Torreón.

Fernando Montaña estableció que de Casa Pellandini, los maestros que hacían vitrales eran de origen catalán y por el idioma, su abuelo comenzó una relación.

El señor Pellandini, al no contar con descendencia en México, en el tiempo de la revolución cierra su negocio y fue entonces que Ramón Montaña los contrata y moviliza a Torreón.