El Villaurrutia me hace sentir definitivamente mexicano: De la Colina

El colaborador de MILENIO afirma que la literatura “fundamentalmente es un juego, aun en los autores trascendentales”
“Las únicas libertades que existen no son materiales, sociales, sino libertades fantasmas en el sentido de que son impalpables, inasibles”.
“Las únicas libertades que existen no son materiales, sociales, sino libertades fantasmas en el sentido de que son impalpables, inasibles”. (Paola García)

México

El escritor José de la Colina (Santander, 1934) ganó el Premio Xavier Villaurrutia, de escritores para escritores, para obra publicada en 2013, por su libro De libertades fantasmas o de la literaturacomo juego (FCE). La ceremonia de entrega del galardón se realizará el 29 de abril, a las 19:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

De la Colina ha trabajado para las revistas Nuevo cine, Plural, Revista Mexicana de Literatura y Vuelta; fue director por 20 años de El SemanarioCultural de Novedades, y es colaborador de MILENIO desde que se fundó esta casa editorial.

Ha recibido premios como el Nacional de Periodismo Cultural 1984, el Mazatlán de Literatura 2002 por Libertades imaginarias, la Medalla de Bellas Artes en 2009 y el Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2005. En 2009 recibió del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) un homenaje por su 75 aniversario.

Entre sus publicaciones se encuentran Cuentos para vencer a la muerte, Ven,caballo gris, La lucha con lapantera, Los viejos, El mayor nacimiento del mundo y sus alrededores, La tumba india y otros cuentos, Tren de historias, Álbum de Lilith y Muertes ejemplares, entre otros.

Entrevistado por MILENIO, José de la Colina comparte lo que significa haber ganado este premio, de la importancia que tuvo en su obra la influencia de Xavier Villaurrutia y del libro De libertades fantasmas o de la literatura como juego.

¿Qué significa para usted este reconocimiento?

En primer lugar, el hacerme definitivamente mexicano; luego la comodidad, aunque seguiré mi trabajo, que me da la muy amable cantidad de dinero del premio; en segundo lugar, significa un motivo de gratitud para quienes han tenido la violencia de otorgármelo.

¿Violencia?

La violencia, porque te desacomoda tanto la vida que empiezan a llamarte por teléfono para pedirte entrevistas como tú estás haciéndolo.

¿Qué tanto influyó Xavier Villaurrutia en su carrera periodística y literaria?

Me deslumbró como poeta y también como ensayista, aunque un poco menos. Recuerdo precisamente el momento en que salté de la cama de alegría por haber leído una línea que me hizo gritar: “¡Esto es la poesía!, ¡Esto es la poesía!”. Se trataba de la frase: “La nocturna rosa que no ocupa lugar en el espacio y cuyo movimiento es una misteriosa forma de la quietud”.

Le dan el premio por su libro De libertades fantasmas o de la literatura como juego. ¿Podría hablarnos de esta publicación?

Es un libro en el que me ocupo de lo que me interesa cada vez más, que es la literatura como juego. Cada vez entiendo más que es una lata tratar la literatura como un arte sublime y solemne. Aquí me ocupo de las llamadas formas menores de la literatura y de detalles como las dedicatorias, que son una forma de literatura también; además me ocupo de los íncipits, es decir, las frases con las que comienzan los textos o de cosas semejantes, como las adivinanzas.

¿Es la literatura un juego?

Fundamentalmente es un juego, aun en los autores trascendentales. Un Fiódor Dostoyevski, por ejemplo, pone en juego a distintos personajes.

¿A qué o a quién responde el título del libro por el cual le dan este galardón?

Había publicado antes un esbozo de este libro bajó el título de Libertades imaginarias. Al ampliar la publicación el editor del FCE me pidió que cambiara el título. Decidí nombrarlo De libertades fantasmas… porque creo que son las libertades que no se pueden asir, no se pueden abrazar, pero que existen en una zona del sueño: la quimera, etcétera.

¿A qué libertades se refiere?

A las únicas que creo que hay, porque todos somos prisioneros de pagar impuestos, de respetar los semáforos, hasta de las necesidades del cuerpo como comer y descomer (que ya sabes qué es). Las únicas libertades que existen no son materiales, sociales, son libertades fantasmas en el sentido de que son impalpables, inasibles.

¿Qué otros proyectos tiene?

Todo mundo me pregunta eso. No tengo proyectos. Le debo todo, hasta la tortura, al periodismo. En el periodismo lo que voy haciendo es literatura. No soy un periodista de noticias o testimonios, sino literario, que hasta ahora los periódicos han consentido.

En su libro hay una entrevista de José de la Colina hecha por José de la Colina. ¿Nos podría hablar de ella?

Es una entrevista que me pidió Ignacio Trejo para un libro en el que precisamente les solicitó a los autores que se autoentrevistaran. Me entrevisté esperando hacerme las preguntas que quisieran hacerme los entrevistadores como tú.

¿Se considera su mejor entrevistador?

No soy el mejor, pero sí aquel con el que me sentiría menos incómodo.